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La ‘Patrulla Escolar’: una de las reliquias del Liceo Nacional

Según la factura de compra adquirida por EL OLFATO la camioneta marca Dodge modelo 66 costó $79.886.50 de la época. Pero más allá de un simple vehículo, representa los recuerdos e historias de muchos liceístas.
Historias
Autor: Valentina Castellanos Jater
Autor:
Valentina Castellanos Jater
Foto: EL OLFATO

Hay objetos que son más que solo simples elementos inertes, son la historia, tradición y representación de ese algo que nos transporta a ciertos momentos de la vida. Y como dicen por ahí: ‘El que no conoce la historia está condenado a repetirla’.

La Patrulla Escolar del Liceo Nacional, es uno de esos objetos valiosos de los que se habla. Pero para conocer de dónde viene, primero se debe ‘echar un vistazo’ desde la historia previa hasta llegar a él.

Todo se remonta a 1971 cuando el nombre de la institución pasó de ser “Escuela Normal de Señoritas” y “Liceo Nacional de Bachillerato” a “Institución Educativa Liceo Nacional”.

Así pues, durante los años 70, las estudiantes de grado once y parte de noveno del colegio tenían que realizar el servicio social de carácter obligatorio que se exigía en todas las instituciones educativas del país.

“En ese momento, las niñas del grado noveno junto con el apoyo de Bienestar Familiar, abrieron una guardería para que allí se les brindara alimentación y cuidados a los bebes de las estudiantes de la jornada nocturna que iba de seis a 10 de la noche”, contó Carmen Elisa Manrique exrectora del colegio.

Paralelamente a esto, el caos vehicular de la carrera Quinta convirtió a este sector en una vía intransitable para los peatones, ya que ponían en riesgo sus vidas al atravesar la calle.

Y, precisamente, a raíz de un accidente afortunadamente leve, en el que se vio comprometida una docente de la institución donde fue arrollada por un vehículo, y las directivas liceístas “vimos la necesidad de organizar a cierta parte de la población escolar a lo ‘rústico’, con el apoyo de la Policía Juvenil, para realizar el servicio social con las niñas de grado once en este sector”.

Y, como muchas manos construyen mejor que dos, se unieron estudiantes de otros dos colegios de la ciudad para conformar la ‘Patrulla Escolar’: Exalumnas de la Presentación del barrio El Jordán y la Institución Educativa Técnica Manuel Murillo Toro de Ibagué.

Esta iniciativa también buscaba que los jóvenes se integraran y transmitieran los conocimientos aprendidos en la patrulla a los demás estudiantes de sus instituciones, respectivamente.

El servicio comunitario de la ‘Patrulla Escolar’ pretendía beneficiar a la población de ancianos, adultos y niños, realizando actividades de carácter social, cultural y recreacional.

Esta, se desplazaba por algunos sectores de la ciudad donde se encontraban las poblaciones con mayor carencia económica, allí se hacían servicios de post-alfabetización, jornadas de salud y de vacunación, recreación en ancianatos y otro tipo de actos especiales.

“Para ese momento, se tenía un carro tipo camioneta que servía para transportar a las niñas del colegio que hacían el servicio social por los distintos barrios y necesitaban transportar los elementos necesarios para realizarlo. También, se utilizaba para otras cosas del Liceo como para diligencias”, aseguró.

Un recuerdo de cuatro llantas, una cabina y un platón

Y si aún se preguntan de cual objeto valioso estábamos hablando en el inicio, se trata de esa camioneta Pick Up de ¾ de tonelada, marca Dodge modelo 1.966 tipo D-100 de 128 pulgadas entre ejes. La cual, en ese tiempo, costó $79.886.50.

“Ahí se trasportaban las niñas del colegio y le dieron el nombre de ‘la perrera’, porque tenía una carrocería hecha como de valla metálica”, expresó Guillermo Quimbayo, exdocente de la institución y primer profesor hombre director de grupo.

En este, cabían entre 10 y 12 niñas, eso sí, iban apretadas cuando había que llevar más implementos en ‘la perrera’, es decir, en el platón de la camioneta. Y, en su momento, “tuvo dos conductores, don Víctor y otro de apellido Castillo”.

La ‘Patrulla Escolar’ se convirtió en parte de los recuerdos más gratos para todo el personal de liceístas: profesores, administrativos y estudiantes, lo rememoran como una parte esencial de la historia del colegio.

Finalmente, este valioso objeto cómplice de miles de historias, dejó de funcionar en los 2000. Aunque sabemos que nada dura para siempre, los recuerdos seguirán vivos mientras haya objetos que nos transporten a ellos, como este carro, que más allá de cuatro ruedas una cabina y un platón, siempre representará las vivencias de quienes lo apreciaron por lo que era, la ‘Patrulla Escolar’ del Liceo Nacional.

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