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La nadadora María Clara Román Mantilla viajará a España a perfeccionar su técnica

Ibagué
Autor: ElOlfato
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ElOlfato

El Centro de Alto Rendimiento Car Sant Cugat de Barcelona (España) será a partir del próximo 15 de febrero, la casa de la nadadora ibaguereña María Clara Román Mantilla, la joven, a quienes muchos apodan la ‘sirenita’, pero que, dentro del agua, nada como una ‘mariposa’.

Justamente es en la modalidad de 200 metros mariposa, que el nombre de la deportista hondea en lo más alto, gracias a que hoy ostenta el récord nacional al registrar 2 minutos, catorce segundos y nueve centésimas (2:14:09), obtenido en el interligas celebrado en Cúcucta.

La joven, atravesará el océano Atlántico hasta aterrizar en la capital catalana, teniendo como objetivo trazado: mejorar sus capacidades físicas y mentales para continuar asegurando un puesto en el podio, tal como lo hace desde que aprendió que sus pulmones, brazos y piernas, tenían la capacidad de nadar.

“Estoy convencida que la primera rival a vencer soy yo misma, es decir, mi mayor competencia soy yo, por eso quiero llegar a un club donde es más avanzada la natación, segura que durante todo ese tiempo mejoraré mis condiciones”, indica la ibaguereña.

Su relación con la piscina comenzó a los 4 años, más como un juego de niña que se dejó impresionar por el azul del agua, desconociendo que tiempo después se convertiría en uno de los mayores referentes de este deporte en el país, al punto, de sumar en su palmarés deportivo el título de pentacampeona nacional.

El primero de esos logros llegó antecedido por una última bocanada de aire que alcanzó a oxigenar sus pulmones, justo, cuando con la punta de sus dedos alcanzó a tocar la orilla final de la pileta. Minutos después, en tierra y encima del podio, recibiría la que sería la primera de muchas medallas que guarda con sigilo.

“A los 12 años alcancé mi primer título nacional en Cartagena. A partir de entonces comencé a competir más, convencida que la natación era el deporte que más me atraía, porque todos me gustan”, evoca la nadadora.

Sus logros se extienden más allá de las fronteras nacionales. Por eso, dentro de su recorrido deportivo se destacan los títulos obtenidos en los XXI Juegos Suramericanos de Paraguay; y Los Juegos Bolivarianos que tuvieron como epicentro a Santa Marta a finales del 2017.

Pero la agenda de este año está llena de pruebas de fuego, y ella está más que convencida que para sobresalir en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizarán a mediados de año en Barranquilla, además de los Juegos Odesur y los Juegos Olímpicos Juveniles en Argentina, tiene que aferrarse más a la disciplina y al sacrificio de alejarse de su familia y de su ciudad.

“Tendré tiempo para entrenar y regresar a mitad de año para representar al país en Barranquilla. Todavía no es oficial mi convocatoria para estas justas, pero todo hace creer que sí porque soy la primera en el ranking nacional. Luego, seguirán las otras competencias, también de talla internacional”, anuncia la deportista.

A sus 17 años, y luego de más de una década en medio de una y otra piscina, recuerda que su primer club fue el Liceo Nacional, donde, las primeras instrucciones del profesor César Bonilla sirvieron para adentrarse en un deporte que le apasiona y al que le dedica el mayor tiempo de su vida.

En tierra y lejos de toda competencia es una estudiante que afronta los retos propios del último grado de secundaria, pero en el agua y con su 1.67 metro de altura y sus 60 kilogramos de peso, se convierte en una verdadera ‘sirenita’.

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