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La historia no contada de la sospechosa licitación de $3.132 millones para remodelar el estadio Manuel Murillo Toro

El ganador del proceso fue el consorcio de Mario Gabriel Jiménez, uno de los hombres fuertes de la contratación en el Ibal en la administración del exalcalde Luis H. Rodríguez.
Investigación
Autor: Unidad Investigativa
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Unidad Investigativa
Foto: Alcaldía de Ibagué

Para los órganos de control toda licitación pública en la que se presenta un solo proponente es de inmediato calificada como sospechosa. Pero resulta más misterioso aún cuando se presentan dos oferentes y uno de ellos, pareciera, que se participa para perder, como pudo haber ocurrido en el proceso contractual para la remodelación del Estadio Manuel Murillo Toro, proyecto en el que se invertirán $3.132.257.399, y cuyas obras iniciaron este sábado.

Pese a que hubo varias firmas de ingenieros interesadas en el contrato y presentaron 28 observaciones a los pliegos de condiciones, al final solo se presentaron dos oferentes: el consorcio AME, conformado por Mario Gabriel Jiménez y Adonis Vladimir Bernal, y el ingeniero Carlos Fernando Cubides Bonilla, quien participó de manera individual, debido, precisamente, a su vasta experiencia contractual y fortaleza financiera.

El ganador del contrato fue el reconocido ingeniero Mario Gabriel Jiménez, quien fue uno de los hombres fuertes de la contratación del Ibal en la administración del detenido exalcalde Luis H. Rodríguez, cuando en esa entidad, coincidencialmente, trabajaron el actual mandatario Andrés Hurtado, su secretario de Infraestructura, Juan Carlos Núñez, y su jefa de contratación Magda Herrera. (Ver contrato)

EL OLFATO, con la asesoría de varios abogados expertos en contratación pública e ingenieros civiles, analizó durante una semana los documentos oficiales cargados en el portal de contratación pública -Secop- y se encontraron varios hechos llamativos que seguramente serán evaluados por la Fiscalía y la Procuraduría.

¿Proponente de relleno?

“La evaluación final es muy diciente y ahí se observa cómo resulta descalificado uno de los proponentes por una cosa ¡boba!”, dijo uno de los abogados consultados por este medio. (Ver evaluación final)

El consorcio AME, de Mario Gabriel Jiménez, y el oferente Carlos Fernando Cubides Bonilla compitieron en igualdad de condiciones, sobre todo, en lo más importante: las experiencias general y específica, y con la solidez financiera, pues en este contrato la Alcaldía de Ibagué decidió no otorgar anticipo.

Pero la balanza se inclinó a favor del consorcio AME por una simple razón. El competidor Carlos Fernando Cubides Bonilla no presentó correctamente las hojas de vida de dos integrantes de su equipo de trabajo.

De acuerdo con la evaluación, Cubides “no presentó soporte de los siguientes profesionales: Residente Sisoma No 1 y Residente Sisoma No 2”. Se trata de dos operarios encargados de labores de seguridad industrial, salud ocupacional y medioambiente.

“Uno puede enredarse con la hoja de vida de un Director de obra o Director de urbanismo, porque los requisitos son altos, pero que lo inhabiliten por dos residentes operativos, cuando esos perfiles abundan en el mercado, es muy extraño. Hay pelaos no solo de universidades sino también del Sena. Uno como contratista ya tiene sus hojas de vida y su personal disponible para todos sus proyectos”, aseguró un reconocido ingeniero civil del Tolima, ganador de licitaciones dentro y fuera del departamento.

Hubo otro hecho, por lo menos curioso. La carta de presentación de la oferta del ingeniero Carlos Fernando Cubides Bonilla tiene un error de digitación. Para algunos puede ser simplemente eso, un error de digitación, pero, para otros reflejaría el desinterés que tendría en el proceso.

Al revisar ese documento, se observa que el número de la licitación es diferente a la publicada por la Alcaldía de Ibagué. La oficial era AI-LP-ESTADIO 1391-2020 y la que presentó el oferente fue AI-LP-ESTADIO 1291-2020. 

“Estos ingenieros dedicados a la contratación estatal tienen equipos jurídicos encargados de revisar todo en detalle, con mucho rigor. Es muy raro que se les haya ido ese número mal, pero no pasa de ser un hecho más, curioso, pero un hecho más”, anotó otra de las fuentes.

Oferente en silencio y contratista nervioso

Debido al papel protagónico del ingeniero Carlos Fernando Cubides Bonilla, esta redacción lo llamó insistentemente esta semana, pero no contestó su teléfono celular. Tampoco respondió los mensajes que se le dejaron en su chat de WhatsApp.

Ese silencio también resulta extraño, pues, por lo general, cuando un proponente se siente eliminado injustamente en una licitación pública acude a los medios de comunicación para denunciar este tipo de hechos.

Quien sí buscó contacto con EL OLFATO fue el contratista ganador Mario Gabriel Jiménez.  Una persona, que se identificó como su asesor, se comunicó con este medio de comunicación porque en la Alcaldía de Ibagué le informaron que se estaba investigando este contrato.

Días antes de la llamada en mención, uno de los periodistas encargados del informe envió un cuestionario a la Administración Municipal, situación que alertó a los servidores públicos responsables de la licitación y, de paso, al contratista Jiménez.

Las explicaciones de la Alcaldía de Ibagué

EL OLFATO: ¿Por qué no hubo más oferentes?

Alcaldía de Ibagué: La licitación fue abierta, publicada en SECOP II bajo los parámetros legales y con los principios de contratación de la ley 80 y las normas vigentes de Colombia compra eficiente, en términos de las exigencias legales para el cumplimiento de un contrato como este, a fin de garantizar su cumplimiento. Se contestaron 28 observaciones 15 en pre pliegos y 13 en pliegos definitivos. El número de contratistas, no lo determina la entidad sino la voluntad y la capacidad de los que quieran y puedan presentarse.

EO: ¿Podrían explicarnos por qué el segundo oferente no subsanó el tema de las dos hojas de vida?

Los oferentes deciden mutuo propio cómo ejercen su participación en una licitación, no puede la entidad licitante en ningún momento sugerir ninguna actividad a los contratistas, pues sería un acto de ilegalidad y en contra de la trasparencia del proceso.

EO: ¿No les parece sospecho que se presenten tres excontratistas del Ibal -dos en un consorcio y el otro de manera individual-, y uno de ellos no aporte el personal requerido, pese a su amplia experiencia contractual?

La entidad contratante no puede especular sobre la participación de los contratistas, ni entrar a determinar sus conductas más allá del proceso contractual, los oferentes son autónomos en sus actuaciones dentro del proceso contractual.

EO: ¿Podría tratarse de un acuerdo entre proponentes para facilitar el triunfo de uno de ellos?

El sistema SECOP II permite el seguimiento permanente y en tiempo real de las actuaciones de los contratistas. La entidad contratante cuida y garantiza la trasparencia, eficiencia y buen manejo de los recursos públicos en sus actuaciones, es lo que le corresponde más allá de cualquier otra consideración.

Y el interventor, también excontratista del Ibal

El ganador de la interventoría de las obras del Estadio Manuel Murillo Toro también resultó ser otro excontratista del Ibal. Se trata del consorcio Estadio Murillo 20 y lo integran dos personas: Diego Fernando Bohórquez Téllez y Luis Francisco España Ramírez, cada uno con el 50 %, de manera directa y a través de sus empresas. En el contrato de la interventoría, por $214 millones, hubo un único oferente. (Ver: Otras perlas del contrato de interventoría del estadio Manuel Murillo Toro)

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