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La historia del joven que a los 22 años montó su restaurante sin dinero pero con fe

Sebastián Acevedo terminó sus estudios de administración de empresas pero no quiso buscar trabajo, pese a los llamados de atención de sus padres. Decidió estudiar gastronomía en el Sena sin saber que esa decisión terminaría facilitando su sueño: tener un restaurante propio.
Historias
Autor: Redacción Ibagué
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Redacción Ibagué

Finalizando el año 2010, Sebastián Acevedo terminó sus estudios en Bogotá y regresó a Ibagué, con el sueño de tener un restaurante pero sin un peso en su bolsillo.

Este administrador de empresas ingresó al Sena a estudiar gastronomía y siguió estructurando en su cabeza el proyecto que costaba varios millones de pesos. No tenía dinero, pero tenía algo más importante: fe.

En su casa no pasaban por un buen momento económico, pero él se negaba a buscar trabajo. “No quería ser empleado. Yo en Bogotá fui mesero, vendedor y hasta auxiliar de oficina, y ahora quería montar un restaurante”, dice.

Martha y Enrique, sus padres, le insistían que se empleara y aportara económicamente. Pero él insistía en su idea. Tenía 22 años.

“Como muchos jóvenes me la pasaba metido en Internet muchas horas. Un día, de repente, vi que el Sena tenía un programa para financiar proyectos que se llama Fondo Emprender y de una ingresé. Leí todo y empecé a desarrollar el proyecto para postularme”, recuerda Sebastián.  

Para acceder a ese apoyo estatal tenía que, entre otros requisitos, haber sido egresado del Sena.

“Mucha gente no dimensiona los beneficios que tiene estudiar en el Sena. Ese fondo me podría dar todo el dinero que necesitaba y no tenía que reintegrarlo, claro, si cumplía con las metas establecidas”, advierte.

Pasó siete meses estructurando el proyecto. Siete meses pasando apuros económicos, pero con la esperanza de cambiar su vida y la de su familia. “Nosotros somos cristianos. Yo sé que para Dios no hay nada imposible y Él hace todo de la nada”.

“Me faltó un papel y no tenía cómo sacarlo”

Un día, aún en sin saber si le aprobarían o no el proyecto, le llamaron y dijeron que le hacía falta un certificado -que le expedían en Bogotá- y que tenía solo unas horas para entregarlo.

“Yo no tenía plata y en mi casa tampoco había. Yo me preocupé. No solo por el dinero sino porque esos certificados se demoran hasta 15 días y yo lo necesitaba para ya… Mi papá sacó $50.000 y me dijo: No hay más, arranque con esto. Yo me fui sin saber cómo me iba a devolver”, relata emocionado.

Llegó temprano a Bogotá a solicitar el certificado que necesitaba y logró convencer, contando su historia, a las personas que debían expedir el documento. “Al final de la tarde ya lo tenía en mis manos. Nada es fácil pero Dios siempre abre puertas”.

El único proyecto aprobado en la región

Nadie creía que resultara favorecido con este apoyo del Gobierno. Un día, revisando su correo, se encontró con un mensaje que aún guarda en su teléfono celular: su proyecto fue aprobado.

Fue la única iniciativa aprobada en la regional Tolima, Huila y Caquetá. El Fondo Emprender le otorgó el 100% del valor de su restaurante Eben Gadol, que en hebreo significa: Roca Fuerte, tan fuerte como su fe.

El negocio está ubicado hace tres años en la calle 18 # 8-61, al lado de la avenida Guabinal, en el barrio Interlaken.

“Dios nos dio el restaurante y no nos ha desamparado. Hay pruebas pero no me he dejado vencer. Generamos cinco empleos directos y siete indirectos. Al año siguiente recibí la carta de condonación del 100% del desembolso”, dice Sebastián.

Él debió cumplir con unas metas de ventas, de generación de empleo y reportaba la información al Fondo Emprender.

Su restaurante ya está posicionado. El 30% de sus clientes son cristianos, el resto son comensales que se han fidelizado por la calidad de sus platos.
 

“Nuestra especialidad es la carne a la piedra, que se prepara, con alta temperatura, sobre una pieza de mármol y queda al gusto del cliente. Lleva unas hierbas que le dan un sabor único. Tenemos en total 18 platos de comida fusión. Mezclamos sabores y a la gente le encanta”.

Fotos: EL OLFATOy cortesía Ibagué para sentir