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La historia de Carlos Eduardo, el tatuador ibaguereño que ganó competencia en Atlanta

A sus 30 años, se ha convertido en uno de los ganadores de la Segunda Convención Anual de Tatuadores de Atlanta, en Estados Unidos.
Historias
Autor: Redacción Ibagué
Autor:
Redacción Ibagué

Carlos Eduardo Peralta Sánchez es un joven artista tatuador que desde los 15 años sintió gusto por las modificaciones corporales. Ahora, a sus 30 años, se ha convertido en uno de los ganadores de la Segunda Convención Anual de Tatuadores de Atlanta, en Estados Unidos.

La competencia destaca el trabajo de artistas de todo el mundo, y en esta edición participaron más de 350 personas para llevarse alguno de los primeros lugares en las categorías que concursan.

Este ibaguereño se coronó ganador como el mejor tatuaje y al final del evento se alzó con el título de mejor tatuaje de la convención.

“A los 15 años intenté hacerme mi primer piercing en la lengua, claramente mis padres no estaban de acuerdo por lo que trataron de negociar conmigo, me dijeron que no aceptarían un piercing pero que si pasaba el año, entonces podría hacerme un tatuaje”, relata Peralta, quien ese año aprobó todas las materias y finalmente obtuvo el tatuaje prometido, eligió un diseño tribal de murciélago que desde ese entonces lo acompaña en su espalda.

Asimismo, comenta que para esa época los tatuajes aún eran sinónimo de tabú y que en su colegio él era uno de los pocos que ya se había grabado la piel. “Yo lo alardeaba con orgullo”, menciona.

Sus inicios como tatuador ocurrieron al frecuentar la única tienda de tatuajes que existía en Ibagué para ese momento. “Yo intentaba ganarme la confianza de las personas de la tienda, para ver si algún día me enseñaban a tatuar, pero nunca sucedió, en más de una ocasión pedí trabajo de ayudante que es la manera en que se inicia en este negocio, pero la respuesta siempre fue negativa”, explica. Ante el rechazo, pero con las ganas de aprender intactas, a sus 17 años compró su primera máquina para tatuar, después de trabajar durante las vacaciones como mesero en un restaurante de la ciudad.

“Fue la primera vez que supe qué quería hacer por el resto de mi vida, quería tatuar noche y día” asegura Carlos.

Ahora que ha ganado en la convención, desea quedarse en Atlanta para estrenar su premio: tres máquinas de última generación Axys Rotary y Cheyenne para reemplazar sus antiguas herramientas, una provisión de cartuchos y unas películas protectoras para la piel recién tatuada de la marca Saniderm.

Su máximo orgullo es poder ganarse un espacio y el respeto de su gremio en Estados Unidos, por lo que sus proyectos están enfocados en seguir aprendiendo nuevas técnicas.

Si usted está en Atlanta y quiere tatuarse, se puede contactar con Carlos Eduardo a través de Instagram en @peraltattoo_art o a su página de Facebook Carlos Peralta.

 
 
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