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Anny De Trujillo

Columnista ElOlfato.com

La comunicación: clave eterna del éxito conyugal

Llevo más de 30 años en la orientación y asesoría familiar y la gran mayoría de los casos que he llevado son crisis matrimoniales; parejas que me buscan porque están viviendo situaciones difíciles que lan han causado graves perjuicios a la relación —muchos creen que son irreparables— o porque necesitan pautas para mejorar renovar su relación conyugal.

Esas “situaciones”, casi siempre, son las mismas: infidelidad, abuso de alcohol y drogas, violencia intrafamiliar (irrespeto, maltrato verbal, físico o psicológico), mal manejo de las finanzas del hogar, dificultades en las relaciones sexuales, falta de afectividad, descuido del estado físico de uno o ambos, entre otras.

Algunas de las mencionadas son faltas graves que, por lo general, ameritan una separación y ahí intervengo para enseñarles cómo hacerlo de la mejor manera posible para que, aunque dejen de ser pareja, nunca dejen de ser padres responsables; de esta forma se pueden minimizar las consecuencias negativas que pueden generar en los hijos la separación o divorcio de sus padres.

Algo que llama la atención es que todas tienen un común denominador: la falta de comunicación o la poca efectividad de la existente; esta característica, muchas veces, es el detonante de la crisis marital.

Parece un tema trillado y hasta obvio, pero es un cuento de nunca acabar. Por eso hoy quiero recordarles que la comunicación, más que un conjunto de acciones y técnicas, es unir la razón, los sentimientos y la vida misma de ambos en torno a un solo propósito: ser felices juntos.

Para lograr una buena comunicación, es indispensable el diálogo constante, escuchar con atención y sin interrumpir, buscar o esperar el momento adecuado y entender (respetar) los silencios cuando lo que se quiere es evitar una conversación agresiva u ofensiva; eso sí, debemos tratar de que estos no se conviertan en una indiferencia permanente.

Hay personas que tienen el don de la elocuencia, saben expresarse muy bien y escogen las palabras adecuadas para manifestar lo que piensan o sienten. Pero también hay quienes no cuenta con esas habilidades; no son capaces de exteriorizar de manera verbal sus sentimientos.

En estos casos, el lenguaje epistolar adquiere una gran importancia. En este sentido, cuando tú pareja te pida que leas algo que escribió al respecto de lo que está sucediendo, es importante que tengas la disposición y buena voluntad de hacerlo.

Finalmente, no olviden que el lenguaje corporal también es muy importante; una comunicación efectiva tiene una gran dosis de lenguaje corporal asertivo.

No permitan que la falta de comunicación le abra la puerta a las situaciones de crisis.

 

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