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Juegos Nacionales: ¿Y las pólizas qué?

Diversos medios locales y nacionales han registrado fotografías del vergonzoso estado actual de los escenarios que nos dejaron “los mejores Juegos de la historia”, imágenes que nos deben recordar el alto costo que para una sociedad supone la corrupción y el irresponsable manejo de lo público. Sin embargo, parece que los irresponsables contratistas se van a salir con la suya, a juzgar por el anuncio de la administración local de endeudar a la ciudad para financiar la culminación de tales obras.

Sin que al momento muchos tengamos claridad sobre el real estado financiero del municipio, es preciso señalar que por muchos meses la administración saliente indicó que las finanzas estaban saneadas, que se habían roto todos los records en materia de recaudo y que, palabras más palabras menos, Ibagué tenía una inmejorable situación financiera.

Entonces, si supuestamente estamos tan boyantes y Luis H. no solo nos dejó los mejores escenarios deportivos de la historia, sino las mejores finanzas de la historia, no resultaría lógico emprender nuevas operaciones de crédito público, máxime en momentos donde la economía no pasa por su mejor momento y en donde las tasas de interés vienen al alza.

En este sentido, asumo que si la administración actual ha optado por embarcarse en nuevos empréstitos, es porque la situación financiera que nos dejó la “Seguridad Humana” no es tan maravillosa como lo afirmaba Luis H. y su comparsa, lo que claramente obligará al Municipio no solamente a evaluar diversas alternativas de financiación, sino a emprender un duro proceso de ajuste y recorte en el gasto.

En referencia al anuncio del alcalde Jaramillo de solicitar un nuevo empréstito, creo justo hacer varias reflexiones al respecto. En primer lugar, resulta necesario evaluar otras alternativas para apalancar o cofinanciar los anunciados aportes del Gobierno Nacional para la construcción de los megacolegios, evitando en cuanto sea posible seguir la senda de endeudamiento que nos dejó el peor alcalde de la historia de Ibagué.

Es claro que la actual administración no lleva ni un mes de haber tomado las riendas, y creo que en tan poco tiempo la casa no está lo suficientemente ordenada ni hay total claridad sobre la verdadera situación financiera del municipio. Así pues, un juicioso y riguroso análisis del presupuesto y de las fuentes de financiación disponibles podría arrojar conclusiones importantes o bien para no acudir al crédito, o para hacerlo en una cuantía menor.

En segundo lugar, y ante el anuncio de que parte de los nuevos créditos se van a utilizar para la terminación de los escenarios de los Juegos Nacionales, es preciso tomar decisiones radicales y definitivas que permitan proteger el patrimonio público y evitar que la corrupción se salga con la suya.

Si bien recuerdo, el alcalde Jaramillo aseguró en campaña, en varias oportunidades, que haría efectivas las pólizas de cumplimiento de los contratistas incumplidos, lo que ciertamente generó simpatías en la ciudadanía y votos a su favor.

Claramente, antes de buscar empréstitos para seguirle dando la mano a quienes le han quedado mal a la ciudad, es necesario, sin titubeo alguno, hacer efectivas tales pólizas y empezar de cero, determinando técnicamente si se requiere financiación adicional para acabar las obras, pues la ciudad ya tiene una amplia experiencia de ver cómo por andar enmendando chambonadas y torcidos, terminamos con elefantes blancos o “cagaderos de palomas” de amplio reconocimiento nacional.

Finalmente, y en caso de que la administración decida que el endeudamiento es el camino adecuado, es necesario que ante el turbulento panorama económico actual y las apremiantes necesidades de la ciudad después de la hecatombe que supuso el vergonzoso paso de Luis H. Rodríguez por la alcaldía, la administración mida muy bien sus pasos y busque las mejores alternativas financieras, siguiendo los pasos señalados en la ley y evitando esas curiosas coincidencias que en el pasado resultaban recurrentes, donde una popular entidad financiera de nuestro país siempre resultaba metida en las operaciones de crédito público del municipio sin que esto significara necesariamente menores tasas y mejores condiciones crediticias.

Posdata: A propósito sujetos muy “populares” en nuestra ciudad, me pregunto: ¿En qué irán las pesquisas e investigaciones penales, fiscales y disciplinarias sobre el predio de 825 hectáreas que la administración de Luis H. Rodríguez compró en Toche por la asombrosa cifra de $1.900 millones?

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