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Juegos nacionales: ¿pereza, desidia o ineptitud?

Escribo estas líneas un tanto tembloroso, pues me arriesgo a que la amenaza del alcalde de denunciar a quienes les critiquen se cumpla. Pero aun con tan severa advertencia de un hombre conocido por su carácter y decisión, es preciso devolverse en el tiempo para refrescar la memoria de los ibaguereños, pues como van las cosas todos terminaremos pagando los platos rotos de la falta de planeación, la pereza o la ineptitud de la administración local, máxime cuando ya se anuncia que se va a volver a endeudar el municipio para cumplir con los compromisos de los Juegos Nacionales.
 
Regresemos la película al 31 de Marzo de 2012 donde esta pintoresca historia comienza su vergonzoso transitar. Ese día en el sureño municipio de Chaparral se adelantó el Acuerdo para la Prosperidad número 68, al cual asistí al igual que funcionarios de distintos municipios del Tolima y del Gobierno Nacional.
 
Ese caluroso día, el Presidente Juan Manuel Santos hizo importantes anuncios para el departamento, los cuales arrancaron entusiastas aplausos de los asistentes. Uno de los principales anuncios se centró en los Juegos Nacionales, iniciativa que el Gobernador Delgado Peñón impulsó de manera decidida y que después, vaya paradoja, nuestro peculiar burgomaestre ha reclamado como gestión propia… pero esa es otra historia.
 
El caso es que desde ese 31 de Marzo de 2012, Ibagué ya sabía que los XX Juegos Deportivos Nacionales le habían sido concedidos al departamento y que en consecuencia la capital del Tolima sería una de las sedes de tan importante evento.
 
Avancemos la máquina del tiempo al 6 de Junio de 2012, día en el cual el Concejo Municipal aprobó el Acuerdo número 006 de 2012, por el cual se otorgaron autorizaciones protempore al Alcalde de Ibagué, para contratar empréstitos y/o reestructurar las deudas vigentes, otorgar y/o sustituir garantías.
 
Este Acuerdo Municipal, en pocas palabras, autorizó a nuestro alicaído alcalde a contratar créditos por cien mil millones de pesos, recursos que estarían distribuidos en varios temas sensibles para la ciudad.
La primera improvisación viene aquí: ¿por qué, si desde Marzo se sabía que Ibagué sería sede de los Juegos Nacionales, no se incluyó una partida específica para ese tema en el acuerdo? El descache fue tal, que tiempo después se modificó la destinación del empréstito y se le recortaron parte de los $23.500 millones del Sistema Estratégico de Transporte Público (SEPT) para financiar los cuestionados estudios y diseños de los escenarios deportivos.
 
Para asombro de todos, el tema continúa. Ya conoce la ciudad que se diseñaron unos escenarios y obras accesorias que no tienen asegurados los recursos para su construcción, lo que podría configurar un detrimento patrimonial, lo que explica el desespero por garantizar la financiación para construir lo diseñado por Typsa. Es evidente que el municipio le ha apostado solo a lo fácil, es decir empréstitos, o aportes de la nación o el departamento, pero de gestión “nanay cucas”.
 
Hoy por hoy, la construcción de los escenarios está asegurada por los aportes de la nación y el departamento, pero faltan los “extras”, es decir las obras de urbanismo y de infraestructura que ingenua y tontamente el alcalde pensó que la nación le iba a regalar como ñapa de los juegos.
 
Y aquí nos traemos nuestra maquinita del tiempo al 4 de Septiembre de 2014, es decir 888 días después de ese feliz 31 de Marzo de 2012, para comprobar que las regalías, una de las fuentes de recursos más utilizadas por cientos de municipios colombianos para financiar infraestructura, no fue considerada por la administración para garantizar la construcción de los escenarios deportivos.
 
Y para que el bravucón alcalde no diga que es invento y me ponga a desfilar en la Fiscalía por calumniar su histórica gestión, el portal del Sistema General de Regalías (www.sgr.gov.co) da cuenta de lo siguiente: Desde el 2012 a la fecha, al Tolima le han aprobado un total de 273 proyectos por un valor cercano a $271.322 millones de pesos, donde se incluyen tan solo 12 proyectos para Ibagué por $26.911 millones de pesos.
 
Esto indica que la ciudad solo tiene el 4,4% de los proyectos del departamento, cifra pírrica para la capital del departamento. Pero el tema no para ahí, pues la información oficial señala que los proyectos aprobados por regalías para Ibagué NO fueron presentados por el municipio sino en su gran mayoría por la Gobernación del Tolima.
 
¿Es justo entonces, que terminemos pagando un nuevo empréstito, todo porque el alcalde y su equipo no presentaron un solo proyecto por regalías para temas relacionados con los Juegos Nacionales? ¿Es justo que a diferencia de Ibagué, por mencionar un solo ejemplo, Neiva haya gestionado 24 proyectos por más de $60.000 millones de pesos por esta vía, incluidos un proyecto por $5.000 millones para la remodelación del estadio “Guillermo Plazas Alcid” y uno por $9.000 millones para un edificio en el Parque de la Música?. ¿Alentará el Concejo de Ibagué con un nuevo empréstito la incompetencia administrativa?
 
Por desidia, pereza, ineptitud, desconocimiento o por los enemigos que el alcalde ve por todas partes, a la luz de las cifras la Alcaldía de Ibagué no ha logrado aprobar ni un solo proyecto por regalías, y el cuentico de “Ibagué Avanza” solo parece hacer referencia a avanzar en endeudamiento. La pregunta final es: ¿avanzará el alcalde con los juegos?

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