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Indignación por los beneficios que le otorgó un fiscal a dos jóvenes que le arruinaron la vida a Juan Bernardo Mejía

El fiscal Juan Carlos Benedetti Charry de Ibagué, fue duramente cuestionado por el programa Séptimo Día, por un polémico arreglo que hizo con César Alejandro y Mario Troncoso, quienes arruinaron la vida de Juan Bernardo Mejía. 
Justicia
Autor: Redacción Justicia
Autor:
Redacción Justicia

Un fiscal de Ibagué, identificado como Juan Carlos Benedetti Charry, fue duramente cuestionado por el programa Séptimo Día, de Caracol Televisión, por un polémico arreglo que hizo con los jóvenes César Alejandro y Mario Troncoso, quienes hace cinco años, en una riña en un bar de la ciudad, arruinaron la vida de Juan Bernardo Mejía. 

La víctima -que en ese entonces tenía 24 años- recibió varios golpes en la cabeza, provocados con ladrillos y objetos contundentes. Esta agresión desmedida lo dejó en estado vegetativo. Las lesiones fueron tan severas que debieron extraerle la mitad de su cerebro. 

Pese a las evidencias aportadas en la investigación, los testimonios ofrecidos por los testigos y el estado de salud de Juan Bernardo, el cuestionado fiscal Benedetti hizo un acuerdo con los agresores para evitarles que pagaran en la cárcel el daño que le causaron a la víctima y a su familia. 

A través de la negociación, los jóvenes Troncoso aceptaron haber golpeado a Mejía y el fiscal cambió el delito de intento de homicidio a lesiones personales agravadas. 

Gracias a esto, César Alejandro Troncoso evitó pasar 13 años en prisión y, en cambio, fue condenado a siete años, pero su pena la está pagando en su residencia, ubicada en el Parque Centenario de Ibagué, lugar que recorre en horas nocturas con sus amigos, dununció Séptimo Día.  

“Todos nos quedamos aterrados, aterrados, porque nuestro hijo está prácticamente muerto en vida”, dijo Hilda Flomin, madre de Juan Bernardo, quien asumió su cuidado. 

“Eran cuatro contra uno, un tema desproporcionado y, sobre todo, con objetos contundentes. Con toda la sevicia del caso lo golpean con ladrillos y con guaduas, y en la cabeza como si fuera un balón de fútbol y le dan hasta más no poder”, expresó Carlos Andrés Mejía, hermano de la víctima.

Entre tanto, a Mario Troncoso, también favorecido por el acuerdo del fiscal Benedetti, su condena fue 48 meses, pero recibió el beneficio de libertad condicional debido a que no tenía antecedentes judiciales. 

Sobre su cuestionada negociación, el veterano fiscal entregó unas breves declaraciones al programa de televisión. 

En resumen, sostuvo que los acuerdos están permitidos por la ley para descongestionar el sistema judicial, y que bajo esa premisa negoció con los victimarios. 

“Los preacuerdos es un mecanismo alterno para la resolución de los conflictos, como mecanismo de lograr una sentencia anticipada y eso fue lo que yo seguí, apegado a la Ley”, expresó Benedetti.

Su versión fue reprochada por varios abogados penalistas, entre ellos, el mismo exfiscal general de la Nación Mario Iguarán, quien aseguró que el funcionario judicial tuvo otros caminos para garantizar la justicia en este doloroso caso. 

“Resulta absurdo, contrario a derecho y, sobre todo, al concepto y valor de la justicia, que frente a un caso donde se ve que los medios y las actuaciones de esa persona eran los idóneos para causar la muerte resulten entonces acordando unas lesiones personales (…) No se puede, so pretexto de llegar a una negociación, llevarse por delante los derechos y los valores de la víctima y la sociedad”, advirtió Iguarán.

La familia Mejía Flomin espera que este caso no se quede en la impunidad y se vinculen a dos personas más, que extrañamente no fueron vinculados en la investigación.

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