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Fernando Varón Palomino

Columnista ElOlfato.com

Ibal: vena rota

No en vano la “joya de la corona”, como se le conoce entre los mentideros políticos a la empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado – Ibal S.A ESP Oficial, es la más apetecida y más en estos tiempos de turbulencia producto del desorden administrativo ocasionado por el alcalde, Guillermo Alfonso Jaramillo y su entorno de sumisos funcionarios y de la “calladita” gerente de Infibagué, que se ha prestado para toda clase de entuertos, en asocio de la notaria de la empresa, su secretaria general, María Victoria Bobadilla, delegada del ex gerente Alberto Girón, y agregarle, el silencio cómplice de las agremiaciones sindicales, se le vislumbra un panorama muy poco alentador.

Bajo este panorama de aguas negras, la empresa si bien es cierto, no se privatizó si se le piensa dejar a los bancos la administración de los recursos a través de un préstamo de $40.000 millones con pignoración de sus ingresos. Cuatro gerentes en los últimos tres años y medio de la actual administración, y otro tanto de directores de planeación, los últimos tres bajo las orientaciones del señor Girón, que según el “ Chino Jaramillo”, es el único que conoce la ciudad y por lo tanto la salvación de la catástrofe creada por ellos mismos, está en sus manos lisas.

Produjo indignación entre la ciudadanía la noticia de El Olfato, dando cuenta que el exgerente (e ) del Ibal, Mario Casas suspendido durante tres meses por la Procuradora Regional en una decisión descabellada dada los antecedentes de ese órgano disciplinario complaciente y reintegrado con el cuento peregrino que solo puede interferir en la investigación si es gerente pero no un alto ejecutivo por precisamente ser el evaluador de las propuestas presentadas por su ex arrendador.

Significa que fue suspendido por ser el supervisor de los contratos del contratista estrella y a la vez su arrendatario, y se reintegra porque supuestamente la suspensión era por ser gerente encargado, que tramoya de corrupción.

El argumento para continuar desangrando al Ibal, es que ahora sí, se le llevará agua potable a los habitantes de los barrios del sur, y que a través de falsos positivos con inauguración, fotos, primeras piedras, anuncios y más anuncios se les llevará las obras del acueducto complementario pero nada se dice por qué no hay planeación, por qué se cambiaron los diseños elaborados por el Consorcio IEH Grucón – Profinvest y que en la actualidad tiene demandado al Ibal.

¿Cuál era la verdadera intención de no someter ante el Ministerio de Vivienda las modificaciones de los diseños y estudios? ¿Por qué se le dio prioridad a las zonas que con tanto esmero el corrupto Luis H Rodríguez, con modificación parcial del POT, protegió y revalúo, y no a los necesitados históricos de las comunidades del Sur? A propósito, desaparecieron el reducto de los famosos tubos desde donde el nuevo libertador de Ibagué, juró acabar con la corrupción.

Para poder poner en marcha el tren de desangre se aprovechó la necesidad que tenía la empresa de aumentar la planta de personal operativo y técnico inflando la parte administrativa, con sueldos altísimos, con cargos innecesarios y con funcionarios desplazados de Bogotá que ahora son los nuevos líderes políticos del Petrismo en Ibagué.

La orden, no se sabe dada por quien, en el Ibal es no dar información oficial, no contestar derechos de petición para aburrir a los peticionarios, no permitir el ingreso a las instalaciones administrativas lo que impide hacer un control ciudadano porque ya sabemos que el control político del actual concejo de Ibagué, es un chiste, por lo que no se sabe a cuánto asciende el pago de sentencias judiciales, conciliaciones, reparaciones directas, etc.

En la era del señor Alberto Girón pero lo que sí conocemos, es que no hay un solo proceso para recuperar las millonarias sumas producto de las sanciones ni recuperación de los dineros pagados por negligencia, mucho menos sanción alguna por parte de la Oficina de Control Disciplinaria pero ni modo de poder acudir a la Procuraduría Provincial porque allí nos encontramos con el alcahueta Elkin Anselmo Oliveros Polanía, a quien este ciudadano duró implorándole un año para que le exigiera al Ibal contestara un derecho de petición.

Ahora los equipos de la empresa, maquinaría, logística, recurso humano y presupuesto con una supuesta colaboración interinstitucional se pasea por los municipios vecinos haciendo politiquería, esa que tanto el “Chino Jaramillo” cuestiona. La administración con “todo el corazón” no difiere absolutamente en nada a la anterior, así el médico Jaramillo haya anunciado que barrería las “ratas” de Ibagué pero tal parece que estas como las cucarachas se le devolvieron.