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¿Ibahuecos?¿Ibainsegura?¿Ibaingobernable?

Las calles de Ibagué se hunden, la inseguridad hizo metástasis y la ingobernabilidad se ve reflejada en los constantes cambios de gerentes, directivos y secretarios de despacho. Pareciera que aún no hay plan, rumbo o proyecto claro de ciudad.   

“Se acabaron los caminos de herradura”. “Ibagué ya no será reconocida como Ibahuecos”, expresó el alcalde Andrés Fabián Hurtado cuando anunció, en octubre del año pasado, la meta de recuperar 10 kilómetros de redes de alcantarillado, y nuevamente mientras entregaba una obra de pavimentación la semana anterior. Pero, ¿los números si respaldan estas afirmaciones?, ¿será posible, en lo que queda del cuatrienio, lograr una ciudad sin huecos? Veamos:  

El presupuesto municipal para el 2021 es de $708.550 millones. Los huecos y daños más graves de la malla vial se generan, principalmente, por el hundimiento que produce el deterioro de las redes de acueducto y alcantarillado, de las cuales 676 kilómetros están en riesgo de colapsar.

Según el Gerente del Ibal, Rodrigo Herrera, la recuperación de estas redes cuesta $1,8 billones. Sin embargo, el instituto maneja un presupuesto anual de tan solo $4.000 millones de pesos y la inversión en los 10 kilómetros anunciados tiene un costo de $7.553 millones de pesos.

¿Realmente contamos con los recursos para cambiar todas las redes de acueducto y alcantarillado afectadas, y, posteriormente, pavimentar las vías intervenidas en lo que queda del periodo? ¿No será mejor ofrecer un plan a largo plazo en el que se involucren futuras administraciones? ¿Estos anuncios son realmente producto de un proceso de planeación o solo se realizan por ser época preelectoral? ¿Demagogia o realidad? Juzguen ustedes.     

Por otra parte, la inseguridad sigue disparada, y no me refiero a los bloqueos de la calle 60, problema que pudo resolverse hace tiempo dialogando, sin subsumir el asunto a un tema de orden público ni adoptar la postura de “papá con perrero”, buscando demostrar, tardíamente, autoridad y dar la impresión de que tiene “todo bajo control”.

En realidad, hablo de los hurtos, los homicidios, las extorsiones y los demás delitos de alto impacto que padecen los ciudadanos en sus barrios, comunas y corregimientos.  ¿Acaso el Plan Integral de Seguridad y Convivencia Ciudadana (Piscc) que esta administración diseñó no contempla una atención integral a este tipo de casos? 

El Piscc preveía que luego del confinamiento la criminalidad se dispararía, no obstante, fue hasta hace tres meses que, tímidamente, se reconoció el deterioro de la seguridad en Ibagué. Pese a esto, la situación sigue siendo difícil, evidenciando la carencia de un verdadero plan en materia de seguridad sin el cual no podrá lograrse un control efectivo de la criminalidad. 

Asimismo, en lo que va corrido de este gobierno, se han registrado alrededor de 21 movimientos en los titulares de direcciones, secretarías y entes descentralizados. El más reciente es la Secretaría de Gobierno dónde, curiosamente, la “primera autoridad del municipio” relegó a Carlos Andrés Pórtela por “falta de autoridad”.

En lugar de trabajar en equipo para asumir el problema, Hurtado prefirió cuestionar públicamente a su mismo Gobierno, culpar al comandante de la Policía y quemar a uno de sus funcionarios de mayor relevancia, para lavarse las manos y evadir su responsabilidad, olvidando ingenuamente que la primera autoridad de Policía del Municipio es él. 

Para rematar, en reemplazo de Pórtela fue designado Óscar Berbeo, nombramiento que no ha tenido mayor aceptación ni recibido los mejores comentarios, todo por cuenta de sus estrechos vínculos con la administración de Luis H. Rodríguez y las relaciones comerciales con Jorge Alexander Pérez, alias “El Chatarrero”, razón por la cual su nombre resultó salpicado en el escándalo del desfalco a los juegos nacionales del 2015, por el pago de presuntas coimas representadas en un porcentaje por cada metro cúbico de concreto producido por la empresa Boylam. (Ver: "Luis H. y Berbeo eran socios de Boylam", dice 'El chatarrero')

Este elevado número de cambios da cuenta de la desconexión entre las dependencias, el reajuste de cuotas, la carencia de un plan y un claro desgobierno, sumado al sofisma de que con estas decisiones se estaría gestando lo que algunos medios han denominado el “Hurtadismo”, para hacerle contrapeso y enfrentar al “Barretismo”, grupo político que arropó, financió y logró la elección del mandatario. 

Los múltiples problemas del municipio no son fenómenos aislados, tienen una matriz común y ésta reside en que no se está gobernando para la ciudadanía, tampoco se está interpretando ni conectando con la ciudad, no existe un plan, un rumbo y no hay timón. La acción administrativa no se ciñe a presupuestos de planeación, obedece a temas de opinión y popularidad, así esto haga cambiar al Alcalde 20 veces de opinión.   

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