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No parar: la única opción de los para-atletas del Tolima

Quieren que se conozca su talento y compromiso con el deporte, tienen metas altas y necesidades que sortean con creatividad. Su mayor ventaja es que se consideran una familia.
Ibagué
Autor: Laura Cristina Cardona
Autor:
Laura Cristina Cardona

Esfuerzo. Esta palabra implica que una persona trabaje sobre su límite para cumplir un objetivo. Escribirla es fácil. Sin embargo, comprender la realidad ajena de alguien que tiene condiciones adversas y necesita dar siempre más para conseguir sus sueños, es casi imposible.

Una forma de entender es a través de las historias. La liga de Para Atletismo del Tolima está llena de ellas, como la de Jairo Sánchez, quien tiene una herida que inmoviliza el 80% de su cuerpo y en su primera competencia en 2017 logró marcar el mejor tiempo en las Américas en su categoría y aumentar su fe en sí mismo.

O la historia de Édison Duque, que lleva pocos meses en el equipo y muchos cambios en su vida gracias al deporte. Uno de ellos fue pasar de resistir 2 horas en su silla de ruedas a 8 horas.

Las 22 personas que conforman el equipo sueñan con medallas, con representar al Tolima en juegos nacionales y al país en juegos paralímpicos.

Hoy su meta es lograr 1.500 seguidores en Instagram para que una empresa los patrocine. Ya son reconocidos en esta red social, hace meses decidieron grabar videos de sus entrenamientos y publicarlos en redes sociales. 

Quieren mostrar lo que hacen, llamar la atención y demostrar su potencial. “Cada que logran algo les doy una palmada en la espalda y les digo, hay que lograr más, esto es solo una parte”, dice Salas, quien lleva año y medio con el equipo y lo mentaliza para lograr proyectos ambiciosos.

Uno de ellos: llegar a unos paralímpicos con la mayoría de su equipo a representar a Colombia.

Dificultades

La vista al horizonte con esperanza tiene una realidad menos carismática en el presente. La falta de recursos obliga al equipo a buscar con creatividad los implementos para entrenar y los equipos para competir.

Y es el esfuerzo que, dice el entrenador “la gente no ve detrás de las medallas”.

Para poder competir logró que Fuerzas Armadas le prestara en comodato sillas de ruedas atléticas, que cuestan entre $12 millones y $14 millones. El preparador físico, Jean Paul Salas, vio el potencial del equipo y decidió apoyarlos de forma gratuita.

“Él trabaja gratis, yo le ayudo como puedo, mi sueldo como entrenador lo reparto entre mi equipo. Acá todos nos apoyamos.”, señala, pues los problemas económicos son fuertes para varios miembros.

Algunos de sus deportistas no tienen trabajo, dos de ellos laboran en la reparación de relojes entre la tercera con la quinta, en Ibagué. Otro es celador. Algunos son jubilados del Ejército. Ninguno vive enteramente del deporte.

En la cuarentena Salas logró que su equipo recibiera mercados de la Alcaldía. Prestó unas mancuernas en gimnasios y entre todos se ayudaron para crear rodillos para las sillas de ruedas. Así pudieron competir en la media maratón virtual de Bogotá y en la virtual del Imdri, Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación de Ibagué.

Además, recibieron donaciones de discos y balas de una persona del común que quiso ayudar a que siguieran su proceso.

Economía

El último logro de su equipo fue en los juegos abiertos nacionales de Cali del 1 al 8 de marzo de este año, días antes de la cuarentena. De los 9 participantes, 8 ganaron medallas: 1 de oro, 4 de bronce y 3 de plata.

Para poder viajar un deportista puso su carro, otro pidió prestado el de su padre y todos viajaron amontonados. Ubicaron las sillas de rueda en el capó y otras en un portabicicletas prestado.

“No te imaginas cómo eran las paradas para ir al baño”, comenta con tono de burla Salas. Hay que recordar que para este equipo las condiciones son diferentes y orinar en carretera implica más que salir del carro y bajar el cierre.

A estas competencias suele ir el entrenador, un cuidador y un delegado, Roger Salas tiene las tres funciones en este equipo. “Todo comenzó con pena, unos decían no, profe, yo sufro de esto, me toca utilizar pañal. Yo les dije: A mí no me da pena, lo que ustedes necesiten, con todo respeto, yo les colaboro”.

Y ellos, que con el tiempo convirtieron la vergüenza en humor, le dijeron: "Profe, pues no hay más, aquí no tenemos enfermera, le tocó a usted". Y le demostró a su equipo el compromiso que tenía para trabajar por ellos.

Ya en Cali una persona los acogió en su apartamento. Por la falta de espacio él y otra parte del equipo tuvieron que dormir en el piso. Algunos de los deportistas no tenían dinero para comer, ellos, que ya son como una familia, compraban comida juntos y la dividían para que alcanzara para todos.

Creer

Jairo Alberto Sánchez Martínez tiene 38 años. Hace 22 perdió su movilidad inferior en un juego infantil. Estaba en casa de un amigo, cuyo padre era policía. El niño sabía dónde estaba el arma de dotación de su papá, no sabían que estaba cargada y un disparó alcanzó a Jairo.

La bala dañó su vértebra C7 ubicada en la parte superior del tronco. Esta herida impedía la movilidad de sus extremidades. “Yo prácticamente perdí mi movilidad en un 80%”, explica Jairo.

En cama inició tratamientos que después de un año le ayudaron a sentarse y sostener su tronco. No terminó su bachillerato. Por un tiempo vendió minutos y un día, hace 5 años, alguien le propuso que se integrara a la liga de Para atletismo.

Hoy Sánchez es uno de los medallistas del equipo, compite en la categoría T51 y en su primera competencia logró la marca de las Américas de 200m planos con 1:02.82.

Esta marca la hizo en los juegos Paranacionales de Medellín el 28 de octubre del 2017. “Yo veía a los otros deportistas con experiencia y no creía en mí. No me imaginaba lo que yo podía lograr”, recuerda Sánchez. Quien es el único deportista en Colombia con esa lesión y en esa categoría.

Su sueño es poder competir a nivel internacional con otras personas en T51. Entrenar para él significa ir en su silla de ruedas desde el barrio Clarita Botero hasta el Parque Deportivo, 40 minutos de distancia.

Para devolverse debe coger taxi, a veces tiene el pasaje, otras sus compañeros le ayudan. Vive con su hermana y cuatro sobrinos. Además del deporte, desea terminar su bachillerato y buscar empleo para ayudar en su casa.

Autonomía

Los integrantes de la Liga de Para Atletismo del Tolima tienen una trasformación en su estilo de vida gracias al deporte. Solo con pocos meses ven resultados, como en el caso de Édison Durán, de 28 años, uno de los más nuevos.

En pocos meses Durán fue capaz de mejor su fuerza. Hoy se sube y se baja de la silla de ruedas sin ayuda. Antes solo resistía 2 horas en la silla, le tocaba estar en cama para descansar. Hoy es capaz de estar allí por ocho horas.

Hace 7 años este joven tuvo un accidente automovilístico que lo dejó sin movilidad inferior. Siente que en este equipo encontró un equipo que lo motiva y lo acoge para que crezca como persona y deportista.

La de él es una de las vidas que este equipo logró impactar. Todos son una familia que se esfuerza por sus proyectos, cada vez más ambiciosos. Por lo pronto es seguro que seguirán moviéndose en redes sociales o en las calles de Ibagué bajo cualquier actividad que pueda ayudarles a cumplir sus sueños.

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