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Falleció niña que luchó contra el cáncer y compartía mensajes de esperanza en redes sociales

El personal del Hospital Federico Lleras se convirtió en su segunda familia. Le encantaba grabar Tiktoks con médicos y enfermeras, pues era lo que le daba fortaleza para seguir enfrentando la enfermedad.
Ibagué
Autor: Valentina Castellanos Jater
Autor:
Valentina Castellanos Jater
Foto: Facebook / Shirly Suárez

- He sido muy feliz aquí con mis enfermeras y mis doctores. Todo el proceso que he tenido con la quimio ha sido muy bueno. Han sido alegres y lo motivan mucho a uno.

Estas fueron unas de las últimas palabras de Shirly Yicell Suárez hacia el personal del Hospital Federico Lleras Acosta, antes de perder la batalla contra una grave enfermedad: el cáncer.

“Inició su enfermedad con una opción de tratamiento de quimioterapia, se la hicieron y hubo recaída. Luego, con la segunda opción de quimioterapia, hubo otra recaída, y ya con dos recaídas la situación se ponía muy complicada”, contó el pediatra Ismael Perdomo.

A sus 14 años, la caqueteña se enfrentó a un linfoma con siembra de metástasis en varios huesos, y su expectativa de vida no superaba el año.

“Desde el punto de vista médico los oncólogos empezaban a ver pocas probabilidades de vivir. Le aparecían metástasis o tumores que le generaban dolor, se le hacían quimioterapias y manejos por oncología para poder manejarle esas masas”, explicó.

Los oncólogos que la trataban en el hospital consideraron una vez más el tratamiento, pero esta vez requería de un nivel más alto en oncología, por ello fue trasladada a Bogotá para que le hicieran un trasplante de médula.

“Cuando llegó allá ya tenía aparición de nuevos tumores. Le hicieron una nueva biopsia y empezó un nuevo ciclo”, indicó.

“Una vez tuvieron diagnóstico con la nueva patología consideraron que era un cáncer terminal y ya no daban opción de tratamiento curativo sino paliativo”, añadió.

Perdomo señaló que “en este tratamiento hay unos ciclos en los que con quimioterapias se pretende disminuir un poco el tamaño de la masa para que disminuya el dolor, y acompañado de medicina del dolor para que el resultado final quede el fallecimiento de esos pacientes, pero sin dolor”.

Asimismo, manifestó que su situación de los últimos meses era de deterioro terminal de su enfermedad, lo que provocó un crecimiento de las masas las cuales le ocasionaban mucho dolor.

“Su deterioro era progresivo, lo que hacía pensar que era inminente su fallecimiento”, aseveró.

Finalmente, su luz se apagó el día de ayer, pero su felicidad y carisma frente a la vida marcaron el corazón de cada persona que tuvo la fortuna de conocerla.

“Ella nos dejó una enseñanza muy grande y es que el dueño de la vida es Dios, y es él quien nos permite dar el último aliento de la vida. Shirly está en el cielo en un lugar de privilegio con Dios”, dijo con firmeza.

Su familia del Federico Lleras, como ella les decía, la recuerda como una niña alegre, valiente, vanidosa y muy creyente.

“En el piso una vez pasé revista y la encontré con una Biblia para niños y, precisamente, ese día ella tenía mucho dolor y estaba brava por eso. Yo me senté con ella a leer la Biblia y le dije que si ella me permitía leérsela y me dijo que sí”, narró.

“Comencé a leerle el libro de efesios de la Biblia, empezamos a hablar de Dios y de un tema que es un tabú para los seres humanos que es la muerte y la forma de enfrentar la muerte desde la vida”, agregó.

Preguntas como ¿cuál es el propósito de vivir si no es otro que morir? ¿Pero morir para qué o para quién? Rondaban la mente de la niña y de su amigo, el doctor Perdomo.  

“Ella se preguntaba si Dios existe, y si existe entonces porqué permite que a un niño le de cáncer y le da dolor. Entonces empezamos a abordar varias horas de enfoque bíblico en cuanto la vida, la muerte y el propósito de la vida y el de la vida eterna”, contó.

Sus padres también la rememoran alegre y con la cabeza en alto, porque su anhelo más grande era poder superar la enfermedad.

“Era muy positiva y siempre demostró ‘verraquera’ ante la enfermedad y nunca se dejó vencer de ella”, expresó Mayra Villegas, madre de Shirly.

Asimismo, aseguró que sus mejores momentos los vivió “al lado de sus médicos, sus enfermeras, sus auxiliares. Ella siempre amó su hospital, y lo más bonito que ella se llevó fue su familia, la familia del Federico”.

Una de las más grandes pasiones de esta valiente guerrera, era grabar Tiktoks junto con el personal de la salud del Hospital. (Vea los contenidos que realizaba a través de este link)

“Era muy feliz haciendo sus tiktoks con su familia, ese era su entretenimiento y su motivación”, dijo.

Su amor por vivir, sus enseñanzas y su postura frente a la vida, son tres cosas que sus allegados nunca olvidarán de ella.

“Su legado más grande fue su actitud de grandeza, su valentía, que a pesar de esta enfermedad tan difícil hasta el final nos demostró que había que luchar siempre”, concluyó su madre.

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