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El desesperado pedido de auxilio de una familia en Ibagué ante la falta de comida durante la cuarentena

Son cinco personas, entre ellos dos niños y un adulto mayor de 66 años, quienes viven en el barrio Industrial, al lado del río Combeima.
Ibagué
Autor: Redacción Ibagué
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Redacción Ibagué

La pandemia del COVID-19 ha afectado a millones de personas, pero principalmente a aquellas familias vulnerables que sobreviven con lo que consiguen diariamente. 

‘Un rebusque’ que se vieron obligados a dejar ante el aislamiento obligatorio y, aunque la mayoría recibieron ayudas del Gobierno, estas ya se acabaron y el hambre se apodera nuevamente de estos hogares.

En el barrio Industrial de Ibagué, una zona de invasiones ubicada al lado del río Combeima, vive una familia de cinco integrantes, entre ellos dos niños y un adulto mayor de 66 años, quien padece de problemas respiratorios.

Fernando Londoño es ‘la cabeza’ de esta familia; sin embargo, desde hace 53 días no ha podido trabajar.

“Me desempeño lavando vehículos, trabajo en una serviteca, pero todavía no nos han habilitado a trabajar, ayer me comuniqué con el encargado del lavadero y me dijo que no nos habían autorizado y que se podía demorar de 15 a 20 días más para abrir”, cuenta con preocupación.

Los primeros días del aislamiento obligatorio contaron con el apoyo económico de su mamá y hermano, quienes residen en Bogotá, pero al poco tiempo ellos también se quedaron sin trabajo y ayudarlos ya no era una opción.

Después de esto recibieron uno de los mercados que entregó la Alcaldía de Ibagué; lastimosamente fue una ayuda que se desvaneció en pocos días.

“Hace como 15 días vinieron de la Alcaldía a traer las ayudas que mandaba el Gobierno, uno no tiene que ser desagradecido, porque lo que dieron nos ayudó mucho, pero realmente lo que entregan no es para tantos días, cuatro libras de arroz, dos libras de pasta, una de lentejas y otras cositas que en el lapso de ocho días se acabó”, explica Londoño.

Ante este difícil panorama, decidieron hacer uso de los mangos que dan los árboles de la zona y poner en la esquina de su casa una venta de este fruto, cuando tienen suerte pueden recoger entre $5.000 o $6.000 diarios, pero también hay jornadas en las que pueden ‘quedarse en blanco’.

Así que hace un par de días consumieron la última libra de arroz que les quedaba y ahora imploran por cualquier ayuda que la Administración Municipal o los habitantes de la ciudad puedan brindarles.

“Estamos sin mercado, no tenemos qué comer”, comenta don Fernando.

Sin mencionar que hace 15 días la pipeta de gas con la que cocinaban se les acabó y les tocó improvisar un fogón de leña para poder cocinar los pocos alimentos que conseguían.   

“La pipeta cuesta 52.000 pesos, el cilindro de 40 libras, y pues entenderá que, si no tenemos para comer, mucho menos hay dinero para comprarlo”, expone este habitante del barrio Industriales.

Y su mala suerte no acaba allí, la única ayuda con la que podrían contar es con el Ingreso Solidario – el giro de dinero que hace el Gobierno Nacional a los más vulnerables- del que salió beneficiario su papá, pero por problemas de bancarización tampoco lo recibieron.

“Mi papá salió favorecido en el Ingreso Solidario, pero él no estaba bancarizado y entonces me prestaron un celular y le abrí cuenta en un Daviplata, pero nunca llegó nada”, narra con resignación.

Así que, sin comida, dinero y ningún tipo de ayuda estatal, esta familia requiere de la colaboración de todos aquellos que puedan, no importa la suma ni la cantidad.

Solo deben llamar (no tiene WhatsApp ni internet ) al teléfono 3016516220 y don Fernando les dirá cómo pueden hacerlo.

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