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Ibagué, no es un juego

Columnista ElOlfato.com

Después de los resultados del 11 de marzo, donde en verdad hubo muy pocas sorpresas para quienes analizan con buen criterio el devenir político de la parroquia, se asoman , tal vez botando globos, candidatos a la Gobernación del Tolima y a la Alcaldía de Ibagué, dentro de un ejercicio especulativo.

Aspirar a cargos de elección popular es un derecho inalienable de todo buen ciudadano pero ese derecho por sí solo no es suficiente o por lo menos debe agregarse en una postulación seria, otras aptitudes, otras condiciones, conocimientos, ejecutorias, experiencia en lo público, preparación y no basta solo el querer o el deseo.

La actual administración del médico Guillermo Alfonso Jaramillo, encontró una ciudad abierta de necesidades, desmotivada, con altos índices de corrupción en casi todas las secretarias y entidades municipales, como herencia maldita del terrible concierto para delinquir que se fraguó y se pretendía continuar, sin embargo la luz que pretendía iluminar el camino a nuevos rumbos para Ibagué, se apagó con el millonario contrato torpemente ejecutado del alumbrado navideño y que lo tiene enredado así busque dilatar el proceso penal para que no haya elecciones atípicas.

Al alcalde se le debe reconocer algunas obras e inversiones sociales pero también su terquedad y temperamento ha evitado otras de suma importancia para el desarrollo de la ciudad pero esa es su forma de ser. Las obras que se están ejecutando en especial, las de acueducto, mejora en la estructura obsoleta que se tenía en las bocatomas de Cay y Combeima, acueducto por fin complementario fase I y II, la ampliación de cobertura y la parte administrativa del Ibal son positivas pero nadie sabe a qué costo se están haciendo pues es frecuente las adiciones de esos multimillonarios contratos y Contralor no hay.

Si a un profesional con tanta trayectoria administrativa y política le ha costado hacer una buena gestión, qué esperanza podemos tener los ibaguereños de quienes sin tener esos buenos antecedentes desean ser los reemplazantes de Guillermo Alfonso, así sus intenciones sean sanas. Pues ninguna.

Sea anuncia que el senador Álvaro Uribe, será el que ponga el candidato a la alcaldía de Ibagué, con qué mérito, que ha hecho él para merecer tan honroso honor, dónde estaba cuando el robo a los Juegos Nacionales, que debates ha promovido para defendernos, que obras tiene la ciudad que lleve su sello, la respuesta es la misma. Ninguna.

Al nuevo jefe político del Centro Democrático, Ricardo Ferro, cuya frustrada aspiración en dos oportunidades a la alcaldía le sirvió para consolidar un nombre y un trabajo, el partido de Uribe, no le puso votos en Ibagué, ya que de 64.744 votos en 2011 bajó en las elecciones siguientes a 51.325 y en las pasadas solo obtuvo 19.213, con el apoyo del ex mandatario, superando a Adriana Magaly Matiz, quien obtuvo 13.268 votos sin tener antecedentes de candidatura alguna lo que significa que tendrá que convencernos a los ibaguereños que nuestro próximo alcalde es el que ponga ele “ex”.

Por otra parte se anunció la candidatura de un comunicador social muy importante de la ciudad que viene desarrollando unas buenas ideas pero que lamentablemente los áulicos llegaron primero que las obras y eso desnaturalizó el objetivo colectivo.

El Partido Conservador, no puede sacar pecho por lo bueno que se haya hecho en esta ciudad en los últimos 27 años porque nunca ha gobernado pero si es responsable por lo malo que nos ha pasado. Con su silencio avaló todo pero debe de dejar de especular con el cuento que es la fuerza que decide porque lo que hay que hacer es gobernar y tiene hombres y mujeres para proponerle a Ibagué. Igual situación se presenta con el Partido Liberal, que a la sombra de Memo Jaramillo, quiso gobernar y le siguió el juego pero se está dando cuenta tarde que perdieron identidad política y se nota en las urnas.

La alcaldía de Ibagué, no puede ser un experimento, no se puede llegar a aprender, no es un juego que se puede ganar o perder y menos que nos vuelvan a robar.

Todavía falta más de 18 meses para nuevas elecciones territoriales pero es bueno empezar a dar puntadas para que no nos cojan dormidos…otra vez.

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