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Ibague, 7 de agosto de 2018

El próximo 7 de agosto iniciará el gobierno del presidente Iván Duque Márques, quien tiene profundas raíces ibaguereñas, las expectativas de los dirigentes del Tolima son altas, así lo han expresado el alcalde de Ibagué Guillermo Jaramillo, el gobernador Óscar Barreto, y los dirigentes gremiales y empresariales.

¿Qué dicen los indicadores sobre la ciudad capital? ¿Cuál es la Ibagué que encuentra el nuevo gobierno nacional?

Varios son los indicadores que dan cuenta de nuestra realidad. Al final la conclusión es que aunque hemos mejorado en la dimensión social, en competitividad regional no, se tienen problemas estructurales que se niegan a ceder. Veamos algunos.

El índice de progreso social ubica a Ibagué en un nivel medio bajo, el análisis muestra que no se tiene ninguna ventaja relativa frente a ciudades del eje cafetero, ni con las ciudades que lideran el desarrollo económico en Colombia, la situación de la ciudad es de neutralidad en necesidades humanas básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades, y por el contrario tiene desventajas relativas en agua y saneamiento, seguridad personal y acceso al conocimiento básico.

El panorama social en Ibagué, revisado desde la pobreza y desigualdad, muestra un avance importante, los niveles de pobreza monetaria han bajado en los últimos diez años de manera considerable, sin embargo, los últimos tres años la pobreza ha aumentado, las cifras indican que de cada 100 ibaguereños 19 son pobres y tres son pobres extremos. En cuanto a la desigualdad, el coeficiente de Gini muestra que esta no ha cedido de manera significativa, pero con 0,429 se mantiene por debajo del promedio de las 13 ciudades y áreas metropolitanas.

En cuanto a educación el panorama no es alentador, en los últimos cinco años la tendencia de matricula total en establecimientos educativos es negativa, en 2012 los matriculados fueron 109 mil, en 2017 fueron dos mil menos. Un dato que preocupa es el de la tasa de cobertura bruta en preescolar, en los últimos cinco años se disminuyó de 89,9 % a 80,9 %, y la cobertura en media es tan solo de 63,8 % mostrando un grave problema de deserción, como quiera que en la básica secundaria la tasa de cobertura es de 89,9 %, es decir, un 26,1 %.

En cuanto a la educación superior, los retos giran entorno a la acreditación institucional de la Universidad del Tolima y la Universidad de Ibagué.

Con relación a la competitividad de Ibagué, el índice de competitividad de ciudades ubica a la ciudad de 15 entre 23, el Doing Business para el 2017 la muestra con un rezago muy grande, estamos en el puesto 26 entre 32. La dinámica empresarial da cuenta que la gran mayoría de empresas matriculadas son de personas naturales (83 %) mayoritariamente en el sector terciario 83,3 % e industrial 15,3 %.

Así las cosas, el panorama de desarrollo económico de Ibagué es complejo, y si se desea cambiar la inercia que muestran los indicadores durante los últimos diez años, se requiere que los instrumentos de planificación regional se alineen con las políticas nacionales, y de igual forma los dirigentes locales con el gobierno nacional.

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