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Hora de salir de la zona de confort

José tiene 35 años, casado, con un hijo, durante toda esta pandemia le ha tocado trabajar desde su casa, experiencia que nunca había vivido a pesar de que tenía un horario y rutina presencial que debía cumplir. Se organizó y poco a poco se fue adaptando a esta situación, tanto que él mismo aceptó que entró a una zona de comodidad y de confort.

Aunque parezca algo positivo, no siempre lo es. Dicha sensación rutinaria limita el crecimiento personal y reduce la posibilidad de vivir situaciones relacionadas con el aprendizaje de conductas.

Esta situación —la nueva normalidad y el trabajo en casa— a la que se acomodó José, la ley del mínimo esfuerzo, no salía para nada, todo lo pedía a domicilio, todo quería que se lo hicieran o lo atendieran, no ayudaba con la atención a su niño de dos años y así otras situaciones más.

Esta comodidad de José produjo una crisis conyugal; me contactaron y atendí a José, a quien le comenté lo siguiente.

Permanecer en la zona de confort durante mucho genera emociones negativas, tales como: tristeza, ansiedad, estrés, insatisfacción y desmotivación; todo esto nos conduce un desgano por esforzarnos y entregar lo mejor de nuestro ser y de nuestras acciones por los demás.

Debemos evitar la comodidad excesiva, hay que enfrentarnos a nuevos retos y situaciones, es posible que nos dé miedo y nos cree incertidumbre, es normal. Sin embargo, es algo necesario para disfrutar plenamente de la vida.

Si todavía sigues en casa, al igual que José, estas son algunas acciones que se pueden llevar a cabo para salir de la zona de confort y empezar de nuevo ante la presencialidad:

·           Crear un plan de acción acorde al horario laboral y familiar.

·           Realizar un deporte que te exija esfuerzo y disciplina.

·           Cuidándote, estar dispuesto a salir y conocer gente nueva.

·           Ponte metas que requieran cierto esfuerzo y sacrificio.

·           Exponerse a contextos diferentes a los habituales.

·           Reflexionar sobre las propias conductas que se desean cambiar.

·           Viajar o ir a lugares que exijan desacomodarte y desconectarte de las pantallas.

·           No delegues, lo que tu puedas hacer, hazlo, así crecerás como persona.

Evidentemente, todo esto supone un gran esfuerzo, pero también supone la adquisición de muchos beneficios personales y en el caso de José, familiares.

Finalmente, les comparto lo último que le dije a José: no tengas, ni sientas miedo de salir de tu zona de confort, esta pandemia de una u otra manera a todos nos afectó positiva o negativamente, todo en la vida se convierte en nuevas experiencias y aprendizajes; ánimo, ahí es donde reside la alegría de saber vivir.

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