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Hongos contribuyen a que las plantas absorban más nutrientes

La presencia de este hongo es recomendada para los ecosistemas, porque es un buen indicador de cambios positivos en suelos, plantas y su entorno en general.
Medioambiente
Autor: Redacción Medioambiente
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En algunas fincas del Valle se identificaron 4 géneros y 15 especies de hongos micorrízicos arbusculares (HMA), cuya importancia radica en sus aportes a suelos y plantas.

Estos organismos, que están asociados simbióticamente con la planta, actúan como un puente para suministrarles fósforo (P), agua y otros elementos presentes en los microporos del suelo a los que la raíz no puede acceder fácilmente.

En compensación, la planta le proporciona carbono (C) para su sostenimiento.

Así lo explica Andrés Felipe Vergara, estudiante del Doctorado en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, y agrega que una propiedad emergente de esta relación es la tolerancia o resistencia de la planta a situaciones de estrés como sequías o patógenos.

En el estudio, dirigido por el profesor Diego Iván Ángel, del Grupo de Investigación en Agroecología, se evaluó el porcentaje de colonización de estos hongos en diferentes agroecosistemas, y también su comportamiento en fincas caracterizadas por aplicar sistemas de manejo agroecológico, en transición y convencional, todo esto ligado a la influencia de saberes tradicionales campesinos sobre la lógica productiva de los agricultores y en las condiciones naturales de sus agroecosistemas.

“Tanto el saber tradicional como el indígena y la adopción de ciencias como la agroecología y algunas prácticas de manejo se reflejan en el manejo del suelo y a la vez se traduce en indicadores (físicos, químicos y biológicos) de su calidad”, explica el investigador Vergara.

Para este estudio se seleccionaron seis fincas cafeteras de Santa Rosa de Tapias, en Guacarí (Valle), cuyos suelos se encontraban degradados por mal manejo o en recuperación. Teniendo a la comunidad como partícipe y coinvestigadora, se hicieron evaluaciones apoyados en la metodología investigación acción-participativa, además de diálogos de saberes, encuestas, evaluaciones de campo y herramientas estadísticas.

Los agricultores manifestaron especial curiosidad por los HMA, pues –según sus beneficios y funciones– querían establecer bancos de micorrizas en sus predios.

Por eso se hicieron análisis físicos y químicos para determinar densidad, estructura del suelo, estabilidad de agregados y otras variables, a fin de conocer el pH y las concentraciones de nutrientes e identificar qué carencias tenían los suelos.

Después se evaluó la dinámica de los HMA en los diferentes sistemas de manejo (agroecológico, en transición y convencional) y se realizó una identificación morfológica para determinar qué géneros y especies se encontraban en los cultivos de café.

Esta identificación se llevó a cabo con la colaboración del Colegio de Postgraduados Sede Montecillo Estado de México (Colpos), y se hallaron cuatro géneros: Glomus, Acaulospora, Entrophospora y Gigaspora.

De estos géneros se derivan 15 especies: Acaulospora cavernata, A. dilatata, A. escrobiculata, A. foveata, A. koskei, A. mellea, A. aff. nicolsonii, Glomus brohultii, G. spinuliferum, G. geosporum, G. luteum, G. microcarpum, G. microcarpum, Gigaspora decipiens y Entrophospora infrequens. De estas especies, 13 se encontraron en sistemas con manejo agroecológico.

Otro de los resultados de la investigación es que en los sistemas agroecológicos, donde el aprovechamiento de la materia orgánica es alto, los porcentajes de colonización de micorriza arbuscular son casi del 90 %, es decir que el hongo encuentra condiciones idóneas para expresarse de manera favorable. Por el contrario, en el sistema convencional, los porcentajes fueron los menores porque el HMA es susceptible a fertilizaciones, podas, agroquímicos y limpiezas totales del suelo, entre otras actividades.

Cabe mencionar que la presencia de este hongo es recomendada para los ecosistemas, porque es un buen indicador de cambios positivos en suelos, plantas y su entorno en general. Así mismo, ayuda a amarrar el suelo y a disminuir procesos de erosión. Este es un aspecto fundamental para estas fincas que tienen suelos débiles y se encuentran en zonas de ladera.

“Esto nos indica que, al retomar el saber tradicional campesino junto a las alternativas que brinda la agroecología para estimular cambios en los sistemas de manejo, se genera un cambio positivo para el suelo y para todas las comunidades que lo habitan, lo cual se refleja en beneficios para la planta, el agroecosistema en general y la calidad de vida del agricultor”, concluye el investigador Vergara.

Por último, se evidenciaron mejoras –a simple vista– en los cultivos: las plantas se veían más vigorosas, las raíces más robustas, y en suma se veían más sanas.

Por lo anterior, el estudio sintetiza que la presencia de HMA indica condiciones de calidad en los ecosistemas, evidencia procesos de recuperación, ayuda al desarrollo de las plantas y son un incentivo para que los agricultores tomen mejores decisiones a la hora de elegir los sistemas de manejo de sus fincas.

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