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La historia del cazador de eclipses de luna que dispara desde el Cañón del Combeima

Este ibaguereño ha disparado a la luna con su cámara más de 300 veces. El último eclipse, sin embargo, fue el mejor de todos. Aquí el relato detrás de su más reciente fotografía.
Historias
Autor: Juan Esteban Leguízamo
Autor:
Juan Esteban Leguízamo
La historia del cazador de eclipses de luna que dispara desde el Cañón del Combeima
Foto: Cristhian Yesid Varón

Dicen que las fotos recuerdan lo que la mente olvida, y el ibaguereño Cristhian Yesid Varón lo puso a prueba con el último eclipse lunar.

Mientras Ibagué dormía y olvidaba lo que estaba sucediendo arriba suyo, él congeló un eclipse histórico: según el Observatorio Holcomb, el más largo desde el año 1441, con una duración de tres horas y 28 minutos.

A continuación, un intento de ver qué vale más: una imagen o las mil palabras que la explican.

"Mi familia fue una de las primeras en llegar al Cañón del Combeima, hace muchos años. Yo vivo en una finca de la vereda La María, del Cañón, rodeado de árboles y silencio", dijo Cristhian al hacer memoria.

"Se habían presentado otros eclipses efímeros antes, pero no era posible verlos con claridad porque siempre se nublaba el cielo", añadió.

Es decir, todo apuntaba a que el eclipse lunar del viernes 19 de noviembre de 2021 sería como lanzar una moneda al aire: no se sabía si la noche jugaría a favor o en contra según el capricho del clima.

Por fortuna, Cristhian explicó que, de todas las veces intentando cazar la luna, su color y sus grietas, esta fue la mejor.

"Anoche fue diferente. Por eso pasé derecho, no me fui a dormir, instalé mi cámara, me senté en una silla y presencié todo el proceso hasta las 4:30 de la mañana, cuando la luna roja se escondió tras la montaña", manifestó.

Es decir, mientras usted dormía apaciblemente esa noche del 19 de noviembre, Cristhian no despegaba el ojo del cielo.

Eso sí, tuvo su precio: hubo muchísimo frío. Él cuenta que la temperatura bajó más de lo normal y que no esperaba hacer lo que hizo.

"Estuvo aproximadamente a 8 grados. Me tocó ponerme el equipo térmico que uso arriba cuando voy al páramo. Fue un evento único, con todo el silencio y frío del mundo. La mejor experiencia de todas en las que he intentado capturar la luna", sostuvo.

A Cristhian estos eventos lo trasnochan por una sencilla razón: es un apasionado por la luna, el Nevado del Tolima y la naturaleza.

"Tengo muchas fotos de la luna, más de 300. También tengo el privilegio de vivir a 10 minutos de donde se puede ver el Nevado del Tolima. De él he tomado más de 2.000 fotos", explicó.

De hecho, nunca ha parado de tomarlas porque, según cuenta, le gusta preservar la memoria histórica y congelar lo que se va a mostrar en 20 años.

"He presenciado la desaparición del nevado de Santa Isabel. Ya le quedan pocos años de vida y un par de fotografías que muestran la belleza que perdimos para siempre", expresó.

Sin embargo, volviendo al tema, usted podría preguntarse por qué en las fotografías tomadas no se observa la luna de color rojizo. La verdad es que puede exhibir ese tono o un tenue amarillo según el lugar desde el que se observa, la metereología y, por supuesto, la cámara.

Ahora, para salir de todas las dudas, este fenómeno ocurre cuando la tierra se interpone entre el sol y la luna, generando un cono de sombra que la oscurece, así:

Y sobre el autor: Cristhian Yesid Varón es fotógrafo autodidacta y comenzó a disparar en 2009 con una pequeña cámara compacta cuando se vinculó a grupos de montañistas.

Así fue como congeló a la naturaleza y se ató a un destino que hoy nos deja estas imágenes (que la mente olvidará pero no las fotografías) con la luna regia en su máxima belleza.

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