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La historia de la mujer que vende 'gelatina de pata' en conos de helado a las puertas del Cañón del Combeima

Detrás de cada decisión hay una historia. Conozca la de Adriana Cuellar y su curioso invento.
Historias
Autor: Juan Esteban Leguízamo
Autor:
Juan Esteban Leguízamo
La historia de la mujer que vende 'gelatina de pata' en conos de helado a las puertas del Cañón del Combeima

Sucedió en 2015. Adriana Cuellar observó centenares de desechos que abandonaban los visitantes del Cañón del Combeima, y entonces nació la idea que la convertiría en la protagonista de esta historia.

Buscando ser el cambio que quería ver en el mundo, decidió vender gelatina de pata en conos de helado para no generar contaminación. Así surgió su producto estrella y este es su relato.

“Yo vendo tres tipos de gelatina de pata: la tradicional, la negra y la que vendo en cono de helado con forma de bolita. Esa es la que más gusta entre los clientes”, indicó Adriana.

Según cuenta, desde hace nueve años aprendió la receta de este producto esponjoso que nace a partir de, literalmente, una pata de vaca. Es un proceso que se obtiene de forma natural dejando hervir la pata de res hasta que se disuelve el colágeno y, seguidamente, se adiciona panela.

“Aprendí en 2013, un hermano me explicó cómo se hacía. Él me dijo que era rentable, que gustaba y se vendía. Al principio, no me funcionaba. Pero después de tanto insistir, pude dar con la receta perfecta”, dijo.

Luego agregó: “alguna vez en Villa Restrepo vi muchos vasos tirados porque no los depositaban en las canecas. Eso fue en 2015. Entonces decidí vender un producto que no generara tanta contaminación. Es mejor asumir ese gasto extra porque si el conito lo bota una persona que no le gusta, se lo puede comer un perrito”.

Gracias a esta invención, ha cautivado durante años los paladares de los visitantes del Cañón del Combeima y ha conseguido una estabilidad económica duradera. Incluso durante la crisis de la pandemia se dio cuenta que los clientes echaron en falta su producto estrella.

“He podido tener sostenerme a mí y a mi familia gracias a la venta de la gelatina de pata, salvo en la pandemia. Ahí tuve que detener la preparación, pero la gente me preguntaba: ¿cuándo volverá a vender gelatina de pata? De hecho, tengo una clienta que viene desde Chaparral y me compra siempre”, manifestó.

De esta forma, pudo confirmar que lo suyo era continuar con su emprendimiento añorado frente a su casa, por la vía principal en Pastales, todos los domingos.

“La gente me ve batiendo los sábados con la ayuda de una rama de árbol y les genera curiosidad. Al final, doy la opción de adicionar chocolisto, maní, leche en polvo, pepitas de colores. Lo importante es usar materias primas de calidad y cocinar con el corazón”, concluyó.

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