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Entre el COVID-19 y la tragedia en la plaza de toros: la historia de la mujer que dirige el Hospital San Rafael de El Espinal

Conozca a Carmen Patricia Henao: una mujer que ha estado durante dos periodos llevando la batuta de este centro asistencial.
Historias
Autor: Ruddy Díaz
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Ruddy Díaz
Entre el COVID-19 y la tragedia en la plaza de toros: la historia de la mujer que dirige el Hospital San Rafael de El Espinal

Con la fe puesta en Dios y las puertas abiertas para recibir sugerencias, así gerencia Carmen Patricia Henao Max el Hospital San Rafael de El Espinal.

Esta mujer, de 50 años, ha mitigado la crisis por la pandemia del COVID-19 y la tragedia por la caída de una gradería en la Plaza de Toros del municipio. 

Henao Max, bacteriologa de profesión y magíster en Administración de Empresas en Salud, ya completa dos periodos llevando la batuta de este centro asistencial, que por su ubicación geográfica recibe a un gran número de pacientes, provenientes del sur del Tolima y otras partes del país. 

Gerenciar, una tarea que para muchos podría ser difícil, para la doctora Carmen es adrenalina, cortisol, todo. Ella es una fiel creyente de que si se trabaja en lo que se ama y se lleva en las venas, el éxito tiende a llegar por añadidura.

Al parecer, su pensamiento se ha convertido en una regla de vida, ya que ha logrado gerenciar cuatro hospitales del departamento, obteniendo muy buenos resultados por su apuesta a la humanización de los servicios en salud y el contacto directo y permanente con los usuarios del sistema. 

Cuando Henao Max llegó a dirigir el Hospital San Rafael se encontró con una deuda de $19 mil millones, por lo que decidió empezar a organizar la ‘casa’, dejando lo que le parecía que funcionaba y mejorando aquello que le parecía que no estaba bien. 

Yo no soy amiga de los asesores, pienso que los mejores asesores que puede tener un gerente son los mismos empleados de planta que conocen el hospital tiempo atrás, por supuesto, uno tiene que llevar un contador y un abogado. Relativamente, el trabajo en equipo y la disciplina permiten que un hospital surja”, precisó la doctora.

De la mano de sus colaboradores, la mujer empezó a caminar por la gerencia del hospital, sin pensar que una crisis sanitaria y una tragedia durante las fiestas de San Juan y San Pedro llegarán durante su dirección. No obstante, rápidamente, logró encontrarle solución a lo que parecía un laberinto sin salida. 

“Cuando la pandemia llegó adaptamos un área antigua porque presentamos un proyecto de remodelación de Urgencias del Laboratorio Clínico y ampliación de 40 camas en Urgencias. Había acabado de entregar una torre de consulta externa, entonces la antigua estaba quieta y decidimos adaptarla”, explicó. 

Con lo poco que tenía en recursos, pero con lo que le sobraba en capacidad para hacerle frente a la pandemia pudo adaptar la zona izquierda con 10 camas de Unidad de Cuidados Intensivos. Para esto, contó con el apoyo del gobernador del Tolima, Ricardo Orzoco y los monitores donados por el Ministerio de Salud y Protección Social. 

“Se entregó la vida, no solo de los colaboradores y la mía, sino también de las familias. Nunca me importó irme y meterme en la zona de aislamiento con pacientes contagiados, estar con los empleados que estaban soportándolo todo. Un gerente de escritorio no sirve, uno tiene que estar mezclado con todo lo que acontece”, acotó la mujer. 

Luego de soportar la crisis de la pandemia del COVID-19 y las emergencias diarias por accidentes, llegó otro acontecimiento que marcó significativamente la gerencia de la doctora Henao Max: el desplome de una de las graderías de la Plaza de Toros de El Espinal. 

"La emergencia empezó a la 1:00 de la tarde, a la 1:06 ya empezaron a llegar los primeros heridos y a las 5:10 de la tarde teníamos todo controlado. Es un orgullo que nosotros con todos los colaboradores pudimos adoptar un plan de contingencia, llevarlo de un papel a la realidad, es algo muy duro, no nos faltó un medicamento, un insumo. Esto demuestra que el hospital está bien dotado”, relató. 

Pese a la deuda y las tragedias vividas, este  hospital de II nivel, fue reconocido por la Superintendencia Nacional de Salud como el mejor en el Índice de Desempeño Institucional del Tolima. Además, actualmente, el Hospital San Rafael es un centro financieramente fuerte que tiene solo pasivos corrientes. 

La doctora espera terminar su gerencia con la culminación del proyecto de remodelación de urgencias.

Yo siempre digo que Dios sabrá donde me coloca, lo único que quiero es aportar a la salud de los tolimenses y cada día trae su afán”, puntualizó.

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