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El empresario santandereano que brinda decenas de empleos a través de sus restaurantes en el Tolima

La historia detrás del creador de las reconocidas marcas ‘Rapijugos’ y ‘La Carbonara’.
Historias
Autor: Redacción Región
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Redacción Región
El empresario santandereano que brinda decenas de empleos a través de sus restaurantes en el Tolima

Emprender: una acción que, para muchas personas, se ha convertido en una necesidad, pero que, para otras cuantas, ha significado el hallazgo de una nueva pasión. 

Así es como Gonzalo Duarte ha definido sus ganas de crear empresas, y con ellas, brindar decenas de empleos en el Tolima y en Cundinamarca, desde hace 18 años. 

Tal y como sucede en las más grandes historias de emprendimientos, el Administrador Público, de 55 años, creció viendo a su madre emprender en Santander, de donde es oriundo, pues ella, con valentía y verraquera, mantenía sus restaurantes. 

“Mi madre, hace unos 25 años, tuvo unos negocios de restaurantes por allá en Bucaramanga. No estaban muy bien organizados porque vendían, pero también fiaba. Entonces, no se veían los resultados”, contó. 

Duarte, aferrado a su espíritu empresario, viajó de Santander al Meta, justo a 729.8 kilómetros y 16 horas de distancia, pues necesitaba buscar un lugar para montar sus primeros negocios. 

Luego de aprender unas cuantas cosas, decidió fijar su mirada en otros municipios como: Melgar, Girardot y El Espinal, siendo este último el que lo hizo, como dicen por ahí, ‘echar sus raíces’. 

“Desde El Espinal empezamos con un negocio que se llama ‘Rapijugos’. También lo llevamos a Ibagué, Fusagasugá, Girardot y Neiva. Allí pues se venden jugos y comida rápida”, explicó. 

Así fue como su permanencia en el Tolima se prolongó, pues hace 14 años también le dio vida a ‘La Carbonera’.

“‘La Carbonera’ es un concepto de comida, sobre todo, de carne. Entonces vendemos gran variedad de productos (…) El negocio lo hemos extendido también a Girardot, Melgar y Pereira. La verdad ha sido un éxito total”, mencionó. 

Una de las metas y motivaciones del empresario es conservar la cultura espinaluna por medio de la gastronomía, por ello, optó por recuperar y reconstruir algo que había quedado en el pasado: Plazoleta ‘El Bunde’. 

“Esta es una plazoleta que estuvo por muchos años. Entonces, yo retomé eso,  lo construí, lo organicé, y ahora es uno de los negocios más importantes allí en el Espinal (…) Tuvimos algunos problemas, pero al final logramos poner algo muy bonito y emblemático”, dijo. 

La pandemia, como a muchos, también logró tocarlo, pero eso no fue motivo para cerrar sus negocios, por el contrario abrió otros dos, pues él ve en El Espinal un destino turístico con miles de oportunidades para ofrecer. 

“El Espinal es el centro del país. La verdad es que es un municipio que está hecho para grandes cosas, como convertirse en un destino turístico nacional e internacional. Tiene un excelente clima, tiene buenas vías de acceso, tiene cultura, folclore, gastronomía, y una gran cercanía con otros municipios”, puntualizó. 

Sus logros más grandes se los atribuye a la pasión, entrega y perseverancia con la que hace las cosas, ya que desde el momento en el que se propone crear un negocio, lo visualiza como el más exitoso, y así ha sido. 

“La cocina y la gastronomía las concibo como una pasión. A mí me alegra y me apasiona lo que hago. Abrir un negocio, por ejemplo, requiere de entrega y de tomar un riesgo, porque si uno vive con miedo probablemente no le funcione”, señaló. 

Y agregó: “la clave es la pasión que le pones a todo lo que hagas en esta vida. En mi caso, yo soy un emprendedor y a mí me preocupa cuando no estoy emprendiendo. Ahora vamos a abrir un negocio de pescado, que se llamará ‘Puerto’”. 

Entre cocina, charlas, negocios, familia y causas sociales, se le pasa la vida a Gonzalo Duarte, a quien sus ganas de aprender y emprender lo han llevado a obtener triunfos, esos que le dan lo más importante: ser su propio orgullo.  

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