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Hambre o trabajo organizado

Columnista ElOlfato.com

“Es el hambre el nuevo virus que comienza a difundirse sobre todo en el empobrecido sur de Italia, en medio de la crisis por el coronavirus. Ya comenzaron las señales de una protesta que promete convertirse en un estallido social difícil de controlar. El Papa advirtió este sábado por la mañana que “se comienza a ver gente que tiene hambre porque no puede trabajar y no tenía un trabajo fijo. Estamos viendo lo que vendrá después, pero comienza ahora” tynmagazine.com.

Esta clara señal de lo que vive Italia nos debe mover a otra reflexión. ¿Qué podemos hacer aquí donde apenas empezamos a transitar con una pandemia que amenaza el mundo? Algunas recomendaciones orientan sus propuestas a “pensar lo impensable”. Es decir, los protocolos para detener el Covid-19 se deben cumplir. Pero además, señores dirigentes, ¿qué vamos a hacer?. El termómetro social empieza a subir la temperatura. Las señales de la pobreza de millones de personas se deben escuchar con solidaridad inmediata. Si una Alcaldía ofreció entregar mercados a familias pobres, lo debe hacer rápido utilizando toda la capacidad logística que hay en su ciudad para atender esta primera acción.  Y esto mismo lo deberá pensar con cronograma en mano para los próximos cinco meses.

En esta línea ¿qué recursos adicionales podrán gestionar los gobiernos regionales y locales para atender la pandemia? La iniciativa de que a los estratos uno, dos y tres, se les suspenda el pago de servicios públicos por los próximos tres meses es algo para analizar de manera urgente.  ¿Qué ajustes presupuestales se harán a los planes de desarrollo dada la dimensión de la coyuntura histórica que enfrentamos? ¿Con qué recursos nacionales, regionales y locales de corto y mediano plazo vamos a contar? ¿Cuál va a ser el nuevo escenario económico que enfrentarán el 96% de las pequeñas empresas que conforman la estructura productiva de nuestro país?

“Pensar lo impensable”, he ahí la cuestión. Me parece que las acciones de nuestros gobiernos son loables. Einstein decía que “si tuviera una hora para salvar el mundo, dedicaría cincuenta y y cinco minutos para plantear el problema”. ¿Y cómo estamos abordando el problema: sólo con acciones urgentes? Creo que a través de las mentes lúcidas que toda sociedad tiene, se podrían sugerir propuestas que nuestros dirigentes no han pensado. Vamos abriendo trocha, como decía mi hermano Jorge, un día que nos aventuramos a caminar por un bosque primario allá en las montañas de Santa Elena y estuvimos perdidos seis horas y al final encontramos la salida. Y eso sería posible a través de una de las múltiples plataformas digitales que hoy permiten la comunicación y la conversación abierta.

Es hambre o trabajo organizado en medio de la crisis. Creo urgente ampliar la capacidad de quienes prestan servicios domiciliarios para optimizar la entrega logística de restaurantes, supermercados, droguerías, etc. Un ejemplo: Hicimos un pequeño pedido de mercado familiar a un supermercado el jueves y lo entregaron hasta el lunes por la alta demanda de pedidos pendientes, según nos dijeron. Para el caso de nuestra ciudad, podríamos habilitar más de mil cien talleres de confección, la mayoría famiempresas, que están en sus casas sin trabajar, si llegara a ellos de las empresas con capacidad de producción, los tapabocas, las batas para personal médico y otras prendas que están requiriendo nuestros clientes. 

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