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Gobernador, conforme la RAPDH para el sur del Tolima

Esta semana se conoció la noticia de la incorporación del Tolima en la Región Autónoma y de Planificación - RAP - del eje cafetero. Al margen de las críticas sobre la escasa capacidad de operación de esa instancia, la gestión de abrirle un espacio al departamento, en sí misma, es importante.

Hace falta conocer en detalle la manera como las distintas subregiones o provincias del Tolima se van a vincular a los proyectos de la RAP en materia de medio ambiente, sostenibilidad del agua, turismo, paisaje cultural cafetero, agricultura, agroindustria, conectividad, entre otros, que se promueven en ese espacio.

Probablemente no sean todos los municipios, sino la franja que comparte territorio y paisaje con el Quindío, Risaralda y Caldas, no obstante, dado que por ahora solamente se conocen titulares de prensa, no es mucho lo que se pueda decir sobre esta cuestión.

Y más allá de Asocentro, tampoco hemos recibido noticia acerca de esquemas asociativos en operación, o gestionados por los alcaldes, que sirvan de plataforma a los municipios-provincias-subregiones, para capitalizar las ventajas que eventualmente podría darnos la membrecía de la RAP Eje Cafetero. 

Con el mismo entusiasmo, durante su campaña a la gobernación, Orozco prometió una articulación orgánica con otra Región Administrativa de Planificación Especial, la RAPE, que conformamos con Boyacá, Bogotá, Cundinamarca, Meta y Huila.

A nivel de gestión, Orozco estableció en su plan de gobierno que vincularía al departamento en la formulación y elaboración del “Plan logístico regional”, fortalecería la “Agencia de promoción de inversiones con enfoque regional” y que promovería “proyectos conjuntos” para aprovechar la nueva Ley de Regiones. También prometió el gobernador que iba a crear un “Fondo RAPE para la pavimentación de vías terciarias”, y que propondría trabajo conjunto de “Proyectos de la Agencia Integrada de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación” AICCTI del Tolima.

El programa de “Integración regional y transformación del campo que nos une”, del Pilar de Competitividad del Plan de Desarrollo 2020 - 2023, recogió la mayoría de las promesas del Plan de Gobierno.

Por ahora, la única acción del gobierno departamental vinculada con la RAPE en lo que va corrido del cuatrenio, es la “socialización de gestores y catastro multipropósito con la Rape dirigida a los municipios de Carmen de Apicalá, Espinal, Ibagué, Melgar, Honda, Prado, Flandes con la participación de 31 funcionarios”, según el primer informe de gestión de Plan de Desarrollo con corte a septiembre.

Con el reconocimiento en esta columna por la vinculación del departamento en esquemas asociativos interegionales, y la invitación a que promueva la construcción de planes de acción viables, sostenibles y orientados a resultados concretos que mejoren la calidad de vida de las y los tolimenses, también aprovecho para sugerir al señor gobernador la vinculación del Tolima a otra región especial, una que no existe en los papeles pero que urge de coordinación con sus pares a nivel territorial.

Se trata de la Región Especial para la Paz y los Derechos Humanos, que bien podríamos conformar con los departamentos del Huila, Cauca y Valle, con el objetivo de intervenir en la grave situación humanitaria que se viene presentando en esta macroregión.

Es conocida la guerra brutal entre disidencias, guerrillas y distintas expresiones de criminalidad en el sur y norte del Cauca (que colinda con el sur del Tolima), las presencia de carteles de narcotráfico en el sur y oriente del Valle (que colinda con nosotros al occidente, con Rioblanco, San Antonio y Chaparral), y la degradación de la situación de orden público en el Huila, especialmente en el norte y occidente, colindante con Planadas, Ataco, Natagaima y Alpujarra.

Las últimas noticias sobre la intención de reconfigurar la guerrilla de las FARC como un proyecto nacional a manos de las disidencias, y la ya innegable presencia de expresiones de grupos armados en el sur del Tolima, son elementos suficientes para tomar en serio la situación.

Una mesa de coordinación con alcaldes de los tres departamentos, gobernadores, Fuerza Pública, entes de control, sociedad civil, organizaciones de base y comunidad internacional, podría ayudar a prevenir la degradación del conflicto y el deterioro de la seguridad en el departamento.

 Cinco temas claves señor gobernador:

  1. Control territorial, seguridad y posible disputa entre grupos armados en el territorio
  2. Reclutamiento, uso y utilización de menores
  3. Tráfico ilegal de drogas, armas y personas
  4. Amenaza sobre vida e integridad de lideres sociales y ex combatientes
  5. Facilitar el proceso de implementación del Acuerdo Final de Paz, particularmente en lo relacionado con la Reforma Rural Integral y los derechos de las víctimas

Una política de seguridad consistente, no orientada a capturar cabecillas sino a proteger a la población - que son cosas diferentes señor Gobernador -, entre otras acciones de gobierno, podría garantizarnos el dividendo de tranquilidad que usted mismo extraña y que sabe que nos dejó el Acuerdo Final de Paz.

Cuenta con el apoyo de la academia regional para ese propósito.
 

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