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Es hora de avanzar

Uno de los grandes retos para avanzar en el proceso de paz es mejorar la pedagogía sobre lo acordado. Avanzar requiere que el pueblo colombiano conozca el nuevo acuerdo, sobre todo cuáles de los temas propuestos por los promotores del No fueron acogidos en este.

El nuevo acuerdo, firmado hoy jueves 24 de noviembre, tiene varios cambios y precisiones importantes:

  1. Las Farc tendrán que declarar y entregar todos sus bienes, los cuales serán usados para reparar las victimas, de no hacerlo perderán los beneficios judiciales del acuerdo.
  2. La ideología de genero no está incluida en los acuerdos
  3. En la justicia especial para la paz no habrá magistrados extranjeros, y el plazo máximo de esta será de 10 años
  4. Las personas que se presenten ante la Justicia especial para la paz están obligados a entregar información detallada sobre narcotráfico
  5. El acuerdo no entrará en la constitución política de Colombia
  6. La economía de mercado y la propiedad rural es salvaguardada según los principios constitucionales
  7. Sobre la propuesta de que los dirigentes de las Farc no hagan política el nuevo acuerdo ratificó la participación política de las Farc cuando dejen las armas.

Así las cosas, muchas de las propuestas presentadas por los promotores del No fueron incluidas o precisadas en el nuevo acuerdo. Este es un acuerdo mejorado que atendió las inquietudes y, por lo tanto, debiera tener un mayor respaldo popular.

Ahora, el siguiente paso es la refrendación en el Congreso de la República.

La decisión de utilizar este mecanismo ha sido criticada por el Partido Centro Democrático, quienes ya hablan de revocatoria del Congreso y referendo. Claramente es una estrategia de presión política. El argumento que soporta la crítica es que es ilegitimo hacerlo por esa vía, ya que para la refrendación del acuerdo final se utilizó el plebiscito, afirmación claramente equivocada.

El Congreso de la República, una de las tres ramas del poder político en cualquier democracia, representa al pueblo, y cumple la función Constituyente para reformar la Constitución Política, la función Legislativa para elaborar, interpretar, reformar y derogar las leyes, la función de control político para requerir y emplazar a los ministros y demás autoridades.

Además, el Congreso tiene funciones administrativas y judiciales. Allí se dan cita todos los partidos políticos y es el escenario natural del debate en una democracia como la colombiana. Que esta corporación tenga bajos niveles de aceptación no le resta legitimidad.

Como están las cosas en el país, el mejor escenario para lograr un acuerdo nacional para la paz es el Congreso, porque es allí en donde están representadas todas las fuerzas políticas del país. Puede que a muchos no les gusten los políticos o los congresistas, pero esa es otra discusión.

De otro lado, la coyuntura política nacional e internacional obliga a pasar a la implementación del acuerdo, existe un enorme riesgo de fracasar y por ende de regresar a la guerra. En la implementación aún hay muchas tareas por hacer que no dan espera: una de las primeras serán los procesos legislativos abreviados, otra es implementar las zonas veredales transitorias de normalización y el monitoreo y verificación.

Es hora de avanzar. Colombia corre el riesgo de regresar a las muertes y enfrentamientos militares, las disculpas ya no pueden ser los ajustes que necesitaba el acuerdo -estos ya se hicieron- tampoco la refrendación, necesitamos avanzar sin más dilaciones. Lo otro es política y la lucha por el poder en el 2018.

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