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El taxista que trabaja con traje 'anti-coronavirus’ en Ibagué

Javier Sierra Cruz es un taxista ibaguereño de 37 años que se tomó enserio el coronavirus. Desde hace dos semanas, decidió invertir en un traje de bioseguridad que lo protege de la pandemia.
Salud
Autor: Juan David Ortiz
Autor:
Juan David Ortiz

Javier Sierra Cruz es un taxista ibaguereño de 37 años que se tomó enserio el coronavirus. Desde hace dos semanas, decidió invertir en un traje de bioseguridad que lo protege de la pandemia.

Consiente del alto nivel de riesgo por estar en permanente contacto con cientos de pasajeros, el conductor utiliza un traje muy completo, de hecho, mejor que el de la mayoría de trabajadores de la salud que reclaman ante sus empleadores medidas de protección como estas.  

El equipo se compone de una careta de protección facial en acetato, un vestido quirúrgico antifluido, un tapabocas referencia N-95 y un par de guantes de nitrilo.

La dotación no se la dio su Administradora de Riesgos Laborales (ARL), ni mucho menos una entidad del Gobierno, la compró él con sus propios recursos por un valor $170.000.

Su familia y trabajo influyeron en la determinación de protegerse. Como muchos colombianos, Javier no puede darse el lujo de quedarse en casa sin generar ingresos para sus dos hijos, esposa y madre.  

“Todo lo hago por mi familia, para llegar a la casa y poderme sentir seguro sin afectar a las personas que diariamente me esperan. Además, la situación no está muy fácil para quedarme en casa, yo tengo que salir a trabajar porque vivo del día a día”, expresa el conductor.  

Aunque la mayoría de sus clientes y compañeros de trabajo lo felicitan por tomar las medidas necesarias, algunas personas se han burlado de su particular atuendo.

“Le dicen muchas cosas a uno. Por ejemplo, algunas personas me han dicho que cuándo me voy para la luna, que a cómo vendo la miel, que dónde dejé la guadaña...bueno con la ignorancia no se pelea”, relata el taxista  

En medio de la cuarentena, el traje ‘anti-coronavirus’ le ha mejorado el trabajo a Javier. Tan pronto los usuarios aprecian su indumentaria, sienten confianza y hasta le piden el número de celular para que los transporte nuevamente.

“Mucha gente me llama para que los recoja. Hay una familia de cuatro personas que me ha contratado estas dos semanas. También hay una microempresa a la que todos los días les hago domicilios. A la gente le gusta que uno esté así”, dice.  

La jornada del taxista dura 10 horas. Inicia sus recorridos a las 6:00 de la mañana y finaliza a las 4:00 de la tarde. Tan pronto llega a su casa se quita el traje para desinfectarlo con cloro y alcohol, acto seguido, limpia su vehículo diariamente para garantizarle seguridad sanitaria a sus pasajeros.

Por último, Javier invitó a sus compañeros taxistas para que sigan su ejemplo y juntos puedan ganarle la batalla a la pandemia que ha dejado, hasta este jueves, dos fallecidos y 29 personas contagiadas en el departamento del Tolima.

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