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El regreso de las horas extras y recargos nocturnos, una necesaria corrección

En el Congreso de la República hace tránsito el proyecto de ley que busca mejorar las condiciones salariales de los trabajadores colombianos, en la medida en que plantea una mutación de la jornada ordinaria laboral dando apertura al reconocimiento y pago de horas extras y recargos nocturnos no previstos actualmente.

La iniciativa, que ya superó el segundo debate en la Cámara de Representantes, estipula el pago de horas extras y recargo nocturno a partir de las 8:00 p.m, y hasta las 6:00 am. Ahora el proyecto pasará al Senado en donde deberá superar sus últimos dos debates, antes de convertirse en Ley de la República, debates que se anticipa, no serán pacíficos.

Desde el año 2002 con la promulgación de la Ley 789, la jornada laboral diurna es de 16 horas, comprendida entre las 6:00 a. m. y las 10:00 p. m. mientras la nocturna de 8 horas, va desde las 10 de la noche a las 6 de la mañana; esquema laboral adoptado en el Gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez, mediante una reforma estructural en la que entre otras cosas se cambió radicalmente la forma en que los trabajadores perciben ingresos por pago de horas extras, recargos nocturnos, dominicales y festivos.

La modificación de 2002 se justificó en el propósito de generación de empleo, incentivando la formalización, reduciendo a costos “razonables” la contratación laboral y fijando de paso metas estadísticas de creación de puestos de trabajo dentro del cuatrienio siguiente a la promulgación de la Ley.

Hoy, transcurridos 14 años de vigencia de la Ley 789 de 2002 el panorama laboral no es confortante tal y como lo acepta el propio del Ministerio del Trabajo y lo confirman prestigiosas instituciones universitarias del país en estudios académicos que señalan el fracaso de la reforma del año 2002 en tanto que, de una parte, no creó los empleos prometidos y, de otra, porque condujo a la disminución de garantías laborales de los trabajadores, pues ciertamente se afectó el poder adquisitivo de los asalariados quienes durante más de una década se han visto sometidos a jornadas de trabajo extensas, asumiendo valores adicionales por transporte y enfrentando las dificultades del trabajo nocturno sin una recompensa razonable.

De ahí que puede afirmarse que la reforma del año 2002 resulto ser un verdadero ramillete de beneficios al sector empleador, como estrategia inadmisible desde la perspectiva del trabajo decente.

Así las cosas, en hora buena el proyecto de ley que actualmente hace curso en el Congreso, pretende reivindicar los derechos y garantías laborales de los trabajadores en Colombia, en la medida en que revive el pago de las horas extras y los respectivos recargos nocturnos a favor de trabajadores que desarrollen sus labores desde las 8:00 p.m. hasta las 6:00 a.m. lo cual aumenta sensiblemente sus ingresos, pues implicaría en promedio cerca de 75 mil pesos mensuales adicionales para trabajadores que devenguen salario mínimo.

El proyecto de ley ya tiene un sin número de opositores declarados en los gremios de la producción, quienes sostienen que con la aprobación de ésta disposición, el país estaría en desventaja frente a otras naciones en materia de competitividad, empleo y formalización laboral.

Otro de los grandes obstáculos a superar es el debate del proyecto en la Comisión VII del Senado de la Republica, de la cual hace parte el expresidente Álvaro Uribe, quien como primer mandatario fue uno de los impulsores de la legislación que rige actualmente.

El proyecto de ley representa una reivindicación de los derechos laborales de los trabajadores colombianos, dando un paso enorme hacia la consolidación del trabajo decente en nuestro país, permitiéndole estar a la vanguardia en estándares laborales internacionales en términos de dignidad humana.

*Abogada especialista en derecho laboral y seguridad social, de la Universidad Externado 

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