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El programa de la Alcaldía que acompaña a familias de víctimas fatales en accidentes viales

Ibagué
Autor: ElOlfato
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ElOlfato

Johanna* nunca imaginó que por medio de Facebook se enteraría de la peor noticia de su vida: la muerte de Camilo, su hijo de 17 años, quien fue víctima fatal de un accidente de tránsito en Ibagué y al que reconoció en unas fotos publicadas en la red social.

La esposa de Pedro* jamás pensó que él no regresaría a casa luego de una larga jornada laboral, y, mucho menos, que un incidente vial a la madrugada le segaría su vida.

Historias como las de ellos fueron conocidas por Eduar Galindo y Sandra Jiménez, dos profesionales en psicología y Derechos Humanos, respectivamente, que decidieron apoyar al secretario de Tránsito Municipal, José Alexis Mahecha, en un importante programa que busca acompañar y orientar a las familias de estas víctimas durante el duro proceso al que se enfrentan cuando pierden a un ser querido.

“A nosotros nos duelen los accidentes de tránsito, las víctimas son seres humanos, no estamos hablando de simplemente números. No es solo decir que alguien falleció, sino mirar detrás de eso qué pasó, qué hay, con el fin de ayudar a las personas en ese gran dolor”, comenta Sandra.

Además, explica que el proyecto, el cual es pionero en el país, se desarrolla con base en cuatro etapas. La primera de ellas es la caracterización de la víctima, la cual permite conocer quién era, qué hacía, cuál era el motivo por el cual se desplazaba el día del accidente. Esta fase la adelantan a través de entrevistas con los parientes y amigos de las personas fallecidas.

“Uno creería que los motociclistas son los que más generan accidentes pero no, al contrario, son las víctimas al igual que los peatones. Asimismo, se piensa que los incidentes de tránsito siempre son producto de la imprudencia, pero muchas veces no es así. Hay casos que suceden sin que nadie lo hubiera buscado”, señala la profesional.

La segunda etapa es el cierre del duelo. En este punto es fundamental el trabajo de Eduar, quien se encarga de realizar el acompañamiento psicológico a quienes sufren la pérdida de ese ser querido.

“Llegar a una familia en medio de ese dolor es muy difícil. Por eso hemos identificado que es mejor hacer este acercamiento después de unas semanas de ocurrida la muerte”, dice Galindo, añadiendo que “nosotros les contamos que la EPS, la ARL o la aseguradora están en la obligación de asignarles un psicólogo. Entonces, cuando ellos ya tienen cita con el profesional, nosotros los soltamos. Mientras no tenga a nadie, somos nosotros los que los apoyamos”.

La tercera y cuarta etapa tienen que ver con actividades individuales y colectivas, por medio de las que se busca que estas personas den el último paso en ese duro proceso, hasta el punto que se sientan capacitadas para contar su historia y, a partir de su experiencia, ayudar a ciudadanos que enfrenten el mismo dolor.

“Lo que buscamos es que una vez se logre cerrar el duelo, podamos obtener algo de cada familia, para dar testimonios, dar ejemplo. Eso es lo que queremos, que cada familia nos pueda aportar muchas cosas con sus ideas para enriquecer las campañas y poder llegar a más personas”, explica Sandra.

Las campañas a las que se refiere surgen luego de identificar, a través de la caracterización, las cosas en común que tenían esas víctimas, es decir, si murieron cinco vigilantes, estos profesionales organizan una estrategia para darles charlas y capacitaciones a estos trabajadores sobre la importancia de la vida y la seguridad vial.

“Hemos podido evidenciar que las personas salen de su casa conduciendo un vehículo, pero ni siquiera son conscientes de que lo están haciendo. Las personas están tan cargadas de emociones o problemas que no se concentran en lo que hacen”, cuenta Eduar.

Asimismo, destaca que los familiares de las víctimas también reciben asesoría jurídica, esto con el fin de que sepan qué acciones deben tomar cuando muere el pariente.

“Muchas personas no saben que el Soat o el Fosyga les puede cubrir algo en caso de un accidente fatal. Hay gente tan humilde que no sabe ni qué hacer. La proyección de nosotros es también tener una línea a la que nos puedan llamar para decirles qué hacer en caso de un accidente”, expresa el psicólogo.

A su vez, menciona que en muchos casos ha sido la falta de solidaridad de los conductores la que ha desembocado en incidentes que acaban con la vida de los actores viales. Dichos accidentes, en gran parte, se registran en el sector de Mirolindo y en el sur de la ciudad, y dejan como principales víctimas a los adultos entre los 30 y 50 años.

“Nosotros estamos maravillados con esta propuesta. El secretario de Tránsito tiene una muy buena intención y ha hecho todo lo posible por lograr que el programa tenga un impacto tal que las personas le den más valor a la vida”, resalta Sandra.

Por último, invita a los ciudadanos a que aprecien cada segundo de su existencia, a que se respeten entre sí y a que sean realmente responsables cuando estén al volante.

“En la ciudad ha tenido muy buena aceptación este programa. El lanzamiento del proyecto ante otras ciudades se hará pronto, con el fin de que otros municipios lo conozcan e implementen, buscando reducir las muertes en las vías”, concluye Jiménez.

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