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El poder de la literatura

Sentado frente a la pantalla de mi computador, llegan ideas como gotas de aguacero de diciembre, sobre como cautivarlo a usted señor lector y, son muchos los pensamientos sobre cómo impresionarlo mediante este texto; pero la verdad solo deseo que después de leer esta columna una pequeña llamita de fuego quede en sus corazones deseosos de nuevas ideas.

Hace unos 20 años empecé la mágica tarea de la lectura, obviamente  la iniciación al poderoso mundo de la literatura fueron textos apropiados a mi edad de aquel entonces. Desde que leí el primer libro comprendí que la lectura es un nutriente poderoso para aislarnos momentáneamente de la crueldad que en momentos nos trae la vida. Es así señor lector que, deseo presentarle cómo mediante la lectura podemos obsesionarnos con el poder de la literatura.

¿Por qué  obsesión? Se preguntara usted. La respuesta es simple, cuando usted se enamora de un género literario y de un escritor en particular, usted siempre va a querer leer más de él, conocer más de sus textos, saber cómo actuaria ante alguna situación que usted está viviendo, es más, es tan elevada la mágica demencia a la que se puede acceder, que terminará usted señor lector identificándose con el personaje de algún libro.

La televisión muestra personajes que se captan con el sentido de la vista, eso hace que la imaginación sea estática y poco voluble, no obstante la magia de la literatura hace que cada lector en particular creé un personaje diferente, es decir, Raskolnikov, el famoso personaje del gran Dostoievsky que no le temía a nada, es una creación diferente en cada lector, el mío era rubio, delgado, de tez blanca; pero para otro lector la creación de su mente puede hacerlo, gordo, moreno, de cabellera ondulada, una serie de características diferentes dependiendo del lector.

Y es allí donde la magia de la literatura empieza a germinar, puesto que de un solo personaje se manifiestan miles de personificaciones. Quiero entonces que usted señor lector suelte un poco su celular y le reduzca media hora al televisor, para que se obsesione con el poder de la literatura, plenamente convencido estoy que no se va arrepentir, a lo mejor, venda su iPhone para comprar un par de libros, pues me han dicho que el Presidente que no lee, gravará con IVA los libros, frustrando a los pocos literatos que quedamos y a los que después de este texto navegaran por océano mágico de las letras. 

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