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El periodista judicial de Ibagué que se salvó de ser el protagonista de su propia historia

Ibagué
Autor: ElOlfato
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ElOlfato

El pasado 9 de marzo, Escobar se dirigía en su motocicleta hacia el barrio El Claret, ubicado al oriente de Ibagué, pero nunca pudo llegar a su destino. En el camino colisionó con otro motociclista que salió de la nada y que lo abandonó gravemente herido en medio de la vía.

La experiencia y la astucia de cubrir este tipo de hechos casi a diario le dieron la fortaleza de mantener la calma y permanecer despierto. Cuenta que, como pudo, se “arrastró” hasta su motocicleta, buscó su celular y reportó su propio accidente a través de la red de apoyo.

Inmediatamente, sus colegas, amigos y conocidos presionaron para que llegara una ambulancia rápidamente. Hasta el lugar de los hechos, llegaron un par de paramédicos, amigos suyos, quienes con preocupación procedieron a trasladarlo hasta la clínica Asotrauma.

Consiente de la gravedad de sus lesiones, Juan Manuel solo podía preguntarles a sus amigos si conservaría su pierna. No quería perderla, no podía imaginarse su vida sin poder caminar. (Ver: La historia de Lucy Amparo, la tolimense identificada 30 años después de la toma del Palacio de Justicia)

“Me la moché, ¿cierto? - le preguntaba a los paramédicos - ‘Carlitos, hermano, ¿me amputé la pierna?, dígame la verdad’. Es que ellos son amigos míos, conozco a todos los de las ambulancias y ellos solo me decían que esperara a ver”, recuerda.

Producto de ese fatal accidente, perdió el 50 % de su pierna. Sufrió dos fracturas óseas y heridas abiertas. Pese a que su recuperación fue lenta, pudo reponerse y, tras cuatro meses de incapacidad y terapias, pudo regresar a Ondas de Ibagué, en donde trabaja desde hace seis años como editor judicial.

 Así fue su formación

Este periodista es oriundo de Armenia, pero en 1988, con 18 años de edad, llegó a Ibagué. Hasta aquí lo envió su mamá para que se ajuiciara, pues se estaba portando algo mal en la ciudad milagro.

“Llegué acá por temas familiares, me estaba portando mal en Armenia y me entregaron aquí a que mi papá se encargara de mí. Yo era joven y me gustaba mucho tomar y pelear”, recuerda.

Luego de adaptarse y de que, contra todo pronóstico, terminara sus estudios en el Colegio Tolimense, a los 21 años, partió hacia Bogotá, donde estudió Comunicación Social. Cinco años después inició su primera experiencia laboral en Noticias Uno.

Tras cumplir un ciclo en este noticiero, se trasladó hasta Bucaramanga. Allí tuvo que cubrir por primera vez la fuente judicial. Esto fue durante los años más fuertes del conflicto armado en Colombia, eran los 90.

“Allá estaba el Batallón Antiaéreo Nueva Granada y ellos se agarraban con la guerrilla. Llamaban a decir que hubo una toma guerrillera y uno ya sabía que iban a llegar carros con muertos. En esa época no hacían levantamiento en la zona, se hacía era en la funeraria. Así que nos íbamos y había dos o tres muertos, uno encima de otro, y tocaba levantarlos para mirar el nombre. Mientras yo levantaba un cuerpo, otro periodista anotaba”, recapitula.

Una vez cerró esta etapa, regresó a Ibagué, donde tiene hecha toda una vida, una amplia libreta de fuentes y, sobre todo, el cariño y la estima de mucha gente que valora el trabajo que realiza cada día.

Amenazado de muerte

Judicial no es solo el cubrimiento de accidentes y muertes violentas, también hacen parte de esta fuente las capturas de bandas de microtráfico y delincuencia común, entre otras.

De hecho, Escobar recuerda que, producto del cubrimiento de la desarticulación de una banda dedicada al microtráfico en Ibagué, resultó amenazado de muerte. (Ver: “Ser mamá sustituta implica tanta entrega y amor como el de una madre biológica”)

“Logramos que se desarticulara una banda delincuencial dedicada al microtráfico en el barrio San José, uno de sus cabecillas, alias ‘Leo Maleo’ dijo que me iba a matar (…) Lo que despertó el interés de las autoridades, y la Unidad Nacional de Protección me dio un esquema de seguridad por un año. Menos mal esa gente sigue guardada”, cuenta.

Gracias a que estos delincuentes siguen en la cárcel pagando por sus delitos, Escobar asegura que anda tranquilo y, como siempre, “siendo amigo de todo el mundo, no tengo problemas con absolutamente nadie; a la gente que puedo servirle, le sirvo”.

¿Cómo es un día en la vida de Juan Manuel?

Escobar trabaja “20 de las 24 de horas del día”, siete días a la semana, todo para lograr mantener al tanto de lo que sucede en la ciudad a los ibaguereños que lo escuchan a diario en Ondas de Ibagué, lo ven en El Tiempo televisión y lo leen en su portal web judicial.

Para cumplir con todas sus labores, debe estar en pie a las 5:00 de la mañana. A esta hora empieza a revisar uno a uno los 57 grupos de Whatsapp a los que pertenece para saber qué ocurrió en la ciudad y el departamento durante las cuatro horas que descansa.

A las 6:00 de la mañana ya está en la emisora. Allí da sus titulares y amplía sus notas, sale a hacer reportería para el mediodía y empieza a crear agenda para el día siguiente.

Antes de anochecer trata de dedicarle tiempo a su pareja y a su hijo. Finaliza la jornada de nuevo frente al computador, redactando hasta las primeras horas de la madrugada. (Ver: Creció bajo protección del ICBF y hoy es abogado, docente y uno de los mejores nadadores de Sudamérica)

A este ritmo, Escobar saca un promedio de 15 noticias diarias, 85 semanales, 340 mensuales y 4.080 anuales. “Es que, si uno hace los cálculos, son un montón de noticias, yo creo que en toda mi carrera he podido escribir unas 57.000, y puede haber más, pero estoy seguro que no pueden ser menos”, asegura.

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