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El músculo financiero desinflado

Columnista ElOlfato.com

Si alguien en la administración del alcalde, Luis H Rodríguez, se ufanaba de sus conocimientos en materia financiera y la forma como según, su alter ego, ha llevado los índices económicos del Municipio de Ibagué, a cifras históricas, es el consentido de los concejales y medios de comunicación, Osvaldo Mestre.

Los primeros, porque la mayoría ha recibido la mermelada, reflejada en algunas dádivas del erario y casi todos por la zanahoria que a través de las sesiones extraordinarias se les otorga, por ejemplo, la última convocatoria, a la cual faltando quince días para las sesiones ordinarias los convocaron a estudiar un solo proyecto. Y los medios de comunicación, en especial, los directores de los noticieros radiales que marcan el raiting, que negocian directamente hasta paraderos de buses.

El señor Mestre, cuota directa de un ex gerente de banco, al cual todavía le responde su amistad como les gusta a los banqueros, con plata y con créditos  a buenas tasas e incluso con lotes, ha demostrado que sus conocimientos en materia financiera es como los atletas de gimnasio, inflado a punta de esteroides.

A 31 de Julio del presente año, por ejemplo, el banco Popular, el Municipio de Ibagué, tiene como deuda $ 34.100 millones que sumados a los $ 34.633.500.000 ( Banco Agrario) y $ 12.650 millones ( Banco Occidente), reflejan una duda, solo de la administración central de $ 81.385.500.000 según datos del propio Secretario de Hacienda.

Lo cual, en términos financieros y económicos no sería para asustar al próximo alcalde, pero el tema del presente artículo, no es este, la deuda, es la forma como soterradamente, se contrata a personas de dudosos conocimientos con el argumento que el Municipio no cuenta dentro de su planta de personal avezados profesionales.

Se crea entonces la necesidad de la contratación directa, a través del documento en el que se analiza la deuda a 31 de diciembre de 2014, los altos costos financieros, las tasas de interés etc,etc, pasando por la problemática de la economía colombiana, bla, bla, bla… para concluir, en la necesidad de suscribir un contrato de “Prestación de Servicios para la Renegociación y Restructuración de la deuda Pública del Municipio de Ibagué”, lo cual se hace de manera directa con la firma G y H Investiments SAS, con la siguiente tabla de pagos:


Si se observa con detenimiento, si el contratista ahorra 400 millones solamente, no se le pagara nada pero si ahorra 401 millónes, se le cancelará 100 millones. El pago final me imagino fue por los 250 millones, pero solo falta que lo confirme el señor Mestre.

Con fecha 21 de Enero de 2015, el Secretario de Hacienda, le solicita a la firma mencionada, que  presente propuesta y ese mismo 21 de Enero, G y H Investiment, a través de su representante legal Juan Camilo Góngora Padua, en los mismos términos y condiciones del análisis de conveniencia presenta la propuesta pero con beneficio adicional, su propuesta es por trabajo de 8 meses y su contrato lo limita a 4 meses.

Dentro de los documentos aportados por el contratista, se encuentra la hoja de vida ante el Departamento Administrativo de la Función Pública, diligenciado el 11 de Febrero de 2015 y el punto de la experiencia y situación actual, se hace alusión al contrato con el Municipio por $ 250 millones y con fecha de terminación Junio de 2015, es decir, antes de asignarle el contrato y estudiar su propuesta ya lo daba como un hecho, pues el contrato, fue suscrito con el municipio de Ibagué, tan solo el 16 de febrero de 2015.Es decir, agregó una experiencia que no había sido contratada.

Eso no es todo, nuestro zar de las finanzas el 5 de junio de 2014, contrato a la misma persona, por la bobadita de 270 millones, para: “ …prestar asesoría, apoyar y acompañar el proceso de enajenación de cuatro millones doscientas cuarenta y dos mil quinientas tres (sic) que posee el municipio de Ibagué, en el Banco Popular”.  Nuestro financista modelo, requirió apoyo y acompañamiento para vender una acciones.

Aquí volvemos a nuestro punto de partida, necesitaba el señor Osvaldo Mestre, para refinanciar la deuda o vender acciones, con sus mentores, los gerentes de banco, en especial con el banco Popular pagar esa millonarias sumas, si con solo el análisis de los costos, bastaba solo reunirse con la banca y platear el problema.

En los informes donde saca a relucir sus pectorales, nunca habló que no tiene las capacidades para una reestructuración de deuda y que hubo que pagar más de 500 millones para asesorías. Tal parece que su experticia es para convocar en su apartamento como invertir los recursos del municipio en mermelada.

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