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El misterioso 'cambiazo' de la licitación del contrato del Coliseo Cubierto del Parque Deportivo de Ibagué

Fue una pequeña modificación al pliego de condiciones, sutil, pero necesaria para descifrar el rompecabezas de este millonario contrato que hoy está bajo la lupa de las autoridades.
Investigación
Autor: Unidad Investigativa
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Unidad Investigativa
Foto: Imdri

Una palabra resultó ser determinante en el pliego de condiciones de la polémica licitación de $43.917 millones, para la construcción del Coliseo Mayor del Parque Deportivo de Ibagué, y se convertiría en una de las pruebas del presunto direccionamiento de este contrato, que, para varios abogados, es un ‘vergonzoso chaleco’. (Ver: Licitación del Coliseo Mayor, por $43.917 millones, sería un vergonzoso ‘chaleco’)

EL OLFATO encontró un llamativo cambio entre el prepliego de la licitación publicado por el Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte de Ibagué (Imdri) y el pliego de condiciones definitivo del proceso. Fue una pequeña modificación, sutil, pero necesaria para descifrar el rompecabezas de este millonario contrato que hoy está bajo la lupa de las autoridades.

En la experiencia específica del prepliego, publicado el 10 de marzo, el Imdri determinó que, si se presentaban consorcios o uniones temporales, “cada uno de los integrantes deberá aportar experiencia en construcción de coliseos”

Pasaron 20 días y ningún interesado hizo observaciones al prepliego publicado en el Secop.

Luego, el 30 de marzo, el Instituto presentó el pliego de condiciones definitivo y ahí apareció el misterioso cambio.

A la experiencia específica que deberían demostrar las uniones temporales interesadas en el contrato le hicieron la siguiente modificación: “Cada integrante deberá aportar experiencia en construcción de coliseos y/o polideportivos”.

Le sumaron la palabra polideportivos, así, de la noche a la mañana, sin explicación ni justificación alguna. Fuentes cercanas al proyecto sostienen que: “ese fue el ojal que necesitaban para asegurar que el botón entrara en el contrato chaleco”.

Prueba de ello sería que este requerimiento encajó -justo- en la experiencia aportada por Hábitat Arquitectura e Ingeniería, la discreta firma constructora de Mocoa (Putumayo) que se unió con una compañía española Ágorasport.

Ambas empresas crearon la Unión Temporal Ágorasport, la única oferente de este cuestionado proceso de contratación de $43.917 millones.

Le metieron en la experiencia la construcción de un polideportivo para que ese requisito lo cumpliera la empresa de Mocoa (Putumayo). Cada integrante de la Unión Temporal debe aportar esa experiencia; los españoles cumplían y tienen entre sus obras los coliseos que se hicieron, por ejemplo, en Melgar, en 2015, durante los Juegos Deportivos Nacionales”, explicó otra fuente conocedora del proceso.

El polideportivo del único oferente

En la propuesta presentada aparece una certificación que acredita la experiencia de Hábitat Arquitectura e Ingeniería, integrante de la Unión Temporal Ágorasport, en la construcción de polideportivos.

De acuerdo con el documento, esta empresa construyó en 2011 un polideportivo cubierto en la vereda Achiote del municipio de Orito, en el sur del departamento del Putumayo. La obra costó $188.423.464, recursos que canceló la Fundación del Alto Magdalena, con domicilio en Neiva. (Ver contrato

Los mismos interrogantes de los fallidos Juegos Deportivos Nacionales

Este proceso contractual ha desatado indignación en Ibagué y una avalancha de comentarios en las redes sociales, debido a que tienen una milimétrica similitud con las licitaciones que montó hace cinco años el detenido abogado Orlando Arciniegas Lagos, exasesor del Imdri, condenado a 27 años de cárcel por delitos de corrupción. (Ver: Orlando Arciniegas fue condenado a 27 años de cárcel)

Otra vez aparecieron las dudas de un presunto direccionamiento del contrato, otra vez se presenta un único oferente y otra vez aparece una Unión Temporal conformada por una reconocida empresa española y una discreta firma de construcción colombiana.

Otro hecho que se repite es la intervención de la Procuraduría General de la Nación. En 2015 también se suspendieron las licitaciones de Arciniegas, él agradeció la vigilancia y el acompañamiento de este órgano de control (en la administración de Alejandro Ordoñez), y los delitos terminaron cometiéndose en las narices de las autoridades. (Ver: Procuraduría abre indagación contra funcionarios que montaron la polémica licitación del Coliseo Mayor)

Como hace cinco años, surgen muchos interrogantes y uno de ellos es: ¿Por qué una empresa española -que tiene la experiencia suficiente para presentarse sola en la licitación-termina unida con una empresa desconocida en el Tolima?

¿Qué camino tomará el alcalde Hurtado?

La suspensión de la licitación en esta etapa del proceso es casi que un saludo a la bandera. El único oferente ya presentó su propuesta y, prácticamente, tiene un derecho adquirido. (Ver: Imdri desacató orden de la Procuraduría y no suspendió la dudosa licitación del Coliseo Mayor de Ibagué)

El Imdri tendría dos escenarios: pedirle a esa Unión Temporal que desista del proceso, algo poco probable, y echar atrás la licitación. El otro es demandar el proceso ante el Tribunal Administrativo del Tolima para que anule lo actuado y así evitar la cantada adjudicación.

Un tercer camino, que es el que estudiaría la Alcaldía de Ibagué, es revisar cuidadosamente la propuesta del único oferente y buscar alguna inconsistencia para rechazarla.

Esa fórmula permitiría que se declarara desierta la licitación y reduciría el riesgo de tener que dar más explicaciones ante los órganos de control.      

Mientras Hurtado y su equipo jurídico deciden qué hacer, el Ministerio del Deporte, la Procuraduría y la Fiscalía siguen al acecho de este proyecto deportivo que por poco pasa inadvertido por la pandemia del COVID-19.

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