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El joven que venció la falta de visión con mucho talento

Ibagué
Autor: ElOlfato
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ElOlfato

Entre los más de 1.000 empleados directos e indirectos que tiene la Gobernación del Tolima, hay una persona en especial que destaca y no es el gobernador en este caso.

Se trata de Juan Felipe Giraldo, un joven de 24 años que trabaja en comunicaciones de la Secretaría de Infraestructura y es, además, una de las voces de la Emisora Cultural del Tolima.

Nació sietemesino y por ello con varios problemas de salud, pues ni sus pulmones ni su vista habían terminado de desarrollarse. Así que estuvo en una incubadora por 13 días, el lugar donde perdió cualquier posibilidad de volver a ver, ya que una oxigenoterapia mal controlada hizo que le cayera oxígeno en los ojos, ocasionando que la retina se desprendiera totalmente.

Aunque no lleva más de un año laborando allí, se ha convertido en alguien bastante importante para este equipo, ya que cuenta con una serie de talentos que cualquiera envidiaría.

Además de ser comunicador, este ibaguereño también es músico, docente y humorista. Talentos que fue cosechando mientras aprendía a movilizarse por la ciudad solo y con la ayuda de un bastón. (Ver: Creció bajo protección del ICBF y hoy es abogado, docente y uno de los mejores nadadores de Sudamérica)

Para Felipe no existen las lamentaciones, las culpas, los enojos y mucho menos la lástima. Entendió desde temprana edad que cada ser humano nace con sus cualidades y defectos, pero lo importante es aprovechar lo que se tiene en la vida para ser feliz.

Aunque la pérdida de su visión fue una noticia bastante difícil, sus padres entendieron que no había nada más que hacer y decidieron que le brindarían las posibilidades para que llevara la vida normal de cualquier niño.

Fue muy bonito crecer así, fue muy normal, libre para explorar el mundo como cualquier niño, jugaba mucho en la calle, mis papás siempre se preocuparon porque pudiera conocer todo desarrollando los otros sentidos. Entonces fue muy bonito porque aprendí a explorar de otras maneras”, cuenta Felipe.

De igual manera, a la par que hacía los primeros años de colegio, sus padres lo ingresaron a la Asociación de Invidentes del Tolima (Asinvitol) para que obtuviera las bases necesarias para poder defenderse en las calles de la ciudad, como el braille o el uso del bastón.

Felipe nunca consideró como muchas otras personas invidentes la compañía de un perro guía, pues considera que Ibagué y el resto del país no han entendido su importancia.

Es que más que una mascota el perro guía es un compañero de trabajo, pero la cultura colombiana no lo ve así, porque es difícil que lo dejen subir a un bus o entrar a un centro comercial, porque para la gente es un perro y ya”, relata este joven.

Sin embargo, no se privó de tener la compañía de un ‘cuatro patas’: tiene una perrita pincher a la cual trata de sacar a caminar todos los días. (Ver: Arley, el ángel de la guarda de las mascotas abandonadas de Ibagué)

La música

Su papá es músico y docente del Conservatorio del Tolima desde hace más de 35 años, motivo por el que desde niño también aprendió a cantar y tocar varios instrumentos como la organeta. De hecho, tienen un grupo de música ambiental con el que tocan en varios eventos de la ciudad.

Y es que puede decirse que gracias a esa independencia que sus papás le cultivaron desde la infancia para que aprendiera a desenvolverse por medio del olfato, el tacto, el gusto y el oído, Felipe adquirió muchos más talentos que cualquier persona a su edad. (Ver: Marca ‘Ibagué Ciudad Musical de Colombia’ está vigente hasta junio del 2019: secretaria de Cultura)

El humor

“Soy humorista porque desde niño seguí el trabajo de José Ordóñez y yo escuchándolo a él fue que me di cuenta que tenía facilidad para hacer voces, contar chistes, para crear personajes”, sostiene este joven.

Por eso, cuando tan solo tenía 14 años decidió llamar un día a la extinta Radio Súper donde emitían el único programa de humor que tenía el Tolima. Se puso a contar chistes al aire y los conductores quedaron tan fascinados que cada sábado, a la misma hora, lo llamaban para más tandas de humor.

Un talento que se consolidó en 2015 cuando llevó a cabo una de las tareas más difíciles para cualquier humorista: las maratones de chistes. Juan Felipe logró contar más de 2.000 chistes de memoria en un total de 15 horas.

La radio 

La radio es su mayor amor. Desde niño podía sentarse toda una tarde a escucharla, por eso es feliz en el trabajo que desempeña en la actualidad en la administración departamental.

“Es un tema del que siempre quiero hablar, me dicen humor, radio y ahí estoy presente. Con el programa de humor de Radio Súper pude comprobar que es lo mío, por eso algún día sueño con ser la voz institucional de alguna emisora o canal de televisión”, puntualiza Felipe.

Aunque reconoce que cumplir esa meta es difícil, no se desanima y menos cuando sabe que a pesar de nunca haber contado con la visión ha sido capaz de realizar todo lo propuesto.

No le pido a Dios que me dé la vista, porque no la necesito, nunca me ha faltado, sin ver he hecho muchas cosas, creo que estaría siendo desagradecido, lo que le pido es que la gente me siga aceptando como soy, que no me imposibiliten”, manifiesta.

Por ahora, dedica su tiempo a ser feliz, escuchando música, tocando la organeta, pasando tiempo con su novia y yendo a bailar a las viejotecas.

Su gran aliado

Felipe ha aprendido a movilizarse por Ibagué gracias a los mapas mentales que ha construido en su cabeza y a ciertos olores y sonidos que le indican que ya está cerca a su trabajo o su casa.

Su gran amigo ha sido un computador portátil que tiene desde la adolescencia, el cual cuenta con Jaws, un programa que le dicta todo lo que aparece en la pantalla. No obstante, para poder manipularlo debió aprenderse todo el teclado de memoria y así manejarlo por medio de comandos.

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