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El huracán del No

Columnista ElOlfato.com

El coletazo del huracán Matthew dejó destrucción, inundaciones y heridos en su paso por la costa Caribe colombiana. Pero además, con la turbulencia de sus aguas, contribuyó en los resultados del plebiscito, ya que era precisamente esa región del país en donde el gobierno Santos tenía centradas sus esperanzas de respaldo a los acuerdos con las Farc.

Los resultados de los encuestadores se fijaban más en los porcentajes del Sí o los del No, y no en la cifras alrededor de las encuestas y que las mismas tenían un ítem muy difícil de dirigir.

Y es precisamente el rechazo a las Farc, quienes en la última semana intentaron, pidiendo perdón de manera apresurada y anunciando inventario de bienes, revertir esa tendencia. Pero al final, por escaso margen, la oposición le dijo No a esos acuerdos a través del plebiscito.

Embeleco este que Juan Manuel Santos se inventó y que no era necesario. Para nada sirvió la experiencia del Reino Unido con su convocatoria para salir de la Unión Europea, comúnmente llamado "Brexit", y que después de los resultados David Cameron tuvo que dimitir, como algunos también piden, en medio de la euforia triunfalista, que debe hacerlo  Santos.

Se asombra uno al ver los analistas de RCN hablando del nuevo mapa político, tomando como referencia los departamentos cuyos resultados favorecieron a quienes lideraban el rechazo, pues no hay tal “nuevo mapa político”, porque las pasadas elecciones son atípicas, y tanto los unos como los otros no votaron para apoyar grupos políticos ni candidatos alguno, simplemente los del No. Votaron contra lo que ellos consideran son gabelas inmerecidas en favor del grupo guerrillero.

Mientras tanto, las comunidades azotadas por la violencia no querían poner el espejo retrovisor, que en las grandes ciudades aún lo tienen. Prueba de ello, es que de veintisiete sitios en donde se irían a concentrar las Farc, solo tres dijeron No, entre ellos, dos del Tolima.

El Gobierno falló por la falta de pedagogía institucional. Se dedicó, como dicen muchos, a “enmermelar” su bancada y éstos a pensar más en los contratos del posconflicto que en el plebiscito.

También es claro que la guerra sucia que se dio en ambos lados hizo mella. Con especial énfasis en la llamada ley 'Roy Barreras', en un país en donde la población adulta mayor tiene tendencia a no perdonar, tal vez porque piensan más en el pasado que en el futuro. Y teniendo en cuenta que la juventud es efervescente, pero no efectiva.

Tampoco creo, como dicen los analistas, que el país está polarizado. Hasta donde tengo entendido, los polos son dos y esta elección del domingo tuvo tres tendencias: la del Sí, las del No y la abstención. Esta última llegó a su tradicional 63 %, y demuestra una vez más que la inmensa mayoría de los colombianos predican pero no aplican. Quieren democracia, quieren cambios, quieren paz, pero a la hora de decidir no les interesa, son egoístas, con ellos mismos, con sus hijos, con sus nietos y con las nuevas generaciones.

El No gana con el 50,23 % de los votos (6.424.385 votos) contra el 49,76 % (6.363.989). Esto, según la Registraduría Nacional, con el 99,64 % de mesas informadas y el 37,37 % de la votación. Cifras que confirma que si hablamos de polarización es entre los que votamos y los que no lo hacen.

La Costa Caribe y Pacífica, Bogotá y departamentos como el Guaviare, Vaupés y Guanía, apoyaron el 'Sí', mientras que el centro del país se fue por el 'No'. ¿Cuantas tomas guerrilleras tuvo, por ejemplo, Quindío, en donde sus doce municipios dijeron No, o Ibagué ?.

¿Qué queda? Los triunfadores hablando en las cafeterías de sus triunfos, los oportunistas achacando derrotas a los funcionarios por no influenciar en las votaciones cuando en la campaña eso lo criticaban, las víctimas en la incertidumbre, Colombia como el país bananero de siempre. Y todo volverá a un segundo plano, porque el jueves juega la selección Colombia y hay más preocupación por si juega o no James, que por el futuro del país, es decir, como todo huracán, su paso es pasajero pero sus estragos eternos.

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