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“El fútbol es vida, pero también hay vida después del fútbol”, Iván ‘la Champeta’ Velásquez

Investigación
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Cuando Marcelo Alzate, un periodista radial de Ibagué, invitó a Iván Velásquez a su programa, la champeta apenas empezaba a imponerse en las emisoras del país. En realidad, era Elson Becerra, veloz delantero del Deportes Tolima, quien solía bailar aquel ritmo cartagenero. Iván, aunque más serio y de mayor estatura que Elson, cantó sin rechistar una canción alegre, mientras su compañero se regodeaba y demostraba sus habilidades para el baile. El periodista, sorprendido y burlón, decidió que en adelante sería Iván quien llevaría el mote de ‘la Champeta’ por el resto de su vida.

Con el rostro taciturno, inexpresivo, como si de repente hubiese perdido el más importante de los partidos, Iván ‘la Champeta’ Velásquez recuerda a su amigo Elson, presente incluso en el momento en que adquirió aquel remoquete inconfundible: «Ese apodo era para Elson. Él sí era ‘champetudo’».

El hombre alto y moreno, aparece en los registros históricos del fútbol tolimense como uno de los máximos goleadores del equipo. En su paso por Ibagué, Velásquez anotó cuarenta goles, cifra solo superada por jugadores como Jhon Charria, Hugo Arrieta o Marcos Coll, el único hombre en la historia de los mundiales que ha anotado un gol olímpico.

«Hay que mirar los goles y los partidos. Yo creo que con ese dato soy uno de los primeros. Jugué más de noventa partidos con el equipo», dice ‘la Champeta’ con orgullo. Y es cierto, su promedio goleador lo sitúa a la altura de los mejores jugadores que han pasado por el Deportes Tolima.

En el principio fue el fútbol

La ciudad es imponente, calurosa y con un fuerte viento salino. Los barrios que vieron crecer a ‘la Champeta’ eran modestos pero tranquilos. Su infancia transcurrió en múltiples lugares y canchas de fútbol. Sus primeros años fueron apacibles y sin dificultades extraordinarias. La ciudad es Cartagena, donde un 27 de agosto de 1976 nació Iván José Velásquez Wilches, el rápido delantero diestro que recorrió medio continente anotando goles.

‘La Champeta’ no se acuerda cómo comenzó a jugar al fútbol, solo sabe que lo hizo «desde que tenía uso de razón», dice. Siempre fue delantero, siempre quiso hacer goles y siempre vivió para el deporte. De niño también acostumbraba a jugar baloncesto y béisbol, pero el primero lo dejó porque terminaba con los dedos lastimados y el segundo después de recibir un fuerte pelotazo en su rostro.

«Pero prefería el fútbol. Jugaba a pies descalzos, jugaba con zapatos, jugaba lloviendo, jugaba en cancha de arena, de cemento, donde fuera. Nunca tuve obstáculos». Lo que sí recuerda es que sentía la ausencia de su madre, una maestra que trabajaba en Magangué, Bolívar, un municipio a 240 km de Cartagena.

También se acuerda de la disciplina que le imponía su padre: «Me decía siempre que yo tenía que llegar a las cinco de la tarde a mi casa, pero yo nunca le hice caso. Prefería quedarme jugando fútbol, aunque él luego me pegara», dice.

‘La Champeta’ se destacó desde joven por su remate potente, su velocidad y desmarque. Hizo parte de varios equipos novatos de la ciudad, pero el primer salto en su carrera lo dio cuando el club ‘Hechos y palabras’ compró sus derechos deportivos por doscientos mil pesos y algunos balones al equipo cartagenero ‘Boca Juniors’.

«Mi gran virtud es el remate. Crecí con él, pero lo desarrollé jugando en la calle», dice Velásquez como si quisiera seguir demostrándolo. Y es cierto, porque muchos de los goles que marcó como profesional fueron de disparos potentes y gracias a la astucia que debe tener un delantero centro.

1999: Santa Fe

No pudo debutar en el Deportes Tolima porque Piscis Restrepo le dijo que todavía no estaba listo. Pero los directores técnicos de Santa Fe, Iber Gruesso y Juan José Peláez, no dudaron en acoger a ‘la Champeta’ en Bogotá. Aunque iba en condición de préstamo por un año, pues sus derechos deportivos pertenecían a Cooperamos Tolima, ‘la Champeta’ logró debutar como profesional en 1999.

En ese mismo año, el Independiente Santa Fe disputó la final de la Copa Merconorte frente al América de Cali. Luego de una victoria por 2-1 a favor del equipo capitalino en el Pascual Guerrero, la serie se definió en Bogotá. Iván ‘la Champeta’ Velásquez ingresó al minuto 72, pero no pudo evitar la derrota de Santa Fe por penales en su propio estadio.

El baile llega a todas partes

A lo largo de su carrera deportiva, ‘la Champeta’ logró vestir la camiseta de los equipos más importantes del país. Luego de jugar el primer año con el Deportes Tolima, en el 2001 llegó al Atlético Nacional, el equipo de Héctor Hurtado, Freddy ‘Totono’ Grisales, Néstor Salazar y Aquivaldo Mosquera. Fue su alegría debutar contra Envigado y contribuir con un gol y una asistencia.

ELOLFATO.COM: ¿Cómo es jugar en el Atlético Nacional?

Iván Velásquez: Sin herir susceptibilidades, creo que es lo mejor que le puede pasar a un jugador. Desde que llegas te tratan como a un rey. Ir por la calle siendo jugador de Nacional significa que todas las puertas se te abran.

También le enorgullece haber jugado en equipos como el Independiente Medellín, Junior de Barranquilla, Once Caldas, Atlético Huila y Deportes Quindío. Por supuesto, en la mayoría de los estadios del país, Iván corría hacia el banderín de la esquina luego de anotar un gol y bailaba como en su momento le enseñó su amigo Elson.

Lo que no tuvo nombre

Iván recuerda a Elson Becerra como el gran amigo de su vida. Ante la pregunta, su rostro se torna frío, titubeante. Se pierde por unos instantes y luego le salen lentas las palabras: «Sentí mucho dolor y tristeza. Impotencia. Lástima. No había palabras ni las hay ahora para describirlo», dice con desasosiego. Hace una pausa y es como si por un momento no estuviera presente: «Fue la mejor persona y el mejor jugador que conocí. Incluso con sus locuras».

Y es que Elson e Iván jugaron juntos desde pequeños en su natal Cartagena. Juntos hicieron parte de la selección juvenil de Bolívar y juntos se formaron en Ibagué y en el Deportes Tolima como jugadores profesionales. «Quedate allá, quedate en el área que yo te la llevo», solía decirle Becerra. ‘La Champeta’ no recuerda cuántos goles hicieron juntos, pero se le viene a la mente uno al Real Cartagena: Becerra elimina a tres contrarios y asiste a Velásquez, quien solo tiene que rematar ante la salida del portero rival.

2007: El ‘Monumentalazo’

Se jugaba la Copa Libertadores de América y el Caracas F.C., club donde jugaba ‘la Champeta’ Velázquez, se enfrentaba a River Plate y Colo Colo en la fase de grupos. El estadio Monumental de Núñez hervía y la hinchada de River hacía temblar los camerinos con sus cánticos. Nunca un equipo venezolano había ganado en Argentina.

Y ese 8 de marzo, González logró llegar hasta la línea final del campo de River. Levantó una pelota que parecía sin destino, pero que logró redirigir Carpintero. Entonces, entre dos defensas argentinas, ‘la Champeta’ apareció en el centro del área para anotar el histórico 1-0. Una parte del Monumental enmudeció y la otra estalló en pitidos. Todo el equipo de Caracas F.C. corrió al banderín de esquina a celebrar el baile y la anotación de Iván Velásquez, el jugador número 19.

ELOLFATO.COM: ¿Ese fue su gol más importante?

Iván Velásquez: Fue uno de los más importantes. Ese gol le dio mucho al fútbol venezolano. El Monumental es imponente. Tuve muchos nervios porque enfrentábamos a uno de los mejores equipos de Suramérica.

El número de la suerte

En 1954, el argentino Marco Garelli, jugador del Deportes Quindío, anotó veinte goles en el campeonato y se coronó como máximo goleador del torneo. Dos años después, en 1956, el colombiano Jaime Gutiérrez, también jugador del equipo cuyabro, marcó veintiún goles, más que cualquier otro en ese torneo colombiano. En la historia del Deportes Quindío solo tres jugadores han sido goleadores del torneo profesional.

El tercero, y último, fue ‘la Champeta’ en el año 2008, cincuenta y dos años después. «De mi parte, el trabajo fue muy honesto. Yo me quedaba trabajando aparte con el asistente técnico. Por eso hicimos una campaña que nunca había hecho el Quindío: clasificar por primera vez entre los ocho mejores equipos del país», recuerda Velásquez. Ese mismo año, ‘la Champeta’ fue cogoleador del torneo junto al argentino Miguel Caneo, ambos con trece goles.

ELOLFATO.COM: «¿Cómo recuerda esa campaña?»

Iván Velásquez: Fue inolvidable. Yo había llegado en el 2007 y solo había podido hacer 6 o 7 goles con el equipo. En esa época tuve una oportunidad de ir a Brasil. Fui y miré las instalaciones del equipo, pero no sentía paz ni tranquilidad. Entonces renové con Quindío porque tenía el presentimiento de lo que iba a pasar.

2013: El adiós del baile

‘La Champeta’ terminó su carrera deportiva en Los Caimanes, un equipo peruano de segunda división. Su sueño siempre fue retirarse en el Deportes Tolima, pero nuevamente el destino lo alejó del equipo.

ELOLFATO.COM: ¿Qué le impidió retirarse en el Tolima?

Iván Velásquez: No les importó. No se pudo. Entendí que el equipo tenía otras prioridades. Yo solo pedía seis meses pero me dijeron que no me podían inscribir entre los veinticinco jugadores. Entonces me resigné: el fútbol es vida, pero hay vida después del fútbol.

Iván parece sincero cuando dice que no guarda rencor: «Solo quería vestir nuevamente los colores del equipo. Quería agradecerle a la gente, al fútbol», afirma con un vestigio de pesadumbre.

Ibagué, la ciudad sin mar

«Me quedo porque es una ciudad tranquila. Es una ciudad donde me han acogido. El hecho de que no me pudiera despedir del Tolima no quiere decir que la ciudad no me haya tratado bien. Me gusta Ibagué. La gente me conoce y me respeta. Mi esposa es de aquí. Estoy en el centro del país», expresa ‘la Champeta’. Aunque no deja de añorar a su natal Cartagena, la urbe calurosa que es Ibagué lo atrae.

ELOLFATO.COM: ¿Cómo vive el fútbol fuera de las canchas?

Iván Velásquez: Parece algo muy fácil.

ELOLFATO.COM: ¿Le gustaría dirigir al Deportes Tolima?

Iván Velásquez: Sí. Es mi objetivo, es mi pasión. Lo único que me falta es el conocimiento. Y empezar desde abajo, cargar los cables.

ELOLFATO.COM: Entonces, después de todo, desde afuera no es tan fácil.

Y no lo es. Por eso Velásquez estudia una tecnología en Entrenamiento deportivo en fútbol en una universidad de la ciudad. Hace cursos. Se ejercita. Esta leyenda del Deportes Tolima parece incansable. En la vida que encontró después del fútbol también está el fútbol. Por eso se preocupa por la formación deportiva de nuevos jóvenes apasionados por el deporte.

«Yo le digo a los jóvenes que en el fútbol hay que trabajar mucho. También esforzarse. Respetar. Pero lo más importante es amar el deporte. Un buen deportista debe ser una gran persona», concluye ‘la Champeta’.

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