Pasar al contenido principal

El drama del transporte intermunicipal: así funciona la Terminal de Ibagué en tiempos de pandemia

Pasó de despachar a unas 15.000 personas diariamente, en unos 1.000 vehículos, a tan solo 500 pasajeros, en 55 buses.
Región
Autor: Redacción Ibagué
Autor:
Redacción Ibagué
Foto: EL OLFATO

Conductores y propietarios de buses intermunicipales, ayudantes, aseadoras, taquilleras y vendedores de tintos y alimentos están pasando un difícil momento por la parálisis de la Terminal de Transporte de Ibagué.

Después de la cuarentena total y obligatoria, la reactivación gradual de este sector ha sido tan lenta que la operación es insuficiente para mejorar las condiciones económicas de centenares de familias.

Heber Acosta, gerente de la Terminal de Transporte de Ibagué, dijo que sus estadísticas son aterradoras. Pasaron de despachar a unas 15.000 personas diariamente, en unos 1.000 vehículos, a tan solo 500 pasajeros, en 55 buses.

“Están trabajando a pérdida unas pocas empresas: Velotax, Bolivariano, Rápido Tolima, Coomotor, Expreso Cafetero, Cootranstol y unas cuantas locales que cubren rutas al sur del departamento. La situación es muy difícil”, manifestó.

Los pasajeros que han podido viajar demostraron que están dentro de las excepciones autorizadas por el Gobierno Nacional. “Ellos (los usuarios) deben soportar ante la empresa transportadora que deben asistir a citas médicas, que se desplazan por compromisos laborales o por reunificación familiar, entre otras”, explicó Acosta.

Son unas 200.000 familias en Colombia que dependen del transporte intermunicipal de pasajeros: Heber Acosta

Esos usuarios han tenido que pagar más dinero por los desplazamientos, ante la imposibilidad de llevar el cupo completo en los vehículos.

Por ejemplo, el tiquete Ibagué – Bogotá, que antes costaba entre $28.000 y $30.000, ahora cuesta entre $45.000 y $50.000.

Los pocos despachos se programan a lo largo del día para evitar la aglomeración de personas. Los viajeros deben hacer fila antes de ingresar a la Terminal -con la distancia mínima de dos metros- y antes de pasar se desinfectan las manos, los zapatos y les toman la temperatura.

Acosta cree que, así como los restaurantes y las iglesias están reabriendo sus puertas en ciudades como Ibagué, el transporte intermunicipal podría ir acelerando la reactivación, cumpliendo estrictamente con los protocolos de bioseguridad, porque el hambre es tan grave como el COVID-19.  

Diseño y desarrollo web por Micoworker
© 2020 All reserved rights.