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El drama de las transgénero para conseguir empleo en Ibagué

Para ellas el rechazo es común. Deben aprender a convivir con la estigmatización pero no tienen miedo porque se protegen entre sí, pues están expuestas a todo tipo de agresiones verbales y físicas en las calles de Ibagué.
Historias
Autor: Redacción Ibagué
Autor:
Redacción Ibagué
Foto: El Olfato

Sami Pamela Roa tiene 26 años y es una de las transgénero que viven en la capital tolimense y que además ha tenido dificultades para poder acceder a un empleo formal en la ciudad.

Inició su cambio de género a los 15 años, pero desde muy pequeña se identificó como mujer, “me gustaban las cosas de las niñas, me sentía como una niña e incluso hacía muchas paradas de niña y ya todo el mundo sabía”.

EL OLFATO conoció que esta joven ha tenido que vivir todo tipo de dificultades para conseguir un empleo en Ibagué. “Todo parte desde la inseguridad de una misma porque la gente lo mira a uno raro”, asegura.

“He visitado muchas partes pero la gente siempre está a la defensiva porque estamos estigmatizadas, pues siempre piensan que somos peleonas y no nos dan ni siquiera la oportunidad de ver cómo trabajamos”, agrega Sami.

“Siempre he buscado empleo en tiendas. Alguna vez quise trabajar en un café internet y no me dejaron porque seguramente no confiaron en mí, no sentí la energía de que me fueran a dar la oportunidad”, dijo.

Aunque no es profesional en ningún área, Sami Pamela ha trabajado confeccionando ropa en la empresa de su hermana y actualmente es independiente y genera ganancias mensuales de $1.500.000 y $2.000.000.

“Llevo dos años trabajando, me he sentido bien porque el ambiente se da. Yo soy una persona normal, el hecho de que haya decidido cambiar de género no quiere decir que no sienta. A una le pasan muchas cosas que hace que le coja fastidio a la gente, entonces cuando ellos quieren ser bien con uno, estamos a la defensiva porque no sabemos quien es bueno o quien es malo”, relata.

De acuerdo con Sami, a algunas de las ‘trans’ que viven en Ibagué les ha tocado más fácil que a otras, pues eso depende del apoyo de la familia.

“He visto casos de personas que la familia no les dan el apoyo y les toca salir para la calle, sin oportunidad de nada. Siempre las transgénero van a trabajar en la prostitución o la peluquería, incluso tenemos el dicho entre todas que o es puta o es peluquera”, afirmó.

De la indigencia a la formalidad

‘Shata’ es una transgénero de 32 años a la que no le ha tocado fácil. Vivió 8 años en la calle y ha trabajado en la prostitución. “Me entregué a la droga y gracias a Dios estoy saliendo poquito a poquito de ese laberinto oscuro, porque solo es fuerza de voluntad”, cuenta esta joven.

Al igual que Sami, inició su transición a los 15 años cuando empezó a vestirse como mujer. Su nombre anterior era Johan Torres. “Siempre fui femenina y todo el mundo se daba cuenta de lo que yo era. Al inicio le dio duro a mi familia, pero ya después se dieron al dolor y me aceptaron porque todas las noches me veían salir bellísima de la casa para ir a trabajar”, dice la joven.

Relata además que cuando trabajaba en la calle unas veces ganaba muy bien, otras no tanto. Incluso, en ocasiones se iba sin dinero para su casa.

“Luego de salir de la calle empecé a vender paquetes de ‘Yupi’ en los pueblos y en Ibagué. Vendía 12 paquetes por 5 mil, en ese momento me ganaba entre $200.000 a $220.000”.

Desde el año 2016 Johan ha tenido la oportunidad de ser contratista en la Alcaldía de Ibagué, su función es ser el enlace de la administración municipal con los miembros de la comunidad Lgbti para adelantar trámites administrativos.

“Mi función es hacer acompañamiento a la hora de hacer diligencias como sacar la cédula, la libreta militar y el sisbén, también apoyo en labores de peluquería cuando hacen brigadas para los habitantes de la calle y el adulto mayor”.

Violencia contra personas transgénero

A través de la estrategia Dupla de Género, la Defensoría del Pueblo de Ibagué atiende casos de violencia contra las personas con orientación sexual e identidad de género diversa. En el 2018 fueron atendidos en la capital tolimense, ocho casos de violencia contra personas transgénero. De acuerdo con el profesional jurídico de la Dupla de Género de la Defensoría del Pueblo, Junior Humberto Montes, a través de la estrategia se han realizado varias actividades de autoprotección y derechos humanos.

“Hemos identificado que hay unas barreras para acceder a empleos formales, tienen mucho que ver con todo el histórico de violencia basada en género que se ha presentado y que se ha originado, por ejemplo que las personas ‘trans’ no accedan a niveles de educación o que no tengan grupo de apoyo primario como lo son la familia”, dijo Montes.

Según el funcionario, en la mayoría de los casos estas personas son expulsadas de sus casas a los 15 años y esto dificulta cualquier posibilidad de empleo, “sumado al rechazo que normalmente reciben por parte de la sociedad que es heteropatriarcal y que no reconocen ese tipo de identidades”, indicó.

Alcaldía dice que está trabajando para cambiarle el chip a las ‘trans’

Para el referente del programa Lgbti y director de la casa de diversidad sexual de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio, Jefherson Díaz, el propósito de la administración municipal es desvincular a las personas de sexualidad diversa del trabajo sexual.

“Muchas de las chicas ‘trans’ aducen que les va mejor vendiendo su cuerpo. La estrategia de nosotros es descodificar ese pensamiento con mejores oportunidades en las que de pronto no van a ganar lo mismo pero van a estar en menos riesgo, van a poder tener una noche tranquila, digamos que frente a eso es lo que estamos trabajando”, dijo el funcionario.

Díaz afirmó que para la empleabilidad de las chicas ‘trans’ lo primero que se hace es activar la ruta de educación en caso de que las chicas no hayan terminado su educación básica. Pero para las que ya son bachilleres, la ruta se activa a través de la agencia de empleo de Comfenalco.

“El año pasado pudimos beneficiar a 40 chicas ‘trans’ que iban a recibir el auxilio del Plan Semilla. Ellas hicieron tres cursos intensivos de peluquería, porque primero para el proceso era necesario y segundo porque la mayoría de ellas son empíricas y el empirismo es favorable simplemente les faltaba el tecnicismo, que fue lo que se hizo.

Aunque el reporte de la Alcaldía indica que hay más de 200 mujeres transgénero en la ciudad, tan solo 100 de ellas están vinculadas a los procesos de capacitación y sensibilización.

“Con las chicas que se paran en la variante y en la calle 19 hacemos un trabajo. Activamos la ruta de la salud, es decir, les llevamos médicos, les aportamos preservativos y a ellas constantemente les estamos aplicando pruebas rápidas de VIH, Sífilis y Hepatitis”, expresó Díaz.

En el 2018 la Administración Municipal logró vincular a 10 personas transgénero en diferentes actividades laborales, “hay gran satisfacción cuando ya los empleamos y ya podemos sacarlos de la dificultad o la necesidad que esta persona traía. Este año estamos en ceros”.