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El debate continúa: ¿Cómo generamos empleo para los Tolimenses?

El preocupante panorama de desempleo en el Tolima, profundizado por los efectos de la pandemia, tiene orígenes históricos complejos. Factores como el conflicto armado, la corrupción y los efectos económicos de la catástrofe de Armero, entre otros, debilitaron el aparato productivo departamental.   

 Frente a este último aspecto, el Banco de la República señaló que la inclusión de Ibagué en las exenciones tributarias ofrecidas por la Ley 44 de 1987, mediante la cual se ampliaron los plazos del Decreto 3830 de 1985 para estimular la reactivación económica y la generación de empleo en las zonas afectadas por la tragedia de Armero, benefició a la ciudad, para ese entonces polo de atracción de los desplazados por la avalancha, y generó efectos positivos sobre todo el departamento. 

Los estímulos e incentivos que la ley ofrecía permitieron, un año después de su expedición, la creación de 834 nuevas empresas, de las cuales el 30% pertenecían al sector industrial. Reflejando lo anterior, entre los años 1984 y 1998 el PIB (Producto Interno Bruto) Ibaguereño mostró un crecimiento real superior al del promedio nacional, contrastando con lo sucedido posterior a 1999, cuando la tendencia de crecimiento se revirtió, causando a su vez mayor desempleo y aunque tuvo un importante repunte entre los años 2004 y 2007, para el 2008 volvió a estar por debajo de cero. Desde entonces crece con preocupante lentitud. ¿Por qué se estancó nuestra economía?.

Tres causas pueden identificarse, prioritariamente, como elementos que deberán ser corregidos para mejorar la generación de empleo en nuestro territorio, sin desestimar otras causas paralelas que pueden afectar el entorno económico.   

En primer lugar, la fuerte crisis económica vivida a finales de los 90 coincidió con la terminación de los incentivos de la Ley 44. Para ese entonces, mientras el PIB de Ibagué perdía 12 puntos, el agregado nacional sólo perdía 1, el número de establecimientos industriales cayó un 13% y el empleo se redujo en un 18%.   

En segundo lugar, la baja competitividad, categoría que comprende aspectos como infraestructura vial, educación de calidad, servicios públicos y seguridad, entre otras, impidió que el tejido empresarial creciera en el Tolima, como en las otras zonas del país.   

Ningún proyecto industrial o gran empresa va invertir en un territorio con graves problemas en el suministro de servicios públicos como agua potable y energía eléctrica. De ahí la necesidad de crear las condiciones para que la competitividad impulse el crecimiento del tejido empresarial y genere un ecosistema óptimo para los emprendedores.  

El tercer elemento, consiste en corregir la focalización de esfuerzos en sectores con poca participación en la generación de empleo. Por ejemplo, en 2013, el sector de la construcción creció 111% frente al 65% del año anterior, sin embargo, su participación en el empleo registró un 0,7% menos que en el 2012. Los procesos de recuperación económica deben hacerse de forma planificada y racional, la priorización de sectores debe estar orientada a aquellos que dinamicen nuestra economía y aporten en la generación de empleo.   

Para estimular la creación de empresas, especialmente en las zonas históricamente rezagadas en materia de empleo o aquellas afectadas gravemente por la pandemia, se requiere apostarle a estrategias como los fondos públicos para la financiación de proyectos productivos y emprendimientos. Una propuesta es la creación del Fondo para la reactivación del Tolima, que se conforme con recursos del gobierno nacional y departamental, acompañado de un escenario a fiscal atractivo para la industria nacional y extranjera. 

Lo anterior en contraste con el creado Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME), al cual se le han asignado $43,85 billones de pesos, pero que no ha generado un impacto adecuado en las regiones, toda vez que carece de un criterio que permita alinear su acción con la realidad: ¿Cómo generar un impacto en la estructura económica con subsidio a la nómina, cuando, según Presidencia, en el Tolima el desempleo es del 19% y la informalidad del 52%?  

 Priorizando estos aspectos podremos dar pasos importantes hacia ese Tolima que tanto soñamos y merecemos, donde las oportunidades lleguen para quedarse en nuestra región.

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