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Anny De Trujillo

Columnista ElOlfato.com

El cariño y la afectividad se enseñan y se aprenden

Con mucha frecuencia me pregunto: ¿Realmente sabemos amar? ¿Hasta qué punto somos analfabetamente afectivos? ¿Esto es fácil de educar y formar en la persona?

Es la familia la escuela ideal donde se enseñan estas prácticas afectivas a través del ejemplo, el modelo y la convivencia. La capacidad de amar es el resultado del desarrollo afectivo del ser humano durante los primeros años de su vida.

Somos los padres de familia los que iniciamos esta construcción de la afectividad a través de aprender a aceptar y querer a cada hijo tal cual como es, amando a cada uno de manera individual, expresándole muestras de cariño.

Los padres somos los directamente responsables de la forma como los hijos expresan el cariño y el afecto en sus relaciones, tanto familiares como sociales, mediante su desarrollo emocional y afectivo, así como en las diferentes etapas de su vida.

Tengamos claro entonces: ¿Qué es el afecto? El afecto es una necesidad primaria del ser humano. Es la expresión de un sentimiento o la actitud que demuestra una persona hacia otra; es una manifestación acompañada de cariño y de amor.

Con alguna frecuencia escucho en las consultas, expresiones como; “Mi esposo no es nada cariñoso, le cuesta expresar sus sentimientos” (Lucía, 30 años). “Mi padre jamás me abrazo o me dio un beso, que yo recuerde” (Felipe, 25 años). “En mi familia todos somos muy secos, no hay demostraciones de cariño para nadie, así nos criaron, por eso ahora me cuesta ser cariñosa y expresiva con mi novio” (Sandra, 22 años).

Estas personas de manera individual en las consultas me hicieron las mismas preguntas: ¿Puedo mejorar y cambiar en esto? ¿Lo puedo lograr? ¿Se puede educar?

Mi respuesta es precisa y concreta: ¡Claro que se puede lograr! Lo ideal es que cada persona tome la decisión de romper mitos, miedos, y comience a trabajar en la educación de la afectividad, para que se llegue a convertir en una competencia básica para su vida, familiar y social.

Estas serían algunas de las recomendaciones para lograr educar y formar la afectividad a través de expresiones de cariño en la convivencia familiar.

  • Expresiones de cariño y afecto entre los esposos. Los hijos observan esto y les sirve de ejemplo.
  • Enseñarles desde pequeños a los hijos a que se abracen, se saluden con cariño, se extrañen y se cuiden mutuamente.
  • El cariño también se expresa con detalles, no solo en fechas especiales.
  • Cuando alguno de la familia esté hablando, escucharlo con atención y por respeto míralo a los ojos.
  • Si alguien en la familia se siente triste o está pasando por algún problema, apoyarlo y ver en qué se le puede ayudar.
  • Evitar comunicarse dentro de la casa a través del celular, esto deteriora la cercanía y el afecto familiar.
  • Si alguno de los miembros de la familia viaja, que se comunique y se haga sentir con llamadas, video-conferencias y otros detalles.
  • Que no falte el beso de las buenas noches.
  • No permitir que las expresiones de cariño y afecto se deterioren si hubo una discusión o malentendido en la relación; aceptar el error, pedir perdón y ojalá terminar en un abrazo.

·Si alguno de los hijos le cuesta expresar sus sentimientos y tiene limitantes para esto, se le sugiere que busque ayuda con un experto, ya que esto le puede traer consecuencias para construir una futura relación.

El matrimonio y la familia se convierten en un pilar esencial para el desarrollo de los afectos.