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Anny De Trujillo

Columnista ElOlfato.com

Economía familiar equilibrada

En muchas ocasiones se escucha que el dinero es la felicidad, arregla todos los males y ayuda a que las personas estén tranquilas, pero también hemos sabido que tener malos hábitos para administrarlo, especialmente en la familia, trae consigo rupturas, separaciones y hasta divorcios.

En la economía familiar, como en otros temas de interés del hogar, es sano cambiar algunas palabras para dar sentido de pertenencia; es decir, hablar de lo nuestro: nuestro presupuesto, nuestros gastos, nuestra casa, nuestro carro, nuestro viaje, etc. Así será más fácil y atractivo entender que todos hacen parte de las finanzas familiares, aunque no todos contribuyan con ingresos.

Es común escuchar en mis consultas —tanto de mujeres como de hombres—, que no tienen ni idea cuánto gana su pareja, simplemente cada uno se responsabiliza de unos gastos fijos y lo demás lo usan como cada quién quiera. Es importante que la pareja y los hijos conozcan el estado de la economía familiar, identificar cuáles son los ingresos y egresos; saber en qué se gasta y se invierte mensualmente.

Un recuerdo bonito de mi infancia es cuando le preguntaba a mi padre: “papá, ¿cuánto te ganas?”, y él siempre me contestaba: “medio millón y medio”. Creo que ni mi madre nunca supo; por fortuna nunca nos faltó nada.

Hoy en día, además de saber cuáles son los ingresos fijos por nuestras actividades laborales, también debemos llevar cuenta de aquellos que se reciben por conceptos extracurriculares.

Lo ideal es que los ingresos sean mayores a los egresos porque, con un buen manejo, se cubren todas las necesidades y queda un excedente para otros gastos que cada familia puede aprovechar de acuerdo a sus planes o  intereses.

Es importante que todos sepan para qué alcanza y para qué no, así evitamos exigencias que podrían causar problemas conyugales o entre padres e hijos.

Tengan en cuenta que los gastos personales o individuales nunca deberían superar los familiares. Primero hay que pensar en el bienestar común, en satisfacer las necesidades básicas de todos (vivienda, salud, alimentación, estudio, etc.) y luego en las personales.

Algunos consejos que te ayudarán a manejar la economía familiar:

  • Destinar, por lo menos, el 10 % de los ingresos familiares al ahorro.
  • Crear un fondo para gastos inesperados, que solo se use en situaciones urgentes que lo ameriten.
  • Construir confianza y establecer una comunicación abierta en este tema, especialmente con los hijos. Ellos deben saber la realidad que vive la familia con respecto al presupuesto.
  • No gastarse más de los que se gana; suena obvio pero la mayoría de las familias no lo cumplen.
  • Evitar el uso de la tarjeta de crédito o adquirir otras deudas si no se cuenta con fondos necesarios para cubrir estos gastos.
  • En la familia todos deben aportar, desde los más pequeños hasta los más grandes ¿Cómo? No desperdiciar comida, no derrochar servicios públicos (agua, luz, gas), etc.
  • Aprender a reciclar es contribuir con la familia y el planeta.

“No hagas ningún gasto como no sea para hacer bien a los demás o a ti mismo, es decir, no desperdicies nada.”   - Benjamin Franklin

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