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Directivo de la Alcaldía de Ibagué responde ante denuncias de presunto acoso laboral

Juan Nicolás Camargo, funcionario de la Alcaldía de Ibagué, respondió a EL OLFATO sobre las denuncias que cursan en su contra por presunto maltrato y acoso laboral a funcionarios y contratistas de la Administración Municipal.
Ibagué
Autor: Redacción Ibagué
Autor:
Redacción Ibagué
Foto: EL OLFATO

Juan Nicolás Camargo, director de Infancia, Adolescencia y Juventud de la Alcaldía de Ibagué, respondió a EL OLFATO sobre las denuncias que cursan en su contra por presunto maltrato y acoso laboral a funcionarios y contratistas de la Administración Municipal.

Asimismo, Camargo habló sobre un panfleto con su rostro que hace pocos días circuló por una calle de la ciudad, donde se cuestionaba su actuar como funcionario público.

EL OLFATO: ¿Cuál es el contexto en ese panfleto? ¿por qué esa actuación de sus funcionarios?

Nicolás Camargo: De entrada, debo decir que no corresponde a la realidad y la actuación de dos o tres personas, no puede tachar el compromiso y responsabilidad de un equipo de más de 60 personas, quienes han expresado su solidaridad.

El tema se resume en que efectivamente a algunos contratistas, sin decir que estos sean los responsables, no se les ha firmado la cuenta porque simplemente no han cumplido con sus obligaciones contractuales. Es como si usted contratara a un periodista y no va a trabajar; le encomienda una labor y no la hace, y al final de mes quiere que le pague por lo que no hizo.

En una empresa privada lo botan ese mismo mes, pero como estamos en la administración pública entonces toca requerirlo por escrito, algo que he hecho con varios contratistas cuando no cumplen; y si uno requiere a alguien pues no le firma el informe del mes hasta que no cumpla con su labor.

E.O.: Pero dicen que usted maltrata y usa palabras soeces en las reuniones.

N.C.: Creo que si maltratara ya tendría investigaciones por eso, y hasta el momento en estos cuatro años como servidor público, que yo sepa, no tengo ninguna investigación por acoso o persecución laboral. Quienes han trabajado conmigo en estos años saben de mi respeto y apoyo siempre a las causas de las mujeres. De hecho soy militante de muchas de esas causas como defender el aborto legal y seguro, entre otras.

Lo más fácil siempre es recurrir al desprestigio, la mentira y la difamación, sobre todo en esta época electoral. A veces pienso que la gente recurre a esas cosas, calumniar de maltratador, acosador o abusador, porque es lo que genera más repudio en la sociedad. Sí eso existe y es asqueroso, pero no es mi caso así que eso me tiene tranquilo.

Además, uno a ese tipo de panfletos no le tiene porque dar tal trascendencia, porque eso es un actuar muy semejante al de las Águilas Negras. Y eso le ha hecho mucho daño a este país.

E.O.: ¿Usted usa palabras soeces en las reuniones?

N.C.: Usted sabe que yo no le doy rodeos a las cosas y tengo un lenguaje directo. Hablo claro y sin titubear. No niego que a veces si digo palabras y expresiones como “esa joda”, “huevonada”, “marica”, “chimba” y seguramente otras, pero nunca para dirigirme a los funcionarios de planta o contratistas. Siempre he sido muy respetuoso con la gente a pesar de ser exigente y de un carácter fuerte. No tiene porque creérmelo usted puede ir a preguntarlo, o incluso usted sabe y la gente que me conoce sabe que uso mucho esas expresiones.

A veces la gente es muy contradictoria y entonces se enoja porque uno habla así, pero como decía Jaime Garzón: “en este país la gente se asombra porque uno diga hijo de puta en televisión y no porque se está muriendo un niño de hambre en la Guajira”.

E.O.: Pareciera que hay conflictos en su equipo de trabajo.

N.C.: En todos los equipos existen conflictos y divergencias. La única diferencia aquí, es que parece que ya se volvió costumbre de alguna gente poner en el escarnio a los funcionarios, para presionarlos para que firmen. Lo dije hace un momento, la actuación de dos o tres personas no puede dañar el trabajo de todo un equipo de 60 funcionarios, que son juiciosos y cumplen con sus funciones.

E.O.: En la Alcaldía dicen que usted es malgeniado y exigente.

N.C.: Sí, como le dije, yo no lo niego. Tengo un carácter y temperamento templado. Soy muy exigente con el trabajo, pero creo que nunca he sido grosero con nadie. Si usted pregunta entre mis compañeros, puede que yo tenga diferencias con la gente y se las hago saber, pero siempre en términos respetuosos y laborales.

Es que a algunas personas se les olvida que aquí el sueldo de todos sale de los impuestos de los ciudadanos, en ese sentido, el nivel de exigencia. Estaban acostumbrados, algunos contratistas, que en administraciones anteriores las corbatas aparecían al final de mes a cobrar. Pues yo no lo veo así, desde el primer día lo he dicho y lo sostengo, los recursos públicos son sagrados y si la gente no trabaja como supervisor no estoy obligado a pagarles. No ve que eso es detrimento patrimonial.

E.O.: No es la primera vez que usted tiene inconvenientes con funcionarios o contratistas.

N.C.: Es cierto. Incluso este medio en varias ocasiones ha registrado ese tipo de situaciones, pero ampliando ese contexto en el que se presentan los hechos siempre ha sido porque denuncio, pongo en conocimiento o no me presto para cosas que considero, en su momento, irregulares.

Una vez un contratista quería que se le pagara su cuenta sin haber cumplido con sus obligaciones. Buscó a concejales y hasta incluso tuve que ir a la personería para que le pagara. En esa ocasión le manifesté a la personera delegada, que me indagó, que me sentía presionado indebidamente para tener que pagarle a un contratista que no había cumplido. Y pues el tema quedó ahí, no avanzó porque tenia razón. Las otras denuncias ustedes las conocen.  

E.O.: Hay personas dentro de la Alcaldía que dicen que usted es arrogante y quiere parecerse a Jaramillo.

N.C.: No necesito parecerme a nadie. Siempre he tenido un temperamento y carácter fuerte. Si algo no me parece lo digo, y eso en esta ciudad parece ser un problema.

E.O.: ¿Usted cree entonces qué es un tema político?

N.C.: Yo de eso opino poco en esta época, porque como usted lo dijo, yo soy polémico y sabe lo que pienso de la clase política de este departamento. Pero le digo una cosa, el alcalde el 1 de enero de 2016 dijo que aquí la gente tenía que trabajar, independientemente de cualquier cosa. Y yo lo que hago es eso, exigirle a la gente que cumpla.

E.O.: ¿Así sean los recomendados de alguien o tengan algún padrino?

N.C.: A mí eso no me importa, me tiene sin cuidado. La gente tiene un contrato con el Estado y debe cumplir.

E.O.: ¿El alcalde dijo algo de esto?

N.C.: Yo no he hablado con el alcalde del tema aún, pero creo que si llevo casi cuatro años en esta administración no es porque sea precisamente lo que dicen ahí, sino hace rato me hubieran botado. Igual todo estará en conocimiento de la Fiscalía, yo conseguí vídeos de las cámaras de seguridad del sector donde pusieron ese panfleto.

En una ocasión esto ya había pasado, y puse una denuncia a un periodista por decir mentiras y difamar, casualmente la emisora en la que pegaron el panfleto. La Fiscalía me dio la razón y el periodista en conciliación tuvo que acceder a darme un espacio de 4 minutos para la réplica. Esperemos que la justicia actúe.