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De jefe de enfermería de la UCI de Asotrauma a paciente crítico por COVID-19

Este es el relato de Víctor Rodríguez, un hombre de 36 años que logró recuperarse luego de estar muy cerca a la muerte en una UCI.
Salud
Autor: Valentina Castellanos Jater
Autor:
Valentina Castellanos Jater
Foto: Suministrada

- Uno siendo profesional del área de la salud cuando sale contagiado logra sentir mucho temor de las consecuencias que puede traer esta enfermedad, porque sabemos cuál es el desenlace cuando se agravan los pacientes.

Esas son las palabras de Víctor Rodríguez, jefe de enfermería de la Clínica Asotrauma y trabajador del Área Administrativa del Hospital Federico Lleras de Ibagué, luego de casi ser una víctima más de este mortal virus que ha acabado con las vidas de miles de personas.

“Resulta muy impredecible saber en qué momento me contagié. Un día que estaba trabajando comencé a sentirme muy mal, y se manifestó la sintomatología muy rápido, realmente la enfermedad se reprodujo bastante rápido en mí”, contó.

Al parecer, el hombre de 36 años recibió una carga viral muy alta, tanto que “en menos de 12 horas estaba con síntomas graves de la enfermedad. Tenía dolor de cabeza fuerte, fiebre y mucho dolor muscular”.

Al terminar su turno se dirigió al servicio de urgencias donde fue atendido y remitido inmediatamente a la Unidad de Cuidados Intensivos, debido a que ya se encontraban comprometidos su respiración y sus signos vitales.

“Me hospitalizaron y me dieron tratamiento inicial para controlarme los síntomas. Duré hospitalizado desde el 27 de diciembre hasta el 4 de enero en UCI”, dijo.

Según Rodríguez, su situación empeoró al estar en casa, ya que “hubo un compromiso más directo sobre el pulmón, tenía insuficiencia respiratoria. Volví al servicio de urgencias donde me volvieron a atender y me mandaron a Cuidados Intensivos”.

“Allí estuve del 6 al 17 de enero con apoyo ventilatorio y fue muy difícil la situación. Los primeros cinco días fueron críticos con alto flujo de oxígeno y con mucha complicación para respirar”, añadió.

Manifestó que en ocasiones los malos pensamientos nublaban su mente, pero la compañía de los profesionales de la salud con los que había trabajado gran parte de su vida y su creencia en Dios hicieron que cada uno de ellos se disipara.

“Con todo eso logró mejorar mi situación pulmonar y logré salir adelante”, expresó.

Salir de una situación tan compleja como esta sería para muchos cuestión de suerte, pero para Víctor es un milagro, ya que en agosto del año pasado también padeció del virus siendo asintomático, y esta segunda vez se convirtió en un paciente COVID crítico.

“Actualmente estoy en mi casa recuperándome con mi familia. Es un proceso lento, y uno queda con afección pulmonar, pero todo es un proceso que se debe afrontar con la mejor actitud”, indicó.  

Finalmente, se refirió a los ciudadanos que no acatan las medidas de protección para decirles que “a estas alturas todos tenemos muchísima información acerca de esta enfermedad, no sé por qué muchas personas no logran interiorizar las recomendaciones o las vivencias que son la realidad”.

El COVID-19 ha despertado gran cantidad de sentimientos en toda la población, sin embargo, el que más se ha evidenciado es el que más causa daño: la falta de empatía.

“Adoptar las medidas de autocuidado más básicas como el lavado de manos, el distanciamiento social y evitar las reuniones, puede salvar millones de vidas”, concluyó.

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