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Crisis conyugales y familiares: oportunidad de crecimiento y aprendizaje

 

Cuando decimos que tenemos un problema o estamos atravesando una crisis conyugal o familiar, generalmente todos se nos derrumba y en muchas ocasiones no vemos ninguna salida; el panorama se torna oscuro. Esta situación no es ajena a las personas, matrimonios y familias, no tenemos escapatoria.

Las crisis son inevitables y llegan tarde o temprano a nuestras vidas. Nos persiguen como si fueran grandes atletas, pero si las manejamos de manera inteligente y aprendemos de lo que sucede, les ganamos la carrera. Debemos identificar muy bien cuál es la situación o causa que está generando la crisis o el problema, algunas de estas son causadas por cambios o transformaciones que experimenta la familia en cualquiera de sus etapas de desarrollo, que pueden estar relacionadas con los períodos del ciclo vital o con hechos específicos o accidentales; tales como adaptación de los conyugues a la nueva vida, el nacimiento del primer hijo, la enfermedad o muerte de un ser querido, entre otros.

De igual manera, también nos afectan aquellas situaciones externas que influyen en el sistema familiar, como perder el empleo, una infidelidad y, como caso extremo, el divorcio. Estas son situaciones que alteran la convivencia familiar y afectan a todos los miembros de la familia. Después de haber identificado lo que está generando la crisis, le corresponde a los esposos/padres de familia, tener calma, paciencia, una buena comunicación, no ponerse en la tarea de buscar culpables, sino la solución; es aquí donde se refleja el verdadero amor que se tienen para salir adelante.

Es importante que se expresen emociones, sentimientos, respetando lo que cada persona está sintiendo a través de una actitud positiva, abriendo camino al dialogo, perseverando y no volver a caer en el error; es decir, teniendo en cuenta que primero está la persona, que su propia conducta, ayudándola a corregir por su propio bien y el de los demás. En ocasiones se hace necesario buscar redes de apoyo, pueden serlo familiares o profesionales idóneos que le proporcione a la familia herramientas que los lleve a sacar sus propias conclusiones, ayudando también a reordenar y a organizar el funcionamiento del núcleo familiar.

Que vean que la crisis o el problema por el que están pasando, se convertirá en un nuevo aprendizaje y un motivo más de crecimiento. Hablar de crisis sin educar y formar en los hijos la resiliencia, como la capacidad de recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad, es quedarnos atrás en la educación de estos. La resiliencia y otra serie de virtudes que se deben tratar de manera amorosa y exigente, fortalece a la persona a través del amor que la familia ofrece.

Albert Einstein dijo: “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”.

*Puede escribirle a la especialista en Asesoría Familiar al correo [email protected] o contactarle a través de Facebook e Instagram como @annydetruji

 
 
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