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Contra el tiempo

Los asuntos económicos, técnicos, administrativos, logísticos y de planeación de los XX Juegos Deportivos Nacionales y IV Paranacionales que se realizarán en los departamentos de Tolima y Chocó en noviembre de 2015  han tenido visos de novela.
 
Su  primer capítulo se marca con los altos costos de sus estudios  y diseños que alcanzaron los 11.500 millones de pesos y que realizó, sin ninguna interventoría la firma Typsa. Le siguieron episodios de la verdad sobre los costos de construcción, remodelación y adecuación de los escenarios deportivos.
 
El Alcalde Luis H. Rodríguez hizo pucheros porque lo asignado por el Gobierno Nacional no alcanzaría para las transformaciones y adecuaciones de los escenarios que proyectaron.
 
Y necesitan mucho dinero porque trabajarán sobre los restos y ruinas de los escenarios que aún quedan de los IX juegos nacionales del 70.
 
Un sensato asesor alcanzó a decir o sugerir que lo mejor era que Luis H. Rodríguez dijera la verdad a los ibaguereños y no se hicieran los Juegos Deportivos Nacionales por falta de recursos.
 
Los concejales pensaron en que la plata del elefante blanco, otrora Panóptico, serviría para el certamen deportivo.
 
El capítulo de entrega de los estudios y diseños, estuvo marcada por la discordancia entre los recursos asignados y el costo de los escenarios soñados.
 
 El capítulo emocionante del novelón lo protagonizó el gobernador Luis Carlos Delgado, quien entregó recursos para las justas.  Fue notoria la falta de agenda conjunta en el manejo de este  trascendental asunto. En las diferentes escenas  todos quieren ser protagonistas.
 
A nuestros días, los capítulos venideros pintan de suspenso, ante las  recientes declaraciones del director de Coldeportes, Andrés Botero. El funcionario reveló que el Choco está atrasado en la construcción de escenarios.
 
Pero que Ibagué –no dijo nada de las subsedes- se ajustaba exactamente al cronograma. Que susto, sabiendo que los tiempos y movimientos en el sector público son de total paquidermia y con la advertencia de que cualquier atraso puede significar un gran contratiempo, eso demuestra que también hay nerviosismo en el Gobierno. Teniendo en cuenta que obras nuevas avanzan más fácilmente, pero remodelaciones y adecuaciones, no se saben con qué sorpresas se encontrarán.
 
La realización de los juegos no va por la senda de la coordinada y perfecta ejecución. Para expertos y no expertos, revisando los diseños de las obras, resulta difícil pensar que las mismas se realizarán sin tropiezo alguno. Una perla por ejemplo, es que en el actual velódromo no se pueden hacer construcciones, mientras se destraba la situación de licencias, permisos y demás, pasarán días y meses.
 
Lo que se tiene claro es que en breve el Gobierno Nacional haga el desembolso de los dineros y se inicie el proceso licitatorio de las obras, que estará movidita, para que en el mes de septiembre u octubre arranquen las obras.
 
Por eso la  coordinación para el Tolima, con un evento de esta magnitud, debe ser liderada  por una persona con alto conocimiento y experiencia gerencial, manejo de equipos de alto desempeño, con acentuada  competencia de visionar,   misionar, planear, delegar, ejecutar y comunicar. Sin olvidar la competencia sine qua non de trabajar bajo gran presión.
 
En algunos círculos se comenta que esos 250 mil  millones asignados para los Juegos Nacionales, bien habían podido destinarse para obras prioritarias en la ciudad, en temas sensibles como infraestructura, medio ambiente, salud y educación.
 
Como ibaguereña quiero es que esos especiales  y modernos diseños de transformación, construcción y adecuación de escenarios y entornos deportivos  que preparó TYPSA,  sean una realidad para la capital tolimense,  y que los dineros no se vayan a malograr con decisiones improvisadas y terminar con obras inconclusas, mal construidas, porque su deterioro sería  acelerado y de seguro ante la mirada impávida de sus administradores.
 
Confiemos en que los que estamos preocupados por el futuro de la ciudad sólo seamos unos exagerados e Ibagué se luzca.

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