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Julian Rodriguez

Columnista ElOlfato.com

Atención y prevención del suicidio en Ibagué

Ibagué cerró el año pasado con una cifra de 39 suicidios; exactamente igual que en el año 2017. A solo 3 meses del 2019, contamos más de 10 casos, ¿cuántas muertes más habremos de presenciar para que se atienda a fondo, este problema de salud pública en nuestro municipio? El suicidio está intrínsecamente relacionado con múltiples factores de distinta naturaleza; social, como el bullying, el abuso de sustancias psicoactivas o cualquier tipo de discriminación; económicos como, la pobreza o las condiciones de vida; y psicológicos como, problemas afectivos y de salud mental.

En el año 2016, fue la segunda causa de defunción en edades entre los 15 y 29 años, y según la OMS, cada año se suicidan alrededor de 800.000 personas en el mundo, mostrando una alarmante tendencia ascendente.

Dos terceras partes de todos los suicidios, se produce en países de ingresos bajos y medianos, lo que establece una relación con la precariedad económica y la falta de atención adecuada de las enfermedades mentales. Para el año 2017, el Instituto de Medicina Legal ubicó 1998 casos de suicidios en Colombia, y por cada persona que se quita la vida, al menos  20 más lo intentan; en Ibagué 347 intentos terminaron en los hospitales y clínicas.

Pero la realidad es que la crisis de la salud en el país, reflejada en el departamento y específicamente en nuestra ciudad, en el cierre de centros médicos, en el recorte presupuestal, en el despido de más de 600 trabajadores; impide no sólo atender los cientos de casos de suicidio, sino prevenir los miles posibles.

Lo cierto, es que los expertos en el tema, aseguran que este fenómeno tiene un carácter previsible, pues se evidencia en 6 etapas; la ideación, la manifestación, su respectiva planeación, la conducta suicida y finalmente la consumación. Pero así, como en el caso del suicidio, donde múltiples casos pudieron ser detectados y tratarse a tiempo; el 56% de las muertes en Colombia, son de enfermedades que se pueden curar.

Sin embargo, gracias a la Ley 100, el modelo de salud colombiano está basado en el enriquecimiento de las EPS, permitiéndoles lucrarse a costa de la enfermedad, de la vida de la gente; lo que en últimas limita, la posibilidad de tener una visión de salud mental integral en nuestro país.

Es importante hacer un llamado a las autoridades locales y nacionales para fortalecer los programas para la prevención del suicidio, que permitan la identificación temprana, el tratamiento y atención de personas con afecciones relacionadas a su salud mental.

Asimismo, la capacitación constante del personal sanitario no especializado, médicos generales, enfermeras, psicólogos, terapeutas, orientadores y docentes que estén asequibles para la comunidad. De igual manera, la información por parte de los medios de comunicación sobre el suicidio debe ser responsable, enfocada en la prevención y tratando este tema sin prejuicios de ningún tipo.

Como sociedad ibaguereña, debemos hacer seguimiento y acompañamiento a las personas que pasan por esta situación y exigir como ciudadanos el cumplimiento efectivo de nuestro derecho a la salud.