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Así participó José Herman Muñoz en las irregularidades del Hospital Veterinario

Investigación
Autor: ElOlfato
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ElOlfato

Pese a que José Herman Muñoz ha culpado a los integrantes del Consorcio CLB Tolima 2014 por las obras inconclusas del Hospital Veterinario de la UT, existen pruebas que demuestran que el exrector tuvo una participación directa en el manejo irregular de los anticipos, toda vez que autorizó que se consignaran $765'758.078 a la cuenta privada del señor Jorge Eduardo Borgogno, uno de los integrantes del grupo contratista. (Ver: El oscuro parto del nuevo ‘elefante blanco’ de Ibagué: el hospital veterinario de la UT)

El pasado 3 de diciembre de 2015, José Herman Muñoz le envió una carta el jefe de la División Contable y Financiera de la UT, Giovanni Urueña Céspedes, y a la tesorera, Yolanda García Buitrago, solicitando que se le pagara al señor Borgogno una parte del contrato por $6.139'093.699 para la construcción del Hospital Veterinario del Sur. (Ver documento)

"En atención a la comunicación del 17 de noviembre de 2015 dirigida a la Universidad del Tolima por parte del sr. Jorge Eduardo Borgogno en su calidad de representante legal del Consorcio CLB Tolima 2014, le solicito respetuosamente dar trámite al pago correspondiente al acta parcial No. 2 en los términos establecidos por el representante legal del consorcio, mediante transferencia electrónica a la cuenta corriente (...) señalada en la comunicación mencionada del señor Borgogno", escribió el exrector Muñoz.

Dicho pago fue autorizado por Muñoz luego de que Borgogno enviara un escueto concepto a la Universidad del Tolima en el cual justificaba que, por ser el representante legal del consorcio, podía disponer a su antojo de los dineros del Hospital Veterinario del Sur, incluso sin tener en cuenta la opinión de los otros dos integrantes del grupo contratista. (Ver: El Hospital Veterinario que no pudo construir el exrector José Herman Muñoz)

"Lo natural o lo reglado por la jurisprudencia es que el representante legal, quien tiene facultades y responsabilidades de administrador, es quien tiene facultad para cobrar, recibir, presentar facturas, suscribir modificaciones, adiciones o prórrogas, sin que para ello necesite la aquiescencia de los demás consorciados, a menos que así se haya pactado, ya que entre particulares está permitido todo lo que no esté expresamente prohibido", escribió Borgogno. (Ver documento)

Pues bien, el concepto emitido por Borgogno fue aprobado sin mayores reparos por la UT, y para justificar el pago irregular la oficina Jurídica de la Universidad manifestó que el giro de los anticipos se hacía bajo el principio de "buena fe en las relaciones contractuales", esto debido a que no se había probado que el señor Borgogno hubiera estado impedido para recibir los dineros. (Ver documento)

"No sobra advertir que dichos pagos en modo alguno se deben considerar como una entrega informal o una muestra de mera liberalidad por parte de la Universidad. Por el contrario, este y cualquier otro pago son reflejo de operaciones técnicas y financieras que cuentan con la aprobación de la interventoría y los correspondientes supervisores como producto de porcentajes de ejecución de la obra", indicó Alfonso Covaleda Salas, asesor jurídico de la UT. (Ver: José Herman Muñoz demandó a la UT por más de $600 millones)

José Herman Muñoz: ¿ciego y sordo?

Aunque la Oficina Jurídica de la UT dio el visto bueno al pago del anticipo, surge el cuestionamiento acerca de por qué el rector José Herman Muñoz y su grupo de asesores no tuvieron en cuenta las advertencias hechas por el ingeniero William Cardona, integrante del consorcio CLB 2014, quien denunció que los señores Jorge Borgogno y Renee López habían hecho mal uso de los dineros girados por la UT hasta entonces -que ascendían a los $1.800 millones- y que, por lo tanto, era necesario que la alma mater no siguiera desembolsando recursos. (Ver documento)

Además de ello, el Consorcio Interventores Asociados 2014, quien realizaba los trabajos de supervisión de las obras del Hospital Veterinario del Sur, también le advirtió a la UT que se habían presentado manejos irregulares en los anticipos del contrato y que el señor Borgogno debía devolver los recursos, pero a la fecha los más de $700 millones siguen sin regresar a las arcas de la Universidad. (Ver informe de interventoría)

En vista de ello, el ingeniero Cardona le envió un derecho de petición al señor Borgogno en el cual le solicitaba que demostrara cómo se habían invertido en el Hospital Veterinario los recursos que José Herman Muñoz autorizó girar a la cuenta privada, pero Borgogno respondió diciendo que no podía revelar cuáles eran sus movimientos bancarios porque el dinero le pertenecía. (Ver documento)

Le reitero la imposibilidad de aportar los extractos bancarios, en razón a que dicha cuenta es personal del representante para todos los efectos. Por lo anterior, en la contabilidad aparece el registro de ingreso de dinero correspondiente al Acta parcial No. 02 y los respectivos pagos que han derivado de allí”, respondió Borgogno.

Como si fuera poco, cabe recordar que debido a la negligencia administrativa de Muñoz no solo no se terminó el Hospital Veterinario, sino que ahora la UT tiene que volver a liquidar el contrato porque el exrector no lo hizo de manera adecuada, lo cual generará un atraso en el reinicio de las obras. (Ver: Liquidación del contrato del Hospital Veterinario de la UT quedó mal hecha)

Por el momento, las obras del Hospital Veterinario hasta ahora llevan un 46,63 % de ejecución y se han desembolsado alrededor de $2.400 millones. Mientras tanto, ninguno de los entes de control se ha pronunciado al respecto ni ha iniciado ninguna investigación formal.