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Antes de que sea tarde

Vivimos en un planeta, un mundo, un lugar al que llamamos la tierra, nuestro hogar. Sin embargo, aunque lo sabemos y pareciera que somos “conscientes” de ello, muchos comportamientos humanos, la especie mas poderosa e “inteligente” de este mundo, están sistemáticamente orientados a la destrucción del único espacio físico que nos alberga.

El hombre lobo para el hombre, frase que fue popularizada desde el siglo XVIII por el filosofo Thomas Hobbes refiriéndose a ese estado natural del ser humano y su lucha continua contra sus semejantes, ha entrado en un nivel mucho mas fuerte y agresivo.

Las atrocidades y barbaridades de la especie humana hoy no solamente están dirigidas contra su prójimo, sino en especial contra la depredación y el exterminio de su entorno.

Antes de que sea tarde, nombre del documental emitido a nivel mundial hace una semana a través del canal National Geographic, nos recuerda a todos la inmensa responsabilidad que tenemos sobre el futuro de nuestro planeta y la posibilidad que existe de salvarlo si actuamos anteponiendo la protección del ambiente, de nuestros recursos naturales, del agua, del aire, de la vida, sobre el desarrollo económico.

El cambio climático no es un cuento ni una ficción, es una realidad. El ser humano esta acabando su civilización y todas las demás especies vivientes con su afán desenfrenado de explotar y depredar todo lo que le rodea.

Si este barco se hunde, nos hundimos todos, no hay que ser un experto para entenderlo, simplemente tener sentido común, el menos común de los sentidos, y tener un poco mas de preocupación y verdadero sentido de humanidad por todos los cambios que se nos avecinan si no actuamos y pronto.

¿Acaso alguien puede dudar que estamos viviendo una crisis ambiental? La desaparición de cientos de especies, la forma como hemos diezmado ecosistemas para siempre, la obsesión por seguir basando nuestra economía en combustibles fósiles, el interés desenfrenado de las grandes multinacionales por acabar montañas, abrir cráteres, perforar la tierra buscando petróleo, eliminar millones de hectáreas de bosques, son comportamientos que hacen parecer ver que los daños son irreversibles. Lo que le hemos hecho al planeta es realmente criminal, estamos revertiendo medio millón de años de evolución.

Las cosas están cambiando para lo peor y las políticas ambientales que los países del mundo están adoptando son insuficientes para frenar, o al menos mitigar, los efectos y riesgos del cambio climático.

Lo peor de todo esto es que aún hay gobernadores, alcaldes, congresistas, diputados y concejales en Colombia que no creen que esto sea grave, pocos quieren hablar de cambio climático y muy pocos, poquísimos, quieren comprometerse y tomar decisiones al respecto.

Para tristeza de los colombianos, el cabildeo industrial en el Congreso sigue logrando la expedición de leyes que benefician a la compañías transnacionales mineras y petroleras, entregándoles el territorio y uso soberano sobre el subsuelo, menoscabando un interés general y superior como es la protección de nuestros recursos naturales, y aunque la Corte Constitucional lucha valientemente por impedirlo, la fuerza de los grupos fachadas que encubren intereses corporativos es avasalladora. 

El medio ambiente no es liberal ni conservador, no es izquierda, ni de derecha, es de todos y cada uno de nosotros, y si no tomamos conciencia, antes de que sea tarde, la extinción de la vida en nuestro planeta será muy pronto e inminente.

P.D. ¿Cómo afectará la elección de Donald Trump a la lucha contra el cambio climático? El recién elegido presidente de Estados Unidos es un escéptico del calentamiento global, pésima noticia para el planeta.

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