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19 de octubre, día mundial contra el cáncer de mama

Por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, durante el mes de octubre se hace un llamado a la comunidad en general sobre la importancia de detectar a tiempo esta temible enfermedad. Y no es para menos. Las más recientes estadísticas de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC) evidenciaron que en el 2020 el cáncer de mama fue el más diagnosticado a nivel mundial, con 2,3 millones de casos nuevos, superando por primera vez al cáncer de pulmón.

En nuestro país ocupa el primer lugar en incidencia con 15.509 mujeres diagnosticadas el año pasado y también es la principal causa de muerte por cáncer en las mujeres, con un total de 4.411 casos.

Teniendo en cuenta el panorama anterior para nada alentador, es imprescindible -para intentar mejorar nuestros desenlaces frente a esta avasallante enfermedad- convocar múltiples esfuerzos colectivos de todos los actores involucrados que participan en los procesos de atención de las pacientes oncológicas. Por tal razón citaré a continuación los cinco principales problemas que he detectado en el día a día de estas mujeres.

  • Desconocimiento y miedo a la enfermedad

En una encuesta regional reciente realizada por la fundación Avon sobre qué piensan las mujeres frente al cáncer de mama, en la que participaron 7.000 mujeres de siete países de Latinoamérica, entre ellos Colombia, se encontraron los siguientes hallazgos:

Solo una de cada tres mujeres reconoce a la mamografía como el método de detección temprana más efectivo. Otro dato relevante es que solo el 1 % afirma que el cáncer de mama no genera síntomas, y un 63 % de las encuestadas afirma que el autoexamen de mama es el método más efectivo y relegan a un segundo plano el examen clínico y la mamografía. Y finalmente, el 28 % indica que no se realiza el autoexamen de la mama, porque se les olvida simplemente.

Otros casos son aquellas pacientes que optan por tratamientos alternativos, uso de suplementos “mágicos y milagrosos” con la esperanza de curarse de la enfermedad sin someterse a la cirugía ni los supuestos “venenos” de una quimioterapia. O simplemente abandonan el tratamiento y no regresan nunca más.

Estos resultados nos indican que falta mucha más pedagogía y se necesitaría que todos los meses fueran octubre. Por lo anterior seré contundentes en los siguientes tres mensajes: La mamografía es el único estudio que disminuye la mortalidad por cáncer de mama.  En sus estadios más tempranos el cáncer de mama no genera síntomas y es allí donde la intervención es altamente exitosa, logrando una tasa de curación por encima de un 95 % y, el autoexamen rutinario mensual es el primer paso para conocer la contextura de sus mamas.  Ante alguna anormalidad hay que acudir al médico tratante.

  • Acceso limitado a diagnóstico temprano de la enfermedad

Otro factor que obstaculiza la detección temprana recae principalmente en el punto anterior. Ante el desconocimiento de la enfermedad no se consulta a tiempo y en la gran mayoría de casos se diagnostica en estadios avanzados donde las opciones son limitadas, con cirugías más agresivas y supervivencia menor. Por eso las EPS deben promover masivamente durante todo el año, través de las IPS de imágenes diagnosticas contratadas, la realización de mamografía de tamización a toda la población general mayor de 50 años. Es la única forma de poder detectar a tiempo esta enfermedad.

  • Multiples barreras administrativas de las EPS e IPS

Esto es un verdadero dolor de cabeza para las pacientes. La tramitomanía que conlleva empezar a autorizar la serie de exámenes médicos que se generan en las consultas especializadas oncológicas hace que se retrase el inicio pronto del tratamiento.

Cualquier demora administrativa perjudica negativamente el pronóstico de la paciente. Frente al cáncer de mama, en particular, el tiempo que transcurre entre el diagnóstico y su primer tratamiento (cirugía, quimioterapia) no debe pasar más de 60 días. Exceder estos tiempos desencadena que la enfermedad avance y el pronóstico empeore.

  • Ausencia de tratamiento multidisciplinario

El manejo del cáncer de mama debe ser multidisciplinario con profesionales de la salud competentes e idóneos en la atención de este tipo de enfermedades. La correcta articulación, donde existan protocolos de manejo previamente establecidos y socializados y una adecuada comunicación entre los colegas, ha permitido mejores desenlaces en las pacientes.

Sin embargo, aún vemos una fragmentación notable en la prestación de servicios oncológicos en instituciones no acreditadas para tal fin y donde la paciente tiene que acudir al menos a tres lugares diferentes a recibir cada parte de su tratamiento. Esta circunstancia no es lo ideal y puede generar retrasos y disparidad de los conceptos entre los médicos tratantes.

  • Optimizar la capacitación a profesionales de salud en los primeros niveles de atención

La constante actualización es un deber de todo profesional de la salud para poder prestar un servicio de mejor calidad. Es por eso que, desde el Instituto Nacional de Cancerología, ente rector del cáncer en nuestro país, junto a la Asociación Colombiana de Mastología, cada año se hace un esfuerzo importante para capacitar y entrenar en detección temprana del cáncer de mama, enfocados en el I y II nivel de atención.

La ruta de atención comienza allí y son estos profesionales de la salud una pieza clave para identificar de manera oportuna la anormalidad, solicitar los exámenes pertinentes y derivar al especialista competente para el inicio del tratamiento oportuno.

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